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JUFRA, COSECHA DEL 79

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     No había vuelto a mirar para arriba desde el alevoso derribo, pese a que cada mañana, muy temprano, atravieso ese afluente asfaltado del Guadalete que es la Avenida de la Bajamar. De sobra sabía que, en cuanto elevara la vista a esa habitación trasera de la Casa de las Cadenas que ya no está, la rabia y la nostalgia iban a zarandear mi corazón y mis recuerdos. No había vuelto a mirar, y el otro día se me fueron volando los ojos hacia aquella ventana luminosa de la memoria por la que se asomaban, en el verano de 1979, un puñado de adolescentes felices y despreocupados.

     Desde esa misma ventana, un día amanecimos juntos en la edad adulta de la mano de Ángel Angulo, el cura del mobilette, el franciscano rojo, rojiblanco del Athletic para ser más exactos. Nos reuníamos cada tarde de sábado en una habitación de aquella casa, y con Violeta Parra le dábamos gracias a la vida, que ya por entonces nos había dado tanto. Teníamos quince años y algunas espinillas, y unas ganas locas de explorar el mundo, de instalarnos para siempre en aquel compromiso festivo que eran las Juventudes Franciscanas. Serás hombre, nos prometía un librito que aún conservo, y que ayudó al padre Angulo a tejer, contumaz y paciente, la construcción de un nosotros. Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero…

    Recuerdo también las mañanas de domingo de aquel largo y cálido verano, cuando íbamos andando de El Polvorista a la playa de Las Murallas, hijos del agobio y del dolor, aires de la Alameda, la marcha de los enanitos, rock andaluz mezclando con tinto y con casera en La Chocita. Y la vuelta, extenuados y morenos, a la caída de la tarde. Era llegar a casa, ducharnos y salir de nuevo disparados a la fiesta guateque: aquella novia primera, los primeros cubatas, el tocadiscos susurrando que de amor ya no se muere, mas ya nada será lo mismo if yo leave me now…

     Han pasado veintiséis años casi sin darnos cuenta, y por el desván desordenado de mi memoria aparecen rostros que no he vuelto a ver, anécdotas indelebles que nos siguen robando sonrisas, esfuerzos inocentes por adecentar el mundo, travesuras que inauguraron nuestro aterrizaje forzoso en este tiempo convulso de la adolescencia.

     Tal vez lo mejor de lo que hoy somos se fraguó en aquellos maravillosos años en los que construimos lo que iba a ser verdad ya para siempre, con el póster de Novecento al fondo, el buzón de sugerencias, los campeonatos de ping-pong, los bocatas del almacén de Manolo, los san jacobos de El Rempujo, buenas tardes Rosa, buenas tardes Pepa. La primavera de la vida floreciendo, milagrosa, en aquella habitación desde la que tocábamos el reino de los cielos de la mano de Joan Báez, de Luis Pastor, de Víctor Jara, compañeros de tertulia en aquellos discoforums de los sábados. Tal vez lo mejor de lo que hoy somos continúe entre los escombros provocados por esta burocracia municipal indecente y analfabeta.

     No había vuelto a mirar y ayer alcé la vista. Entre las ruinas, un puñado de adolescentes seguía construyendo, veintiséis años después, la hermosa utopía de poner alegría donde haya tristeza, de llenar de fe las dudas, de cambiar la desesperación por esperanza. Entre las ruinas, se oye, todavía, la oración de San Francisco.

15/04/2015 19:42 pepemendoza #. sin tema Hay 1 comentario.

UNO DE LOS NUESTROS

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     Como todos los niños de mi generación yo también quise ser futbolista. Cruyff, Beckenbauer o Gárate mismo. Cualquiera de los tres me valía. Era tan bueno como ellos, pero dos problemas, solo dos, me impidieron alcanzar la gloria. Uno era la pierna izquierda. El otro era la pierna derecha. Una verdadera lástima, porque con el balón lejos de mis pies yo era muy bueno y el equipo ganaba en confianza.

    Mis recuerdos de partidos oficiales en vivo y en directo los sitúo en el colegio La Salle, mediados los 70. Mi padre y yo íbamos los domingos por la mañana a echarle una mano en el bar a mi tío Manolo, el Zotea. ¡Ay, aquellas ligas de veteranos, aquel ambiente soleado y feliz en el que olía a fritanga, varón dandy y linimento! En el álbum de cromos (cada vez con más huecos) de mi memoria, puedo ver a los jugadores del San Eloy, de Gráficas Andaluzas, del C.D. Exportación, las patillas muy largas y las calzonas muy cortas, el tiempo amarillo sobre las fotografías. Aquellos partidos memorables congregaban a muchos más espectadores que los que acudían al Cuvillo a ver al Racing.

