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El blog de Pepe Mendoza

CAPERUCITA ROJA

CAPERUCITA ROJA

     El otro día vi la película Caperucita Roja y, qué quiere que le diga, me sigue asustando mucho más el clásico de los hermanos Grimm. Esta nueva versión me pareció un clon de Crepúsculo, un romance azucarado para adolescentes, en el que el lobo, será por la crisis, también trabaja de vampiro. No se la recomiendo.

     Confieso que de todos los cuentos, el de Caperucita es el único que aún merodea por las habitaciones oscuras de mi infancia. Convendrán conmigo que, a partir de cierta edad, las historias de Blancanieves y los enanitos, o la de Cenicienta y la pérdida de su zapato, o sea de su virginidad, tienen más de íntimas que de intimidatorias.

     Pero la maldad despiadada  de la madre de la niña de la capucha roja todavía hoy  me sobrecoge. ¿Por qué en lugar de poner a su hija en la boca del lobo, nunca mejor dicho, no se encajó ella, en un salto, a llevarle la merienda a la abuela? ¿Por qué es la caída de la tarde, con la noche ya acechando, el momento del día elegido para que la pobre chiquilla atraviese la espesura del bosque? ¿Por qué se quita de en medio (y del final) del cuento y no volvemos a saber nada más de ella?

      Hay estudios que sostienen que esa mala mujer no era la madre de Caperucita, sino su madrastra. Una madrastra enmascarada con más mala leche que todas las madrastras oficiales. Es muy probable que la abuelita fuera su suegra y que, como suele suceder, ésta no se llevará bien con la nueva pareja de su hijo. Matarile, pues, a la vieja. Engullida, páginas más tarde, la niña, la susodicha se queda con el padre de Caperucita para ella sola.

      Ya se que esta versión de los hechos es políticamente incorrecta. Que las nuevas tendencias revisionistas puestas en circulación por el feminismo más descarriado culpabilizan al padre, por incomparecencia, y al cazador, por homofobia (el lobo apareció muerto vestido con un camisón blanco y tocado con una cofia).

     Por fortuna,  el reino de la fantasía, a pesar de su crisis de credibilidad, aún no ha sido intervenido.

     (Diario de Cádiz, 14 de julio de 2011)

 

PESADILLA EN VISTEÓN

PESADILLA EN VISTEÓN

     Qué mal envejecen los terrores antiguos. Lo volví a constatar el otro día, viendo uno de los capítulos de “Historias para no dormir”, la serie que el Diario viene promocionando los domingos. En comparación con las espeluznantes noticias que cada mañana aparecen en las páginas económicas de los periódicos, el episodio que puse parecía firmado, en vez de por el gran Chicho Ibáñez Serrador, por el guionista de los teletubbies. Nada que ver, por ejemplo, con el sobrecogedor relato con el que nos desayunamos el jueves y que en apenas una semana se ha convertido en un clásico de la literatura de terror laboral.

     Los hechos suceden en las instalaciones de una multinacional, un escenario simbólico que hoy ocupa el espacio que en el XIX tuvieron los castillos ingleses, o, en el XX, de la mano de Freud, el terreno pantanoso  del subconsciente. A primera hora de la mañana los representantes de los trabajadores son obligados a subir a un autobús que los traslada a otra dimensión. El viaje dura unos minutos, o tal vez años (eso nunca se sabrá). El autobús se detiene delante de un hotel, una recreación moderna del hotel de Psicosis. Ya dentro, un siniestro mayordomo con apariencia de traductor les informa  que, laboralmente, están muertos.

      Cuando vuelven de ese viaje errabundo, unas horas o unos años más tarde (eso nunca se sabrá), cansados y envejecidos, contemplan horrorizados como sus compañeros también deambulan como zombis por las inmediaciones de la factoría. Deslocalización le llaman al nuevo género, a medio camino entre el cine gore y el realismo sucio, y en el que Cádiz parece que cuenta con esa atmósfera imprescindible para este tipo de relatos. Aquí sobran puertas (administrativas) que chirrían, fantasmas que se desplazan en coche oficial, muertos vivientes perdidos en el bosque tenebroso de las estadísticas de la desesperación.

     Qué mal envejecen los terrores antiguos, pero qué miedo dan estas nuevas historias de psicópatas sociales.

     (Diario de Cádiz, 30 de junio de 2011)

 

ELEGÍA A UNA OLIVETTI 98

ELEGÍA A UNA OLIVETTI 98

     Con la misma impunidad con la que el vídeo mató a la estrella de la radio los ordenadores han acabado con la vida de la vieja máquina de escribir. Hace un par de semanas cerró por defunción la última fábrica, cuyos propietarios todavía creían, como Henry James, que “escribir a máquina es como acompañar a un cantante al piano”.

     Durante décadas, el mejor periodismo y la mejor literatura cabalgaron a lomos de una remington, una continental o una royal. También el cine contribuyó a su leyenda. Nadie que haya visto El Resplandor podrá olvidar nunca la violenta locura de Jack Nicholson, mecanografiada en cientos de folios que repiten compulsivamente la misma frase. O la escena en la que Oskar Schindler dicta, de memoria, los nombres de los judíos que van a escapar de los hornos del nazismo.

