Blogia
El blog de Pepe Mendoza

REFORMAS EN LA ETERNIDAD

REFORMAS EN LA ETERNIDAD

     Desoyendo a San Ignacio, Benedicto XVI ha decidido hacer mudanza en tiempos de tribulación. No sabemos si por su cuenta y riesgo o a las órdenes del Gran Arquitecto del Universo, el caso es que ha emprendido una serie de reformas estructurales en el Más Allá, una especie de Plan PROTEJA en el centro urbano de la Eternidad. Todo apunta a que tendremos que actualizar el GPS con el que hemos venido circulando por las carreteras interiores de la realidad, aunque les adelanto que los lugares de destino hacia los que debemos dirigirnos el día del último viaje, no quedan tan lejos como nos contó un tal Ripalda.

     Para empezar, el infierno ya no tiene su sede bajo tierra, ni se ubica, como pensaba Sartre, en las unifamiliares que habitan los otros, sino que es un fuego que achicharra por dentro, una especie de ardor en la boca del alma que no hay omeprazol que atempere. Tampoco el cielo mantiene abiertas sus oficinas entre cúmulos y cirros. “El cielo de la fe no es el cielo de los astronautas”, ha dicho el pariente alemán de Pedro, con lo que se confirma que a Neil Armstrong no le vale la reserva que hizo en julio de 1969.

      El último traslado de domicilio lo ha sufrido el purgatorio, que hasta hace nada era una especie de sala de espera en la que uno debía armarse de paciencia mientras el jurado decidía tu destino en función de la letra, la música y la afinación con la que te habías desenvuelto por los febreros de la vida. Jamás nos dijeron dónde estaba ubicado exactamente, ni nos explicaron por qué si las ánimas eran benditas, tenían que pasarlo tan mal.  

      Claro que, al final, todo es una cuestión de fe. También dijo el anterior Papa que el limbo, ese lugar que era como estar en Babia todo el rato, había echado el cerrojo, y a mi me da que lo que han hecho es abrir una franquicia en esta acera de la existencia, tal es el estado de atontamiento en el que nos encontramos.

     Puede que el espíritu político de Pacheco piense que también la eternidad es un cachondeo y por eso ha vuelto a esta dimensión.

     (Diario de Cádiz, 27 de enero de 2011)

 

0 comentarios