     Yo soñaba con estar federado. Estar federado era, junto a tener bici y echarse el humo a pecho, la única manera de ser alguien en la pandilla. Estar federado era jugar con equipaciones completas, marcar goles en porterías con larguero y llegar a casa ya duchado sin que tu madre te preguntara a gritos dónde demonios te habías metido. Un día el sueño se cumplió: me ficharon los del Estudiantes de la Playa. Fue como si Kubala me hubiera convocado para el mundial de Argentina. Ya de juvenil vestí la zamarra del San Marcos y la de La Salle. A pesar de mis dos problemillas. Al fin y al cabo, nadie es bueno solo. Somos mejores juntos.

     Un grupo de chavales de aquella época, adolescentes que ya pasan de los 50, se van a levantar el domingo 19 de abril con la misma ilusión con la que madrugaban entonces para disfrutar del partido de la jornada. Desayunarán, prepararán la bolsa, en el camino hasta el campo marcarán goles increíbles, volverán a gastarse las mismas bromas de siempre en el vestuario. Y recordarán, con emoción agradecida, a Luis Miguel Paradela, uno de los nuestros. Aquel central noble y elegante que esté donde esté nunca jugará solo.

(Diario de Cádiz, 10 de abril de 2015)

10/04/2015 07:40 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ASUNTOS PROPIOS

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     Para el parado de larga desesperación que se encadenó a la puerta de la oficina y me pidió por favor que llamara a la prensa porque no tenía saldo en el móvil. Para la niña rumana que se sentó con su madre en mi despacho y me dijo sonriendo en un castellano perfecto que yo tenía un trabajo muy chulo. Para la joven con demasiados huesos que se desmayó en la sala de reuniones y con la que terminé compartiendo dietas calóricas, inyecciones de autoestima y píldoras filosóficas en las Urgencias de Frontela. Para la señora mayor que me pidió llorando que la ayudara a sacar del cajero un certificado de que no cobraba nada y me siguió al salir para pagarme el desayuno. Para el tipo que me amenazó con buscarme por El Puerto y darme una paliza, porque o bien no me encontró, o bien desechó la idea avergonzado en cuanto cayó en la cuenta de que yo no era ni Rajoy ni Susana Díaz.

     Para el limpia cristales que le saca brillo a las ventanas y a las conversaciones uniformado como si fuera a cocinar metanfetamina en la caravana de Breaking Bad. Para los Lázaros que mueren y resucitan cada vez que renuevan el “suicidio”. Para el trabajador al que en una selección de personal para una oferta de empleo rural le pregunté si tenía cargas familiares y me contestó que no, que él era mocito. Para el Director de oficina que fue agredido en el ejercicio de sus funciones por un energúmeno y tuvo que pagarse su defensa jurídica porque en esta Andalucía imparable la Junta tiene dinero para todo pero no para defender la dignidad profesional de sus funcionarios.

    Para los compañeros y compañeras que me soportaron durante trece meses, veintiún días y quinientas noches. Para la amiga que me regaló escrita en un post it esta frase que releo cada vez que ni yo mismo me aguanto: “Bastante amarga es la vida como para que además nos pongamos plañideros o mimosos o histéricos, sólo porque algo se puso en nuestro camino y no nos deja proseguir nuestra excursión hacia la dicha”.

     Para la hermana del alma con la que compartí los mejores años de mi vida profesional y a la que a veces le pregunto, por si pudiera oírme, cómo abordar la durísima tarea de no volver a verla.

     Y para Isabel, sobre todo para Isabel.

     (Diario de Cádiz, 27 de marzo de 2015)

ABUELAS INQUIETAS

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     Lo cuenta Rosa Montero en una columna conmovedora. A primera hora de la mañana de un frío día de invierno, la profesora de un instituto público de Barcelona llega en su coche a la puerta del aparcamiento del centro. Una anciana se interpone en su paso y le pregunta si trabaja allí. La maestra asiente. La mujer le confiesa con timidez lo que anda buscando: “Me llamo Mari y tengo 82 años. He venido a la escuela porque me gustaría aprender a escribir".

     En El Puerto hay casi doscientas Maris y unos cuantos Pepes, de edades también avanzadas, recogiendo firmas para que se les restituya su legítimo derecho a disfrutar juntas de la aventura de saber. Son las alumnas de la escuela de mayores del Barrio Alto, que desde enero no pueden asistir a sus clases en el Palacio de Purullena. Un problema con el suministro eléctrico ha chapado el centro “hasta nuevo aviso”. En el edificio se imparten desde 2013 diversos talleres atendidos por monitoras, trabajadoras sociales y educadoras que, debido al parón, han pasado a engrosar las listas del desempleo.