      En mi casa, no, pero en la del vecino sí que había una, una underwood que, según él, era la misma que utilizaban en los ministerios. Aunque solo trabajaba bajo presión, aquel armatoste tenía una salud de hierro. Aún así, en alguna ocasión tuvo que llamar a su mecánico de cabecera, un señor de negro que acudía siempre con un maletín de médico del que sacaba gamuzas y aceites, y que una vez le curó un esguince de rodillo y otra un pinzamiento en el tabulador.

      Yo aprendí a escribir en una Olivetti 98, en las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia, rama Administrativa y Comercial. Todavía hoy coloco los dedos (todos) en el teclado del ordenador y puedo oír  la voz del  Padre Martínez gritar ¡ya!, y, a continuación, el crepitar metálico de las máquinas, y me veo enfermo de vértigo,  acortando el tiempo, achicando el texto, volando a más de 250 pulsaciones por minuto.

     Escribir a máquina, decía entonces la publicidad de las academias, era una “condición indispensable para tener un buen trabajo con futuro”. En mi caso, perdonen la autorreferencia y la nostalgia, fue así. Le debo la vida, la vida laboral, a aquella vieja Olivetti 98. Dios la tenga en su despacho.

     (Diario de Cádiz, 16 de junio de 2011)

 

UNA CUESTIÓN DE CLASE

UNA CUESTIÓN DE CLASE

     Como el cariño verdadero, la clase ni se compra ni se vende. Se tiene o no se tiene, más allá de la instrucción recibida, la ideología que se abrace o la profesión que se ejerza. Cruzarse con alguien que cultiva esa elegancia interior es un lujo que nos hace mejores.

     Sucede que hoy la clase es un bien tan escaso como el trabajo o la vergüenza. Padecemos, por el contrario, un enorme excedente de vulgaridad y grosería. En política, por ejemplo, la derecha española cuenta con verdaderos cracks en las malas artes de escupir sobre la dignidad del contrario: Miguel Ángel Rodríguez o Salvador Sostres son sólo dos de los mejores activos del siniestro gremio de los que disfrutan envenenando la convivencia.

     Hay también una cierta izquierda que desprecia los buenos modales, tal vez porque los considera vicios pequeño burgueses propios de la hipocresía conservadora. Pero para un servidor, que sigue siendo, si no rojo, al menos, infrarrojo, las formas son tan importantes como el fondo. ¿Qué es la democracia, sino una cuestión de formas?

     Viene todo esto a cuento por las declaraciones que el señor Barroso hizo a este periódico tras perder el 22-M por goleada, a manos, según él, de una mujer incapaz, "un secarral, políticamente hablando… que tiene otras virtudes que en los tiempos que corren son bastante notables y cunden bastante. Como Belén Esteban, que decían que de presentarse a unas elecciones podía ser la tercera más dotada". La derrota, decía Borges, tiene una dignidad que la victoria no conoce. Barroso, parece que tampoco.

     La conciencia de clase, como ven, no garantiza la clase a secas. Ni los viajes. Ni haber sido alcalde (que en griego significa "justo") durante tantos años. El machismo leninismo es una cáncer que ataca incluso a los intelectuales más comprometidos de la vanguardia.

     Por cierto, habría estado bien que alguna mujer de IU hubiera salido, en público, a defender a Maribel Peinado. No solo por una cuestión de solidaridad de género. También por una cuestión de clase.
 
     (Diario de Cádiz, 2 de junio de 2011)

EL BIPARTIDISMO

EL BIPARTIDISMO

     La otra noche tuve un sueño muy raro. El despertador sonó a las seis o a las siete, lo recuerdo muy bien porque en la esfera no había más números. Todavía dormido, abrí el armario: de su interior solo colgaban dos perchas, cada una con una camisa y un pantalón. Me vestí añorando los tiempos en que tenía tanta ropa que no sabía qué ponerme. 

     Salí de casa y paré a desayunar en el bar de siempre. Pedí un café con leche, pero el camarero me respondió que ya sólo servían colacao o nesquik. Cogí el periódico para echarle un vistazo y era solo una hoja con portada y contraportada. Me marché recordando los días en que cada café tenía un color distinto y al periódico se le salían las páginas y las noticias por el costado derecho.

     Al llegar a la oficina, mi jefe, a modo de saludo, me pregunto qué tal estaba. Regular, le dije. “Deje las medias tintas y defínase por una vez, cagoendiez”, replicó ofuscado. “Uno o está bien o está mal, lo demás son mariconadas. Un tío que se viste por los pies no puede pasarse la vida enseñando vergonzosamente sus matices”. Abandoné el despacho  tapando, con todo el disimulo del que fui capaz, dos o tres puntos de vista que me brillaban a la altura del entrecejo.

     A las tres fui a recoger a mi mujer y decidimos comer en el self-service que hay cerca de su trabajo. En las bandejas sólo había filetes a la plancha y filetes empanados. Nos fuimos sin pedir el postre (manzana o pero, era la disyuntiva). Para animarnos un poco, acudimos a una agencia de viajes a ver las ofertas de verano. Este año sólo organizamos excursiones a Pinto o a Valdemoro, dijo la chica que nos atendió. ¿Y entre Pinto y Valdemoro?, le pregunté como quien no quiere la cosa, sin obtener respuesta, antes de marcharnos.

