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SESIÓN INFANTIL

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"Hagas lo que hagas ámalo, como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño." (Cinema Paradiso)

Nadie ha vuelto a verlos por allí. Pero algunos vecinos del Barrio Alto cuentan que en las inmediaciones de lo que un día fueron el cine Moderno, el cine Victoria o el Teatro Principal, aquellos altares civiles de la infancia, algunas tardes de domingo se oye un rumor de memorias, un ruido de escenas. Son, aseguran, los espíritus que aún permanecen deambulando por las esquinas del tiempo, en los lugares comunes del recuerdo en los que un día forjamos sueños, pasiones, amores y esperanzas. Como los fantasmas del Roxy de Joan Manuel Serrat, no descansan en paz.

Dicen que de vez en cuando se oye también una algarabía de chiquillos impacientes que hacen cola en el carrillo de Severo o de Adela para cargar sus bolsillos de atramuces, alcatufas y citratos. Y que, ya dentro, ruge el león de la Metro y rugen los cientos de cachorros que esperan ansiosos que de la pared grande salga una buena historia en la que ganen los buenos por goleada.

Cuesta creerlo, lo sé. Pero qué queréis que os diga: yo nunca he estado curado de asombro. Tendríamos que pasarnos por allí una tarde de estas a curiosear un poco. A lo mejor, quién sabe, nos cruzamos con un señor de bigotillo ridículo, sombrero raído y acento mejicano con el que volvemos a troncharnos de risa. O con una bella heroína romántica que nos vuelve a jurar por Dios que nunca más volverá a pasar hambre. O, yo qué sé, con un tiarrón musculoso la mar de mono, taparrabos en la entrepierna, que nos vuelve a contagiar su pasión por los infinitivos.

Igual nos reconocemos en alguno de aquellos fantasmas bajitos y revoltosos vestidos de domingo, en un tiempo ya eterno en el que con tan poco fuimos tan felices.

05/10/2019 16:59 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

VOLVER A URUEÑA

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Hemos vuelto a Urueña, la Villa del Libro, el pueblecito de Valladolid que se hizo relato. Urueña, tierra de campos y de lecturas, parece un microcuento. Con 188 habitantes disfruta de 5 museos y 10 librerías. En España hay una librería para cada 50.000 habitantes; en Urueña tienen una para cada 18 vecinos.

Si Borges imaginó el Paraíso como una biblioteca, yo asocio el Edén con este pueblo medieval con bellas casonas de piedra, calles escrupulosamente limpias con carteles que le dan nombre y explican brevemente su historia, paredes serigrafiadas con textos de Don MIguel Delibes, vecinos saludando con una amabilidad gozosa y rotunda al forastero.

Apenas dos centenares de mujeres y hombres, lectores con nombres y apellidos que se reúnen en torno a la magia de leer. Por aquí han pasado a presentar sus obras David Trueba, Nieves Concostrina, Alfonso Armada... En la época superficial y vaporosa de las redes sociales, un puñado de humildes ciudadanos, de apasionados lectores, conserva la costumbre antigua de sumergirse en los sueños escritos y riegan el árbol frondoso del pensamiento, la imaginación y la alegría.

Otra vez en Urueña, el heroico pueblo que sigue creyendo en la magia infantil y en la pasión arrebatadora de la lectura. Otra vez en Urueña, porque uno siempre vuelve a los bellos lugares donde ama la vida.

(En la foto, con Tamara Crespo, amiga entrañable y propietaria, junto a Fidel Raso, de la librería Primera Página, nuestra favorita, un lugar encantado en el que dan ganas de quedarse a vivir).

 

29/09/2019 07:41 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

JUANLUMAN

Es sabido que la familiar y noble figura del cuñao ya no es lo que era. De unos años para acá, el término cuñadismo se ha hecho un sitio en el lenguaje colectivo. Cuñadismo: dícese de la tendencia compulsiva que algunos tienen a opinar sobre cualquier asunto, aunque no tengan ni puta idea, queriendo aparentar ser más listos que los demás. Es lo que antaño conocíamos como el maestro liendres, que de todo sabe y de nada entiende. O el típico enterao de toda la vida de Dios, ese espécimen que habita en oficinas, obras, bares, campos de fútbol y demás espacios narrativos. Atrás quedaron los tiempos del Risitas y el Peito, aquellos cuñaos entrañables y cachondísimos que se llevaban divinamente y que tenían un amigo común que se partía de risa escuchándolos mientras fumaba como un carretero.