     La avería es gorda, pero más gorda es la falta de luces de los responsables políticos, que deberían haber articulado, desde el mismo momento en que el problema dio la cara, una opción alternativa. Hacer posible lo necesario y lo que es justo sin dilaciones indebidas: en eso consiste gobernar. Por lo visto, no hay una mísera dependencia municipal que pueda acoger temporalmente a estas señoras hasta que el problema se resuelva. Cada día que pasan sin poder asistir a su colegio, como ellas le llaman, es un día en el que ganan por goleada los achaques que les acosan por fuera y por dentro.

     No sé nada en particular de esas mujeres. Pero es fácil reconocerlas. Forman parte de una generación infortunada que apenas pudo tomar asiento en sus pupitres porque desde niñas fueron condenadas a trabajar como mulas. Como la Mari de Rosa Montero, en el invierno de sus vidas, una mañana cruzaron el umbral de la casapuerta y se apuntaron, para aprender algo, en la escuela de mayores. Somos nosotros, que no hemos tomado el Ayuntamiento para exigir a gritos la reapertura de las clases, quienes no hemos aprendido todavía a respetar las canas  y el coraje moral de estas abuelas inquietas.

     (Diario de Cádiz, 13 de marzo de 2015)

EL NOVIO DE LA MUERTE

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     Cae sobre El Puerto el diluvio universal. Llueven también los rumores sobre el paradero de El Lute, un peligroso quinqui que la pasada Nochevieja se escapó del penal más seguro de España. Es martes, 19 de enero de 1971. Un Renault 8 atraviesa la barriada de El Pilar. En el coche van dos inspectores de la Brigada Criminal con un tipo que, como el fugitivo salmantino, va a ligar para siempre su historia personal a la de la ciudad. El coche para en un descampado. El individuo, de complexión atlética y con un bigotillo con el que homenajea a Cantinflas, su actor favorito, pregunta si le van a pegar. “Tú dinos dónde está el cuerpo y no te pasará nada”, le contesta uno de los policías. Él señala sin pestañear el sitio exacto, un albañal rodeado de retamas. Allí está el cadáver de su novia, Antonia Rodríguez Relinque, deficiente psíquica, que yace desnuda con una media atada al cuello. Lleva tres días muerta. Su asesino confiesa sonriendo que se ha pasado a verla las tres últimas noches y que las tres veces se acostó con ella. “¿Cómo has podido hacerlo?”, le espeta uno de los inspectores. “Así es mejor, porque no habla”, contesta.

     Manuel Delgado Villegas (1943-1998), El Arropiero, enfermo mental, analfabeto, disléxico y tartamudo, debe su apodo a su padre, que vendía arropías  por la ciudad. Su madre murió como consecuencia del parto. Nació con el cromosoma XYY y la pulsión criminal cosida a su código genético. En la Legión se hizo para siempre novio de la muerte. Allí aprendió que un golpe duro y seco en la garganta era suficiente para acabar con la vida de cualquiera. Disfrutaba matando.  

     Confesó 48 crímenes, aunque la policía sólo puedo acreditar su participación en 22.  Murió sin antecedentes penales porque nunca fue juzgado. Pasó veintiséis años en los psiquiátricos penitenciarios como preso preventivo. La reforma del Código Penal lo echó a la calle en enero de 1998. Falleció unos días más tarde en una calle de Mataró, con los pulmones podridos por la nicotina. 

     El Lute y el Arropiero pusieron El Puerto en el mapa y en los medios esos primeros días del año de 1971. Los niños de la época aún podemos verles acechándonos tras las esquinas de las calles oscuras de la infancia.

     (Diario de Cádiz, 27 de febrero de 2015)

26/02/2015 22:13 pepemendoza #. EL NOVIO DE LA MUERTE No hay comentarios. Comentar.

SEÑALES

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     A veces la infancia nos envía señales. Señales sin orden ni concierto. O tal vez sí. Quizá el tomavistas de aquella memoria primera proyecta recuerdos conforme a un guión que no alcanzamos a entender. Ni falta que nos hace. El caso es que aquel tiempo incontaminado y virgen, que determinó nuestro ADN vital para siempre, reaparece a menudo para agasajarnos con sorpresas que brillan como el tesoro de la isla.

     A la Plaza de Abastos, ese Macondo chiquito y festivo de mis primeros años, mandó el otro día el narrador omnisciente que escribe mi relato, una señal párvula, pobre y luminosa. Era un boli de crista (una canica de cristal, para los niños de afuera). Apareció justo debajo de mis pies. Me agaché como si tuviera ocho años, lo acuné entre mis manos y lo besé como besábamos el pan cada vez que se nos caía al suelo. En el Mercado de Valores de la calle, los bolis cotizaban sin fluctuaciones: el de pasta valía un cate; el de crista, dos; el de china, tres; y el de acero, cuatro.