     Me despertó mi hijo Pablo, preocupado porque en su caja Alpino no había más colores que el lápiz blanco y el lápiz negro. Era lunes o, como mucho, martes.

     En la radio, un psiquiatra hablaba de los efectos secundarios del bipartidismo.

   

OTRO FIN DEL MUNDO

OTRO FIN DEL MUNDO

     Lo del fin del mundo es como lo de los partidos del siglo: hay cuatro o cinco todos los años. Según asegura el grupo evangélico estadounidense Family Radio, el próximo Apocalipsis tendrá lugar pasado mañana. Por lo visto, vendrá una nave azul a recogernos (¿a qué hora?, ¿en qué parada, ¿de pescuezo?), que ya se encuentra en la órbita de Plutón, ese ex planeta que fue degradado por la cara y que suponemos que se habrá ofrecido como Base del Mal para vengar su descenso en el escalafón del Sistema Solar.

     El fundador del grupo y portavoz de la mala noticia, un tal Harold Camping, ya  había predicho otro The End para el 6 de septiembre de 1994, aunque es sabido que los profetas no son personas demasiado respetuosas con los plazos. Pero ahora sí, ahora  la cosa va en serio. El Sr. Camping (un cotilleo rosa para rebajar la tensión: ¿vivirá sus últimas horas en la Tierra alojado austeramente en su apellido o sucumbirá al lujo en un hotel de cinco estrellas?) asegura que el 21-05-2011 se acaba el mundo, que hasta la fecha no ha parado ni un momento, su noche muere y llega el día, y ese día vendrá. El del Juicio Final. El sábado.

     Que sea pasado mañana (adiós a la bella leyenda del sábado sabadete) tiene, para los Parientes del Transistor,  o como se llamen, su explicación. Ese día se cumplen 7000 años del diluvio universal. Cómo pasa el tiempo, si parece que fue ayer cuando Noé reunió a los animales alrededor de él. Un señor con muy buena prensa en las Sagradas Escrituras, pero que la doblaba poco: tardó 120 años en construir el arca. Para que luego digan de los de Astilleros.

     Pero no nos desviemos. En apenas 48 horas, se chapa esto. Mas dejemos el pesimismo para tiempos mejores. Es seguro que el paro no seguirá subiendo. Que nos ahorraremos el disgusto de ver como el Cádiz no asciende. Que Arenas, justo cuando lo tenía todo de cara, qué mala suerte tiene este hombre, se mudará a otra dimensión en lugar de al palacio de San Telmo. Aunque si la nave es azul, cualquiera sabe.

     (Diario de Cádiz, 19 de mayo de 2011)

    

LA CIUDADANÍA, TAMBIÉN IMPARABLE

LA CIUDADANÍA, TAMBIÉN IMPARABLE

     En casa estamos ilusionadísimos con el inicio de la campaña electoral. Si la precampaña ha sido tan rica en propuestas, tan abundante en matices, imagínense a partir de mañana, que empieza lo bueno. Así que nos hemos conjurado los cinco para no perdernos ni uno solo de los espacios de propaganda que ponen después de los informativos. Sí, ya se que no somos los únicos, que la política ha vuelto a los barrios,  a las fábricas, a las peñas.  

     Qué diferencia con respecto a otras convocatorias. Lo que hemos madurado con la crisis. Ha sido comprobar que el bolsillo se achicaba y la adversidad se agrandaba, y tirarnos todos a la calle haciendo gala de un coraje civil que ha dejado en pañales las revueltas árabes. Con tanto ajetreo militante, casi no  hemos tenido tiempo de ver los cuatro clásicos, ni la boda de Catalina, ni “Hace falta valor”, ese programa de la televisión andaluza que puede que haya sido el detonante de esta revolución silenciosa. Y claro, la clase política no ha tenido más remedio que tomarnos en serio de una vez por todas.

     Verán como de aquí al final de la campaña a ningún político se le va a ocurrir ya insultar a otro, ni hacer chistes ofensivos sobre mujeres, homosexuales o inmigrantes. Tampoco habrá candidatos que se atrevan a acudir a los mercados,  porque es mejor no tocarle las criadillas a un carnicero indignado, con el frigorífico lleno de telarañas y el cuchillo jamonero asomando por el mandil. Pasarán a mejor vida las metáforas nunca entendidas del candidato besando niños, del candidato montando en bicicleta, del candidato vestido de algo en alguna romería. Es la honradez y el trabajo bien hecho, y no la demagogia y la sensiblería, lo que empieza a cotizar al alza en las urnas.

     Por lo demás, desconfíen de la interpretación que los medios hacen de las encuestas. Que haya tanto indeciso no significa, como antaño, que la gente pase de la política, sino todo lo contrario. La reflexión ya no es solo una jornada que figura al final del calendario electoral. Esto ha cambiado mucho.

     (Diario de Cádiz, 5 de mayo de 2011)

 

HÉROES DE NEGRO

HÉROES DE NEGRO

     No se si tuvieron la oportunidad de leer el magnífico reportaje, titulado “Escuelas de violencia”, que firmó el lunes, en este diario, Pedro Ingelmo. Búsquenlo en Internet y verán que hay un deporte de alto riesgo más peligroso que el rafting, el parapente y el barranquismo juntos: ser árbitro de fútbol base en la provincia de Cádiz. Si tienen a algún hijo con dos apellidos bien sonoros, que ya desde pequeñito prefería que las tarjetas de cumpleaños fueran amarillas y rojas, vayan quitándole esa vocación suicida de la cabeza: 16 agresiones físicas a colegiados, algunas a menores, llevamos esta temporada.

     Cada fin de semana, decenas de chavales saltan al terreno de juego, silbato en mano, con la loable intención de impartir justicia balompédica y ganarse un dinerillo extra. Cada fin de semana, decenas de padres, presidentes, entrenadores y otros especímenes que saben de fútbol más que Di Stéfano y Luis Suárez juntos, se enfundan orgullosos la zamarra ultra y, por el mismo precio, dan clases de ética deportiva e imparten seminarios intensivos de  pedagogía integradora a ras de césped.

     Sé muy bien de lo que habla Ingelmo: tengo un hijo que juega en la segunda provincial de cadetes y llevo años cultivando, resignado, la vergüenza ajena. Yo he visto a un alevín marcar un gol y ponerse el índice en la boca mandando a callar al público, y a su madre celebrando risueña la ocurrencia tan graciosa del chiquillo. Y he visto también a un padre gritándole desde la grada a su hijo que pidiera el cambio porque el entrenador no le había dejado tirar un penalty.

     Cuenta el responsable de los árbitros gaditanos, José Antonio Álvarez, que organizaron unas jornadas llamadas “Conoce a tú árbitro” y solo aparecieron dos equipos. Aún así, habrá que seguir insistiendo en la reeducación de todo tipo de cafres, pequeños y mayores, que creen que la formación  en valores es una mariconada que  no tiene sitio dentro de los estadios, porque el fútbol, como el Fundador, es cosa de hombres.

     (Diario de Cádiz, 21-04-2011)

 

VIVIR EN EL INFIERNO

VIVIR EN EL INFIERNO

     Es evidente que a mi tío Juan y a mi tía Lola Dios les ama. Si el Padre de todas las Criaturas existe, que esperemos que sí, y es ese Dios de los pobres, humano y sencillo al que le cantaban Los de Palacagüina, lo normal es que quiera con locura a una pareja venerable de más de 80 años que ha cumplido con creces el encargo de amar al prójimo como a sí mismos. Así que no hacía falta que ningún cristiano grafitero lo hiciera constar con pintura roja chillona en la puerta de su casa, ubicada, tal vez por su condición de trabajadores pobres, tal vez por culpa de un mal de ojo del destino, en el epicentro mismo del Infierno.

     A mis tíos, la justicia terrenal, sin embargo, parece que les odiara a muerte, pues llevan demasiado tiempo, junto a sus vecinos, dejados, literalmente, de la mano de Dios, sufriendo el ninguneo de las Administraciones, la violencia desquiciada de los traficantes, el cinismo canalla de los políticos. Hasta las ratas que se refugian en una vieja bodega abandonada, muy cerca de su casa, se han propuesto minarles la poca moral que les queda. Nadie merece un presente tan negro y amargo, y mucho menos dos personas que no han hecho otra cosa durante su vida que deslomarse de sol a sol, Juan subido a un andamio, Lola a una máquina de coser, buscando para sus hijos un porvenir más ancho y luminoso que el que a ellos les tocó en suerte.

     No les he dicho todavía que mis tíos sobreviven a sus achaques, a la impunidad de la que gozan los mercaderes de la droga y a la indiferencia de una clase política dedicada a menesteres más lustrosos, en  la Barriada José Antonio, ese albañal de El Puerto por el que la democracia se ha olvidado de pasar. Tras una existencia sacrificada y laboriosa, parece que no tienen derecho a disfrutar del invierno de la vida en un hogar cálido y tranquilo en el que envejecer en orden.

     Si Dios existe, que esperemos que sí, les debe amar mucho. Siquiera para compensar un poco la falta de compasión y el desprecio con el que les tratan los poderes públicos.  

     (Diario de Cádiz, 7 de abril de 2011)

ECOS DE VECINDAD

ECOS DE VECINDAD

Para aquellos amigos que no pudieron asistir al Pregón de los Patios: en este enlace hay un resumen del mismo,

http://noticias.11500elpuerto.es/2011/04/01/presentacion-del-cartel-anunciador-de-la-fiesta-de-los-patios-portuenses/

LA CASA VIEJA

LA CASA VIEJA

     Me invitan los Amigos de los Patios Portuenses a abrir su semana grande, a encalar con palabras las paredes desconchadas que envuelven una forma de entender la existencia en la que hasta los ecos eran de vecindad. En busca del tiempo perdido (¿qué vida no es, de alguna manera, una búsqueda del tiempo perdido?) regreso a las inmediaciones del número 17 de la calle San Sebastián, a aquella casa humilde en la que transcurrió mi infancia.

     Como me ocurre siempre que paso por delante del cierro en el que aprendí a mirar el mundo, el pudor a violentar ese espacio íntimo, habitado ya por otros inquilinos, hace que me quede en la acera de enfrente, sin atreverme a llamar, fracasando de nuevo en la pretensión inconfesable de ser readmitido, siquiera unos minutos, en ese paraíso doméstico del que datan mis primeros recuerdos. Mi actitud, torpe y sospechosa, más propia de un ladrón de poco monta que de un hombre de mediana edad que regresa para encender el reverbero que ilumina la memoria de aquellos días, termina despertando recelos entre los vecinos.