     Mientras hacía la compra, fui todo el rato aquel mocoso con pantalones cortos y zapatos Gorila que subía de dos en dos los escalones de la Plaza. Llevaba amarrada al bolsillo una bolsa de tela en la que guardaba los bolis, que me había hecho mi madre en su máquina de coser Alfa. En el otro iba el bocadillo. Más que bolsillos el pantalón parecía que tenía cerones. Recordé con resignación que yo era muy malo jugando. Nunca conseguí, como la mayoría, una maña estable (la manera en la que cada uno colocaba las manos para lanzar el boli y golpear el del contrario). Así que, más que jugar, lo que yo hacía era fardar de mi colección y de mi bolsa. Para compensar mi falta de destreza, desarrollé, en defensa propia, un enorme prestigio en el arte de alegar pijadas reglamentistas. Cualquier cosa antes de tener que ceder para siempre tu boli más preciado.

     Cuando llegué a casa, loco de contento, les enseñé el tesoro a mis hijos. Me miraron raro, como si me hubiera tomado una cuantas en El Brillante. ¿Cómo podía el hallazgo de aquella pequeña bola de cristal de colorines hacer tan feliz al viejo?

     A veces la infancia me envía señales. Señales de un tiempo más duro, pero también más nuestro.

     (Diario de Cádiz, 13 de febrero de 2015)

12/02/2015 22:25 pepemendoza #. SEÑALES No hay comentarios. Comentar.

TRAUMAS

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     Son las nueve y treinta de la mañana del martes 27 de enero. En la consulta de traumatología del Hospital Santa María del Puerto hay más gente que en la guerra. Yo soy uno de los lisiados en combate. Llevo el brazo derecho en cabestrillo, como “El Lute” en aquella foto mítica de su detención. Me caí solo en la trinchera infantil de un campo de fútbol y me partí el escafoides. Qué mala es la vejez, qué mala y qué traidora.

     Una pareja de no más de treinta años incita a la soldadesca a la rebeldía sin causa. Se quejan, sin razón y con desprecio, de todo. De la lentitud en el servicio, del acondicionamiento de la sala, de la torpeza de los trabajadores en prácticas, de los papeles que un día le perdieron a una prima de ella (parece que el mismo equipo de sanitarios, que entre guardia y guardia se asocian para delinquir). Buscan y encuentran adeptos igual de jóvenes que se suman groseramente al linchamiento. Se atreven incluso con el arte de la profecía: a las diez se irán todos a desayunar (no se va nadie). Y se encaran con un profesional “porque llevan mucho tiempo esperando”. Ninguno de los dos aprobaría un examen de primero de la ESO, pero ahí están, cuestionando incluso la ayuda que un trabajador le presta a una anciana que ha entregado incompleto un documento oficial. No son usuarios de un consultorio construidos con palos y ramas en un país perdido de África Central, sino de un sistema público de salud de una ciudad del primer mundo que, pese a la política canalla de recortes, sigue funcionando dignamente gracias a la vocación de servicio de sus trabajadores.

     En la hora escasa que llevo en la consulta todos los profesionales ejercen sus tareas con un grado de compromiso que roza la excelencia. A mí me atienden una auxiliar, una enfermera en Rayos y una doctora (Esther Borrego pone en su bata). Me tratan con un empatía y una amabilidad de otra época, probablemente la misma en la que los pobres, por muy jóvenes que fueran, exhibían con orgullo el legado de una buena educación.

     Salgo del hospital con el brazo sin escayola, esta columna en la cabeza y la certeza de que lo peor y lo mejor de la condición humana tenían cita esta mañana en la consulta de traumas del Hospital Santa María del Puerto.

     (Diario de Cádiz, 30 de enero de 2015)

30/01/2015 06:18 pepemendoza #. TRAUMAS Hay 1 comentario.

UNA DE FANTASMAS

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Un fantasma recorre El Puerto y no es el del comunismo. Un fantasma de los de toda la vida: invisible, asustón, que desplaza objetos y emite sonidos raros como Cristiano Ronaldo. Desde que Juana Ortuño se cansó de vagar por aquel esclavo negro del que se enamoró perdidamente en el Palacio de Purullena, no se había no-visto nada igual. Una fantasma que pilota, y aquí viene la conexión entre tradición y modernidad, el coche oficial del alcalde. Como lo leen. Si fuera un extraterrestre, más que un OVNI sería un EVNI: un Espectro al Volante No Identificado. Qué susto encontrárselo en un semáforo y ver el asiento vacío mientras suena en su CD la banda sonora de Casper.