     La puerta me impide ver y verme, pero desde la calle puedo oír  la voz portentosa de mi madre compartiendo sus penas con la Zarzamora, mientras hace las camas,  friega los suelos y sube a la azotea a tender la ropa, y  le pide a Encarnación, la vecina, que nos eche un ojito a los cuatro, porque no se fía. Suenan, también, las campanas de la Prioral, aunque no se si su repique viene de dentro de la casa o de la propia iglesia, pues su salmodia de siglos cose los días entre sí sin distinguirlos.

     Cuarenta años lleva jugando al escondite conmigo el niño que está detrás de esa puerta, hoy el padre del hombre que ahora esta afuera sin atreverse a llamar y a mirarse a sí mismo desde el interior del cierro en el que aprendió a mirar el mundo. Tal vez sea mejor así, que la puerta continúe cerrada hasta que yo me marche,  para que no se vayan nunca de la casa vieja los ecos sagrados de aquella vecindad en la que la vida tenía el sonido antiguo de la fraternidad.

     (Diario de Cádiz, 24 de marzo de 2011)

TRILEROS

TRILEROS

     A poco más de dos meses para las  municipales, parece que tanto el PSOE como el PP han decidido que sus respectivos códigos éticos sigan acumulando polvo en las librerías, no vaya a ser que con el ajetreo de los mítines puedan traspapelarse y caigan en manos de algún resentido social  y le dé por leerlos. Así las cosas, los dos principales partidos han vuelto a colocar en sus listas a algunos de sus más insignes y presuntos trileros. Creía que estaba fuera y me vuelven a meter dentro, que dirían Los Soprano.  

     Ahí tienen a Paco Camps, abajofirmante en un manifiesto contra la corrupción, sin que haya constancia gráfica de que le temblara el pulso o le diera esa risa floja que le ha hecho tan famoso. O al candidato socialista a la alcaldía de Melilla, Dionisio Muñoz, que cuenta con el “apoyo cerrado” de Ferraz  a pesar de estar imputado en un presunto delito de compra de votos, mercadeo inofensivo que lo único que demuestra es la vocación emprendedora del compañero Dionisio. Son solo dos ejemplos de una larga relación de cargos institucionales bajo sospecha.

     Dice el columnista Juan Carlos Escudier que si por cada desfalco cometido se exigiera al partido de los forajidos en cuestión que depositara una caución equivalente al dinero público sustraído, posibilitando incluso el embargo de bienes y hasta de sueldos, la selección de personal de los políticos mejoraría una barbaridad.  

     Cree uno que, con independencia de que ese tipo de conductas terminen o no en condenas (la honestidad en la gestión pública  se rige por normas éticas), no es de recibo que personas a las que la justicia tiene en su punto de mira, ocupen un espacio que debería ser el más limpio y ejemplar. Porque, más que sed de urnas, de lo que tenemos sed es de una democracia sin trileros.

     Para manifestar nuestra repulsa contra la utilización de los códigos éticos como simple objeto de decoración en las estanterías, se ha puesto en marcha en Internet una campaña llamada “Echemos a los corruptos de las listas electorales”. Yo ya firmé.  

     (Diario de Cádiz, 10 de marzo de 2011)           

  

CUIDADO CON LA CABEZA

CUIDADO CON LA CABEZA

     He leído que un ciudadano chino acudió al médico para que le recetaran algo contra las migrañas y terminó en la camilla de operaciones, pues tenía alojado en su cerebro un cuchillo de diez centímetros que le dejaron de recuerdo unos atracadores. Más de cuatro años ha estado Li Fu, que así se llama la víctima, con el arma blanca rebanándole la salud. Hasta que dieron con el diagnóstico definitivo, parece que los neurólogos, Li Fu, Li Fa, si me permiten el chiste malo. Creían que el pobre hombre se quejaba de vicio, como el llorón de Mourinho. Dice mucho de su capacidad de aguante que no se le haya ido la olla con el cuchillo dentro.

      Tiene razón Kiko Narváez; menos caspa, podemos tener en la cabeza cualquier cosa: un rencor, una paranoia, un estribillo, una diarrea (mental). En algunas, habitan, incluso, con desigual éxito, dependiendo del individuo que la sostiene, cuadrillas de neuronas que en el caso de los varones es sabido que desbarran cada vez que se empeñan en acometer más de una tarea simultáneamente. Las neuronas de los pacifistas esos de Sortu, por ejemplo, han estado tanto tiempo patinando por los eriales yermos de la sinrazón y la barbarie, que ahora es difícil creerles cuando aseguran que debajo de las capuchas hay actividad cerebral tras más de cuarenta años presumiendo de encefalograma plano.

      Cada cabeza, como cada casa, es un mundo.  Dijo Hemingway que conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza son asuntos distintos, empeño que llevó hasta  al extremo de descerrajarse  la tapa de los sesos con una escopeta.

      Qué misterio el de la azotea humana. ¿Qué tendrá en la cabeza doña Leire Pajín, la ministra que simula que gobierna y es socialista, como tienen que simular los actores en el escenario que fuman?

      ¿Y doña Celia Villalobos? ¿Qué hay dentro de la mollera de esa señora tan vulgar y maleducada? ¿Una cubertería entera? ¿Una cacerola, quizá, llena de caldo sin hueso de vaca?

     (Diario de Cádiz, 24 de febrero de 2011)

 

COMES NO PARA

COMES NO PARA

     Alguien debería investigar si la Compañía COMES tiene intereses de algún tipo  en el sector privado. No sé, en alguna petrolera, en alguna multinacional del automóvil, en alguna aseguradora o red de talleres. No puede ser mera casualidad que una empresa occidental, en pleno siglo XXI, trabaje con tanta eficacia en la desaparición del servicio que le da de comer: el transporte público.

     Miércoles, 9 de febrero, 6:55 horas, El Puerto de Santa María: la línea M-040 vuelve a dejar tirados a trabajadores y estudiantes. El autobús pasa de largo, ante la mirada estupefacta de los usuarios, que se quedan esperando con la misma esperanza vana con la que Beckett esperaba a Godot. Esta vez,  en la parada que iba a sustituir a la habitual, durante un par de días,  por reformas en la calle Valdés.

     El titular del día de autos (nunca mejor dicho, pues hubo que echar mano con urgencia de los vehículos particulares) podría ser: COMES no para. De hacernos la puñeta.

     (Diario de Cádiz, 11 de febrero de 2011)

UN CUARTETO SIN CLASE (OBRERA)

UN CUARTETO SIN CLASE (OBRERA)

     Qué bueno el cuarteto “Pensión imposible”, ese que el otro día actuó en Madrid, por encargo de la Sra. Merkel, poniendo la guinda al pastel de otro acuerdo económico y social  maravilloso. Yo no paré de reírme todo el rato.

     Sembrada la presentación, en la que el que el que hacía de Cándido Méndez (para mi gusto el tipo era manifiestamente mejorable: más que un sindicalista parecía el miembro de una orden mendicante),  dijo aquello de “los trabajadores han recibido con tranquilidad este acuerdo porque, en la medida en que se conoce con detalle, es mejor valorado”. Muy conseguido, también, el personaje del compañero Toxo: desternillante la escena en la que se da cuenta que lleva la chapa de “No a los 67”, y se la arranca de cuajo de la chaqueta, tragándosela directamente. Por esa en la foto de la firma aparece con los carrillos hinchados, no sean malpensados. A mi me pareció un sentido homenaje al marxista más en boga en los últimos tiempos, el mudo Harpo.

      La parodia tampoco se quedó atrás. Ese Zapatero buscando de madrugada la farmacia de guardia,  para comprar lexatín para los mercados, mientras repite, con la voz de Botín, que la reforma no supone un recorte de derechos sino una ampliación, pero de los beneficios de los fondos privados de pensiones. O el mensaje grabado de Rajoy, diciendo que sí pero no, y viceversa, para terminar asegurando que él no estaba dispuesto a perder el tiempo en políticas a largo plazo, pues lo urgente es que ni el mundo ni España se rompan en 2012, tal como augura la profecía.

      Sublime  el final del popurrí, con un gancho preguntando por qué demonios los pensionistas tienen que estar financiados con las cotizaciones de los trabajadores y de las empresas, y no con los impuestos, como el Ejército o la Casa Real. ¡Derrotista!, ¡aguafiestas!, le gritaron los más patriotas, olvidando que aquello era solo carnaval.

     Tiene razón, Rubalcaba: no es lo mismo salir de la crisis por la izquierda que por la derecha.  Ni por el surrealismo.    

     (Diario de Cádiz, 10 de febrero de 2011)

 

 

REFORMAS EN LA ETERNIDAD

REFORMAS EN LA ETERNIDAD

     Desoyendo a San Ignacio, Benedicto XVI ha decidido hacer mudanza en tiempos de tribulación. No sabemos si por su cuenta y riesgo o a las órdenes del Gran Arquitecto del Universo, el caso es que ha emprendido una serie de reformas estructurales en el Más Allá, una especie de Plan PROTEJA en el centro urbano de la Eternidad. Todo apunta a que tendremos que actualizar el GPS con el que hemos venido circulando por las carreteras interiores de la realidad, aunque les adelanto que los lugares de destino hacia los que debemos dirigirnos el día del último viaje, no quedan tan lejos como nos contó un tal Ripalda.

     Para empezar, el infierno ya no tiene su sede bajo tierra, ni se ubica, como pensaba Sartre, en las unifamiliares que habitan los otros, sino que es un fuego que achicharra por dentro, una especie de ardor en la boca del alma que no hay omeprazol que atempere. Tampoco el cielo mantiene abiertas sus oficinas entre cúmulos y cirros. “El cielo de la fe no es el cielo de los astronautas”, ha dicho el pariente alemán de Pedro, con lo que se confirma que a Neil Armstrong no le vale la reserva que hizo en julio de 1969.

      El último traslado de domicilio lo ha sufrido el purgatorio, que hasta hace nada era una especie de sala de espera en la que uno debía armarse de paciencia mientras el jurado decidía tu destino en función de la letra, la música y la afinación con la que te habías desenvuelto por los febreros de la vida. Jamás nos dijeron dónde estaba ubicado exactamente, ni nos explicaron por qué si las ánimas eran benditas, tenían que pasarlo tan mal.  