Dos fueron las medidas de austeridad que el primer edil anunció a bombo y platillo en cuanto tomó posesión de su cargo, y que viene repitiendo como un mantra le pregunten lo que le pregunten: rechazar los escoltas y no utilizar el coche oficial. La primera, reconozcámoslo, la ha cumplido con creces. Es más, se ha tomado tan en serio el compromiso que se le está poniendo cara de guardaespaldas en los selfies que se hace a diario con el primero que pasa por su lado. Pensábamos, sin embargo, que la renuncia al coche había engordado algo el cerdito de la hucha comunitaria. Pero resulta que no, que el vehículo se mueve más que los precios. Fundamentalmente, por establecimientos hosteleros.

Cuando le crujen las tripas, el fantasma se pone al volante, coge carretera y manta (sábana, en este caso) y cruza la frontera hacia este lado de la vida. Dos veces ha sido no-visto: una en un restaurante en el Camino de Los Enamorados y otra en una venta en la Carretera de Sanlúcar. Mucho rollo de que en el Más Allá es el alma y no el cuerpo lo que mola y luego esos espíritus jartibles se matan por un solomillo al Pedro Ximénez. Dan ganas de subirse a un taxi y gritar como en Taxi Driver: “Siga a ese coche”. Detrás de la pista del dinero no sé si iríamos, pero lo mismo un día nos lleva a Aponiente.

Pues eso. Que teníamos un alcalde sin coche y ahora lo que tenemos es un coche sin alcalde. Los más escépticos, lo que no creen en estos fenómenos paranormales, aseguran que es un coche de los modernos, de los que van solos, sin conductor. Como la ciudad.

(Diario de Cádiz, 16 de enero de 2015)

16/01/2015 08:36 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

USTED ES UN HÉROE

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     Sí, ríase, pero usted es un héroe. O una heroína. Seguir formando parte todavía de esta tragicomedia en dos actos tiene mucho mérito. Sin ir más lejos, usted ha sobrevivido a 2014, un año fabuloso según el menda de Facebook, que ha dejado en España 70.000 desahucios, 31.000 grandes dependientes que perdieron la ayuda, 750.000 familias que malviven sin ningún tipo de ingreso… Puede que usted o alguien de los suyos sea uno de esos desposeídos, uno de esos cobardes honestos que un día se hartó e hizo suyas aquellas palabras de Jane Darwell en Las uvas de la ira: No podrán derrotarnos porque somos la gente. Sin más armas que su trabajo, su rebeldía y su esperanza (que es la vida misma defendiéndose, según Cortázar), usted empezó, tal vez por primera vez, a plantear descomunales batallas contra los elementos. ¡Y qué elementos!

     Los héroes que a uno le emocionan son gente corriente, personas normales que un día deciden levantarse del sofá, cruzar el umbral de la puerta de su casa y, como el loco de La Mancha, salir a la calle a desfacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Usted, por ejemplo, recuérdelo, estuvo a punto de no poder contarlo aquella noche de octubre en la que vio juntos en el mismo telediario a los de  las tarjetas black, a los de la Púnica, a la familia Puyol, a los de los EREs, a Urdangarín y a su señora. Todos hasta las trancas de mierda. Y mientras usted cenaba una tortilla a la francesa y unas croquetas congeladas, le vino aquella arcada en la que creyó que iba a echar el estómago por la boca.

     Usted, como tantos otros, le perdió en 2014 el miedo a los villanos. Y, junto a tantos otros,  curó sus heridas, cuidó su sonrisa, defendió  la alegría y salió fuera a pelear esas viejas historias de coraje y justicia como lo hacía el poeta: con una lanza rota y una visera de papel.

     Pudo haber muerto en el intento de ser decente, de negarse a ser como ellos. O caer en la desesperación, como tantos compañeros que dijeron no puedo más, aquí me quedo. Pero ha llegado vivo y peleando a esta página del relato fechada el 2 de enero de 2015. Puede que muy cansado y lleno de achaques. Tal vez desolado. Pero vivo. Usted es un héroe. Un héroe invencible porque usted es la gente. Felicidades.

     (Diario de Cádiz, 2 de enero de 2015)

01/01/2015 21:56 pepemendoza #. USTED ES UN HÉROE No hay comentarios. Comentar.

LA BUENA SUERTE

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     No es por fastidiar, pero la posibilidad de que usted salga el lunes en los telediarios con una botella de cava en la mano y una ristra de tópicos en la boca (lo compré a última hora, para tapar agujeros, nos vamos toda la familia de crucero, etc.) es verdaderamente remota. Según la estadística, esa ciencia que miente con una precisión encomiable, sólo tenemos un 0,001 % de probabilidades de que nos toque el Gordo y un 5% de rascar algo en el resto de premios. Por el contrario, la probabilidad de que a usted le afecte la subida de la luz es de un 100%. El mayor premio es poder paga el recibo.