      Claro que, al final, todo es una cuestión de fe. También dijo el anterior Papa que el limbo, ese lugar que era como estar en Babia todo el rato, había echado el cerrojo, y a mi me da que lo que han hecho es abrir una franquicia en esta acera de la existencia, tal es el estado de atontamiento en el que nos encontramos.

     Puede que el espíritu político de Pacheco piense que también la eternidad es un cachondeo y por eso ha vuelto a esta dimensión.

     (Diario de Cádiz, 27 de enero de 2011)

 

EL PÚBLICO LEE

EL PÚBLICO LEE

El próximo domingo, 30 de enero, en Canal Sur 2, a las 8 de la tade, Rafael Argullol hablará con Jesús Vigorra, Carmen, Emilio y un servidor, de su último libro "Visión desde el fondo del mar". Viaje de múltiples viajes, el libro es un compendio de muy diversas experiencias centradas en la vida del autor. Argullol resuelve colocar su foco de observación en el fondo del mar, en lo más hondo del ser, a la búsqueda del fulgor de la existencia.


P.D.: Para ver el programa, pinchad aqui.

http://www.radiotelevisionandalucia.es/tvcarta/impe/web/contenido?id=6525

 

PEKÍN ES CÁDIZ CON MÁS CHINITOS

PEKÍN ES CÁDIZ CON MÁS CHINITOS

     Decía José Antonio Hidalgo el pasado domingo que la Tacita se queda sin plata, que el vientre del cerdito de la hucha comunitaria suena menos que José Vélez. Que estamos tiesos, o sea. Y digo yo que algo habrá que hacer, pues los duros antiguos hace mucho que solo dan para cantar.

      Se me ocurre que ahora que el Gobierno ha firmado acuerdos bilaterales con China, por valor de 5.500 millones de euros, podríamos promover un hermanamiento Cádiz-Pekín. Ya está bien de hacer el primo hermanándonos con ciudades que no dejan un duro en las arcas municipales. Con todos mis respetos: más allá de alimentar el tópico homófobo, ¿qué beneficio económico sacamos por ser consanguíneos políticos, en segundo grado, de los nacidos en la ciudad colombiana de Mariquita? Vamos a dejar el romanticismo para tiempos mejores.

      Imprescindible, también, crear un Observatorio a través del cual los paisanos de Kung Fu puedan observarnos sin desconfianza, pues es sabido que los nuevos dueños del mundo, en lugar de mirar, sospechan, sobre todo cuando entramos en sus comercios. Este órgano, además, debería trabajar por eliminar algunos de nuestros más hirientes prejuicios, como ese tan extendido de culpabilizarles sin pruebas de todas las desapariciones de gatos que acontecen alrededor de sus restaurantes.

      Es probable que tengamos que ceder cuotas de soberanía local, que perdamos algo de nuestra trimilenaria idiosincrasia. Pero es mejor comer con palillos que no comer, aunque para mojar sopones en la salsa agridulce necesitemos un período de adaptación.

      Si hay que poner en los bares fotos de Bruce Lee en lugar de las de Antonio Reguera, se ponen. Si el Cádiz C.F. tiene que llamarse Cai Shangai, que se llame. Si hay que cambiar las bases del concurso de agrupaciones para que participen cuartetos chinos con cuatro mil componentes, se cambia. Y si hay que sacar un dragón en procesión el Domingo de Ramos, se saca.

     Lo que no podemos es seguir así, por el amor de Confucio.

     (Diario de Cádiz, 13 de enero de 2011)

 

TRES METROS SOBRE EL CIELO

TRES METROS SOBRE EL CIELO

     El pasado domingo visitamos el belén de mi amigo Jesús Neva. Allí dentro, a resguardo de los rigores de la intemperie, entre amaneceres y noches cerradas, el susurro del agua agrandaba el silencio. Mientras contemplaba el pesebre, sentí la punzada certera del recuerdo.

     A la salida, mi hijo Pablo miró al cielo raso y vio, ayudado por la prodigiosa imaginación de sus pocos años, la estrella de Oriente. Sus hermanos mayores, incrédulos, le exigieron una prueba ocular que avalará ese acto de fe. Él, con el índice de la mano derecha apuntando al firmamento, empezó a recopilar para la causa estrellas dispersas y zurció, en un periquete, el cometa plateado -el primer GPS de la Historia- que llevó a los Magos hasta el portal.

     Pensé entonces que solo desde la nobleza de unos ojos limpios se puede atisbar el infinito misterio de la vida. Hay una alegría contagiosa en esas miradas recién inauguradas que revitaliza, cada diciembre, la aburrida Navidad de los mayores en la que los ritos languidecen en la costumbre. Una mirada que nos conduce gentilmente a aquel belén de la infancia en torno al cual los vecinos, al abrigo de una botella de anís y un barreño de pestiños, cantaban villancicos que se transmitían de generación en generación. Eran tiempos más duros pero también más nuestros, con celebraciones que tenían el sabor dulce de la fraternidad.

     Pero el niño crece y el belén se va haciendo cada año más pequeño, y verá los pastores cada vez más lejos, y la vida le irá enseñando que los cielos no son siempre azules, ni los inviernos cálidos, ni las estrellas brillan todas las madrugadas.

     Aún así, habrá que seguir creyendo en esas revelaciones infantiles que nos salvan de las desolaciones de la existencia. Conviene, pues, mirar al cielo de vez en cuando. Por si vuelve a cruzarlo la misma estrella remendada que, la otra noche, encendió los ojos de Pablo.