    Como casi todo en la vida ya, la lotería también es de derechas. A los ricos y a algunos políticos, valga la redundancia, les suele tocar mucho. La gente de dinero compra más décimos y, en consecuencia, tienen muchas más probabilidades de ver sus boletos premiados. Piensen en Carlos Fabra, que tenía un ombligo como su aeropuerto de grande. En doce años le tocó nueve veces.

     De todas formas, aunque un buen pellizco no le viene nunca mal a nadie, no le tiene uno mucha fe a la suerte. Si, como decía Einstein, Dios no juega a los dados, será por algo. La vida es una tómbola, ton ton tómbola, pero la luz y el color con que queramos disfrutarla va a depender mucho más del esfuerzo personal que de los caprichos arbitrarios del azar. Ya sé que esta clase de lirismos no se llevan, que la voluntad, el mérito y la capacidad no cotizan en el Ibex 35, pero el amor al trabajo bien hecho, sentirse querido o situarse del lado de los decentes, son regalos que no salen de ningún bombo pero reparten premios cuantiosos todos los días. Y lo más importante, hay tópicos que son dogma de fé, es la salud: tener bueno el colesterol malo y bajas las transaminasas. Va a saber San Ildefonso más que Don José el médico.

    Por lo demás, no sé a qué está esperando el Ministerio del Interior para declarar los bares zonas de alto riesgo y a los camareros colectivo digno de especial protección. Van a ser muchos los Manueles gorrones que aparecerán por las cafeterías durante la mañana del lunes con un jersey de Madre Coraje, la cara desencajada y el puchero puesto, esperando a que Antonio les diga que el café vale 21 euros. La gente está muy tensa y el anuncio ese va a romper muchas amistades.

    (Diario de Cádiz, 19 de diciembre de 2014)

19/12/2014 06:05 pepemendoza #. LA BUENA SUERTE No hay comentarios. Comentar.

GAÑO PUERTO

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     El PP y el PA han rechazado una propuesta de Izquierda Unida en la que la coalición solicitaba la elaboración de un registro público “donde se prohíba que los cargos públicos o funcionarios municipales puedan recibir obsequios o invitaciones personales”. A este paso van a prohibir hasta las invitaciones al Facebook. La Sociedad Limitada "Coronado&Candón, Agencia de Desinformación", también está de acuerdo con que los imputados continuen sentándose en el salón de plenos, que en los bancos de la Plaza Peral hace mucho frío. Según Martínez Pujalte, la pobre Ana Mato ha tenido que dimitir por comerse el jamón que le regaló a su marido la Gürtel. No hay derecho. 

     Dicho esto, yo lo hubiera hecho de otra forma. No sé, una propuesta algo más elaborada y mejor presentada, que desde que se fue Ignacio García los de IU han perdido pedagogía y profundidad en el discurso. Si nos ponemos, nos ponemos. Un registro solo es insuficiente. Para poder pillar a algunos con las manos en el abono taurino hacen falta varias batidas.

     En cualquier caso, creemos que habría que establecer un período de adaptación. Cortar de cuajo con el qué hay de lo mío lleva su tiempo. Consensuar un Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Cuele podría ser un primero paso. Que haya al menos una alternancia democrática en el gañoteo en sus diversos grados, desde la pedrea de unos canapés revenios, al gordo de un trabajo para toda la vida. Podría servirnos de modelo la hoja de ruta clientelar que han seguido todos los grupos que han gobernado la ciudad desde 1979. Los negociados municipales están llenos de empleados públicos que un día se acercaron taciturnos a El Rempujo y el concejal del ramo les dijo: son 21 euros, Manu, uno por el carné y veinte por el nombramiento como funcionario.

    Es imprescindible, así mismo, promover un Observatorio. Observatorio Municipal de Sobrecogedores al Vuelo, podría llamarse. Debemos estar a la altura de la competencia, la Junta de Andalucía, que ha llegado tener a 36, qué manera de observar para al final mirar siempre para otro lado. Ahora no podemos, pero si la economía mejorara molaría también una empresa municipal modesta -Gaño Puerto suena bien-, que regularía el acceso público y ordenado de los ciudadanos a croqueteos y demás fritangas.

       Propongo también que la Gañotá Popular sea declarada fiesta local y que se cree el Fiambrera Week.

(Diario de Cádiz, 5 de diciembre de 2014)

04/12/2014 20:59 pepemendoza #. GAÑO PUERTO Hay 2 comentarios.

UN DOLOR DE MUELAS

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     En líneas generales, el trabajito que hizo Dios en solo una semana fue de categoría. Hay algunos que le critican que el domingo, para rematar la faena, en vez de espatarrarse en el sofá y leerse hasta las esquelas del primer número del Génesis, debió de echar por lo menos medio día. Pero ya sabemos que de desagradecidos está el universo lleno, que el cosmos está hasta arriba de enteraos. Crear una atmósfera, por poner solo un ejemplo de excelencia en la Creación, no está al alcance de cualquiera. 

     Sí que es cierto que en la planificación del trabajo se podría haber afinado un poco más. A lo mejor el sábado no era el día más indicado para darle alma, corazón y vida al bicho humano. Por muy omnipotente y omnipresente que se sea, el cansancio acumulado debió pasarle factura (separar la luz de las tinieblas y el cielo de la tierra debieron ser dos peonás agotadoras). Igual también en el convenio decía que la jornada era de lunes a viernes y le dio un pronto de esos tan suyos que tanto temían en el Antiguo Testamento. Que le arrancara a Adán una costilla sin anestesia para sacar de ahí a Eva, además de generar un mal rollo en la pareja que aún no se ha resuelto, deja entrever que el clima laboral de aquel sábado primero debió de ser bastante tenso. 

    Para mi gusto, el pero más grande que se le puede achacar en esos siete días que estremecieron al mundo tiene que ver con su escasa pericia como protésico, pues los dientes, sin ánimo de ofender, nos los puso a la carrera. A uno le pueden doler muchas cosas por dentro y por fuera, y hay días en los que no podemos con la vida, pero es solo con un dolor de muelas con los que uno deja de creer automáticamente en todo. Confieso que durante ese martirio inmisericorde, yo he perdido alguna vez la fe en Dios, en la comunión de los santos y en el perdón de los pecados, en el Papa Francisco y hasta en el Atlético de Madrid. Con un dolor de muelas uno aborrece la existencia y de lo único que tiene ganas es de, con perdón, cagarse en todo, creación incluida. 

     En líneas generales, insisto, el trabajo fue impecable. Pero en algunos acabados y en las muelas, el Sumo Hacedor pudo, espero que no se moleste, haberse esmerado un poco más.

     (Diario de Cádiz, 21 de noviembre de 2014)

MALOS SUEÑOS

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     Soñé que los de 3º B estábamos sentados en la clase de siempre. Todo conservaba el esplendor de aquellos años, pues el tiempo se había olvidado de pasar por el edificio, por el patio de recreo, por la fuente que siempre sonaba. Todo menos nosotros, los de entonces, ya cincuentones con visibles cicatrices de guerra. El caso es que, las cosas de El Inconsciente, aún llevábamos aquel babi azul marino con las iniciales bordadas en la pechera.

     De pronto, el salón se quedó a oscuras y tronó una voz que hablaba como hablaba Dios en el Antiguo Testamento: “Todo fue mentira salvo alguna cosa”. No dijo ficción ni fantasía, dijo mentira. “La caja de Pandora y los niños, del libro de Senda, era una caja B que no guardaba vientos sino tempestades”, soltó al inicio de su filípica. Dijo que los viajes por todo lo largo y ancho de este mundo que se pegaba el Capitán Tan los hizo con una tarjeta opaca, y que llegó a quedarse incluso con la pensión de jubilación del Tío Aquiles. Dijo que el rancho de Bonanza y la casa de la pradera se construyeron en terrenos no urbanizables, con la cooperación necesaria de un par de sheriffs que los recalificaron sólo unos días antes de que comenzaran las series.

     Dijo que la ruleta de los Juegos Reunidos Geyper estaba manipulada. Dijo que Don Pepito y Don José terminaron encontrándose también en comisaría, porque el primero acusó a su amigo de birlarle las joyas a su abuela, a la que veía con regularidad, tal como reconocía abiertamente en el estribillo de la canción. Dijo que a los de los Autos Locos y a Kung Fu les abastecía el mismo camello. Dijo que aquel negrito del África tropical que trabajó para Cola Cao murió de Ébola. Dijo que las muñecas de Famosa no se dirigían al portal sino a un club de alterne. Dijo que la abeja Maya no vivía en un país multicolor sino en un país de mierda. Dijo que el gol de Rubén Cano a Yugoslavia fue una falacia más de la Transición.

       En la pesadilla, me sentí igual de estafado que cuando descubrí en los primeros setenta toda la trama de la Operación Incienso, aquella red de complicidades adultas que escondía la verdadera identidad de los Magos de Oriente.

     Cuando desperté, menos mal, Pepito todavía estaba allí. Jugando, como si tal cosa.

     (Diario de Cádiz, 76 de noviembre de 2014)

06/11/2014 22:24 pepemendoza #. MALOS SUEÑOS No hay comentarios. Comentar.