     (Diario de Cádiz, 30 de diciembre de 2010)

UN ERE EN MI BELÉN

UN ERE EN MI BELÉN

Medidas de ajuste tomadas en el belén de mi casa, para tranquilizar a los mercados,  amparadas por la Ley 35/2010 de 16 de junio, de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo.

PASTORES. Para nadie es un secreto que en todos los belenes hay más pastores que ovejas, parece absurdo, pero siempre ha sido así. Por tanto, me veo obligado a deshacerme de todos menos de uno. Instalaremos pastores eléctricos (cercas electrificadas) con el fin de controlar a las ovejas, y, si la economía no mejora, se plantea la posibilidad de sustituir al pastor, por un perro con experiencia, el año que viene.

PERSONAJES GREMIALES. Es sorprendente la cantidad de artesanos que puede haber en un belén: el herrero, el panadero, el de la leña, el carpintero, el tendero (haciendo una desleal competencia a San José que se ha cogido la baja paternal). Y, sin embargo, es también sorprendente contemplar que apenas hay clientes. La decisión que hemos tomado es despedir a todos los artesanos, es dura, pero no ha quedado otro remedio. En su lugar hemos contratado a un chino, que en un pequeño comercio fabricará y venderá todos los objetos que hasta ahora vendían los artesanos. (Si el chino decide subcontratar 15 menores para sacar el trabajo, es un tema en el que no deberíamos meternos).

POSADERO. El chino se hará cargo también de la posada. Además, últimamente habían llegado quejas por la mala atención al cliente por parte de José y María. La posada podría funcionar con el sistema de cama caliente.

LAVANDERAS. Que manía tienen en los belenes con lavar la ropa, con lo fría que debe estar el agua, con tanta nieve. Se suprimen los trabajos de lavanderas, que además eran ocupados siempre por mujeres. Cada uno se lavará su ropa en los ratos libres, potenciando así la equiparación de sexos en cuestión de tareas domésticas.

ÁNGEL ANUNCIADOR. Suprimidos casi todos los pastores, no tiene sentido la figura de un ángel anunciador. Se sustituye por un anuncio luminoso, en donde, además, podremos publicitar las ofertas del chino.

CASTILLO DE HERODES. A Herodes le mantengo en su puesto, no es que haga mucho, pero manda, y no es cuestión de ponerse a despedir directivos. De los soldados, me quedo con dos, por razones de seguridad y debido a alto grado de conflictividad que hay en la zona, pero los externalizo. Los contrataré por medio de Prosegur Castillos, para que me presten servicio como guardas de seguridad. Ahorro en costes fijos y gano en flexibilidad.


PASEANTES VARIOS. Es sorprendente ver la cantidad de personajes que abundan en un belén sin hacer nada, absolutamente nada. Todos despedidos. Esto lo teníamos que haber hecho hace tiempo.

PASEANTES CON OBSEQUIOS. He observado que otro grupo de paseantes, algo menos ociosos, pero no mucho más productivos, se dirige hacia el portal con la más variada cantidad de objetos. Uno con una gallina, otro con una oveja, otro con una cesta, otro con un atillo (¿qué llevará el misterioso personaje del atillo?). Puesto que todos tienen el mismo destino, organizaremos un servicio de logística, para rentabilizar el proceso. Despediremos a todos los paseantes, uno de ellos se quedará con nosotros por medio de una ETT y con ayuda de un animal de carga recogerá las viandas cada tres días y las acercará al portal.

REYES MAGOS. Por supuesto con un solo rey es más que suficiente para llevar el oro, el incienso y la mirra. Eliminamos dos reyes, dos camellos y todos los pajes. Posiblemente nos quedemos con el rey negro para no ser acusados de racistas y porque es más fácil que quiera trabajar sin que le demos de alta. Tengo que estudiar, también, la posibilidad de dejar tan solo el incienso y vender el oro y la mirra a otra Compañía, ya que debemos de reducir al máximo la inversión en regalos de empresa.

MULA Y BUEY. La única función de estos animales es dar calor. Esta función será desempeñada por una hoguera, que gasta menos combustible. Realizaremos una prueba de selección con los dos animales y el que lo supere trabajará como animal de carga en el servicio de logística antes citado.

SAN JOSÉ Y LA VIRGEN MARÍA. Está más que demostrado que el trabajo que hacen ambos en el portal puede ser desempeñado por una sola persona, y así también evitamos dos bajas de maternidad/paternidad. Por razones de paridad nos quedamos con la Virgen María y, lamentablemente, tenemos que despedir a San José (con lo que había tragado el hombre en esta empresa).

El NIÑO JESÚS. A pesar de su juventud tiene mucho potencial. Además, parece ser que su padre es un pez gordo. Le mantenemos como becario con el sueldo mínimo, hasta que demuestre su valía.

El Belén queda pues de la siguiente forma:

Un pastor con ovejas en un cercado, un chino con un comercio/posada de 24 horas, Herodes y dos guardas subcontratados, un paseante contratado por ETT con la mula (o el buey) haciendo repartos, el rey negro, la virgen y el niño. Va a ser más soso que otros años, pero me he ahorrado una pasta.

(Autor: Desconocido)