PERDER LA CONCIENCIA

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     José Ángel Fernández Villa, ex líder minero, ex sindicalista, ex socialista y ex pobre, sigue ingresado en un hospital de Asturias con “síndrome confusional”, un trastorno mental que produce una alteración del nivel de conciencia. Dicen los médicos que es consecuencia del  estado de agitación y desorientación que presenta desde que supimos que guardaba en su cuenta proletaria de ahorro un pico de 1,4 millones de euros. Como desde entonces no ha dicho ni mu, desconocemos si el dinero fue recaudado por la caja de resistencia de alguna huelga o es el montante de un fondo de solidaridad para ayudar a los compañeros a los que la mina les encharcó los pulmones de silicosis. El caso es que El Jefe, tal como se le conoce entre los suyos, ni sabe ni contesta. Igual cuando recupere el habla nos cuenta que, como le pasó a Ana Mato con el jaguar de su marido, no sabía que tenía aparcado el parné en el garaje de su casa, arrumbado entre las fotos en Rodiezmo con Alfonso Guerra, el megáfono de las manis y la cassette de La Internacional.

     Mientras escribo esta columna, leo que los ex secretarios de UGT Andalucía, Francisco Fernández Sevilla y Manuel Pastrana han sido imputados por el fraude de las facturas falsas relacionadas con las subvenciones recibidas por los cursos de formación. De momento, ninguno ha ingresado en ningún sitio, aunque la esposa de Pastrana ingresó hace unos años en la Administración pública andaluza por la cara, sin pasar por la preceptiva oposición. Una plaza de laboral para toda la vida, como los sueldos de Nescafé. Ella también se asomó un día al garaje y vio que de la vieja multicopista que décadas atrás anunciaba la revolución salía un contrato indefinido. Como aquí hace más de treinta años que tomamos el Palacio de San Telmo, ya no tiene sentido agruparnos todos en la lucha final. Con agruparnos los nuestros en torno a la hucha familiar es más que suficiente.

     Síndrome confusional, qué gran metáfora para retratar la patología social de una izquierda opaca que vivió por encima de sus sensibilidades y olvidó el legado ético de tantos militantes que dieron su vida por una sociedad más justa y decente. Esos que no perdieron nunca ni la conciencia ni la vergüenza.

     (Diario de Cádiz, 24 de octubre de 2014)

23/10/2014 22:44 pepemendoza #. PERDER LA CONCIENCIA No hay comentarios. Comentar.

MUÑOLI

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     Tal vez porque nació en plena guerra civil y en la calle Santa Clara, esa delgada línea roja que, en cuesta arriba desde Cielos al cementerio, comunicaba El Puerto de los vivos con el de los muertos (morirse entonces era “irse pa Santa Clara”). Tal vez por eso, porque la parca era una vecina mayor más, enjuta y de lutos rigurosos, como tantas del barrio, el niño Antonio supo desde muy chico que la vida iba en serio. “En El Puerto había entonces cientos de muertos vivos… En La Placilla, en el mercado de abastos, la gente se arrastraba por el suelo pidiendo”, tiene escrito en su libro Paisajes y Paisanajes.

     Muñoli pertenece a una generación a la que no le cabía el hambre en la boca, hombres y mujeres que crecieron con el porvenir torcido y el estómago agilao. Asegura que se alimentaba de flores y que “consumía mucho paisaje”, que es la forma poética que tiene de decir que pasaba más tiempo en la calle que los chinos peluos. Aquellas tardes pardas y frías de la posguerra las consumió pegado a una farola, escuchando a los chavales más mayores contar historias populares de palacios encantados y arboledas perdidas en la bruma amarilla del tiempo. Confiesa que, pese a todo, fue un niño feliz.

     Tal vez por eso, y tal vez también porque los jesuitas le enseñaron que ser buen cristiano es no resignarse a que cuando uno muera el mundo siga como si uno no hubiera vivido, el caso es que este hombre no ha parado, como un sereno amable e ilustrado, de encender las luces de las farolas de la razón, la cultura y la buena vecindad. Muñoli ha dado letra y orgullo cívico a los de abajo, a aquellos que, como él, se ganan a diario su culpa o su inocencia con el sudor de su frente. Y lo ha hecho aquí,  rescatando del olvido la intrahistoria más humilde y decente de esta vieja ciudad nuestra de marineros en tierra y arrumbadores sin botas. Antonio Muñoz Cuenca es El Puerto y El Puerto es Antonio Muñoz Cuenca.

    El niño moreno de Santa Clara presentó la semana pasada un nuevo libro, Relatos Portuenses, un homenaje entrañable a sus hijos literarios más raros, anónimos y libres, nuestros clásicos populares de toda la vida de Dios y de Menesteo. Un autorretrato colectivo muy recomendable para conciencias adormiladas y memorias agilás. 

     (Diario de Cádiz, 10 de octubre de 2014)

10/10/2014 07:37 pepemendoza #. MUÑOLI No hay comentarios. Comentar.


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