El cuñado, ya digo, ha degenerado y es una pena. Enciende uno la televisión y solo salen cuñados que nos miran por encima del hombro y se ríen de nosotros con una desfachatez insultante y provocadora. El cuñao Pedro Sánchez, el cuñao Pablo Casado, el cuñao Alberto Rivera, el cuñao Pablo Iglesias, el cuñao Santiago Abascal… Si el hombre es un lobo para el hombre, el político actual es un cuñao para el ciudadano.

Pero no hay que irse tan lejos. Todos tenemos ejemplos cercanos de cuñaos encantadores y de cuñaos insoportables. Hay cuñaos y cuñaos. Repito: hay cuñaos y cuñaos. Mi cuñao Juan Luis, por ejemplo, forma parte de la vieja estirpe de los cuñaos que merecen la pena, un tipo al que uno ve siempre con una capa invisible de superhéroe, una sonrisa sempiterna que se traduce en un afán generoso por servir y una cámara de fotos colgada al cuello con las que caza los mejores instantes de nuestras vidas. De nuestras vidas juntos.

El cuñao Juan Luis, a partir de ahora Juanluman, es tan multidisciplinar como el genial Mortadelo, solo que él, en lugar de disfrazarse, ejerce los más variopintos oficios y tareas con la ropa de diario. Juanluman puede ser en un mismo día un fotógrafo genial, un escrupuloso técnico de Hacienda, un contable eficaz, un exigente entrenador de natación, un informático de reconocido prestigio, un esforzado amo de casa o un veterano entrenador de baloncesto, entre otras muchas ocupaciones que él ejerce siempre con una generosidad fuera de lo común. No va a haber paro en Cádiz, si todo el trabajo lo tiene él.

Los días de Juanluman, curiosamente, tienen las mismas horas que los nuestros, los mismos amaneceres y las mismas puestas de sol, pero a él le cunden mucho más que nosotros, supongo que porque el tiempo de los superhéroes se cuenta de una manera distinta a la del resto de los mortales. Hoy cumple 60 tacos. Vale nos lo creemos, pero me da que, tatachán, tatachán, la cifra es engañosa y tiene truco. Igual se rige por el calendario especial de los superhéroes y tiene 120, pues es imposible desde el punto de vista humano haber hecho tanto en apenas seis décadas de nada. Pero es que además, quién sabe, también podría ser familia lejana de Benjamin Button aquel personaje interpretado por Brad Pitt que rejuvenecía conforme iban pasando los años. ¿Creéis que estoy exagerando? Pedidle una foto de cuando tenía 25 (gafas ahumadas de culillo de botella, bigote a lo Clark Gable y uma novia que parecía su prima chica) y compararla con el Juanluman actual.

Si no fuera porque es imposible, a mí en mi próxima reencarnación me gustaría ser como él. Tan buen cuñao en el sentido más antiguo y noble de la palabra. 60 tacos cumple hoy según dice él que dice su partida de nacimiento. No sé, no sé. Por lo trabajado debe ser más viejo que el hilo negro. Por su apariencia parece un joven madurito. No sé, no sé. Igual es que los superhéroes no tienen edad.

28/09/2019 17:02 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL PUERTO ESCONDÍO... EN LOS MEJORES CUADROS DE LA PINTURA UNIVERSAL

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Un revolucionario estudio, publicado por la prestigiosa revista de Historia del Arte “Galerías Preciadas”, revela que El Puerto de Santa María aparece en algunos de los cuadros más famosos de la pintura universal. Tras casi una década de investigación, un equipo de expertos asegura que artistas de todos los tiempos se inspiraron en rincones de nuestra ciudad para inmortalizar algunos de sus excepcionales trabajos.

Los hermanos José María y Manolo Murillo, descendientes del genial pintor sevillano del barroco y administradores de la página web “Gente del Cuelga Fácil”, nos presentan en rigurosa exclusiva algunos de las obras maestras en las que es fácil reconocer paisajes y paisanajes de nuestra ciudad.

Con los cuadros se acompaña también una reinterpretación porteña y, sobre todo, crítica de los mismos, que obligará a revisar los libros de arte desde el Renacimiento hasta nuestros días.

Unos versos apócrifos encontrados en los terrenos de la que fue la primera “Droguería Roque”, demuestran que algún porteño ilustrado ya se mosqueó en su día al percatarse de que los artistas no referenciaban sus fuentes geográficas.

Pintor que pintas mi tierra,

no le pierdas el respeto.

Nombra, artista, mi ciudad.

¡Aunque sea en el libreto!

 

Para ver los cuadros y su reintepretación en clave portuense y coquinera, pinchar aquí:

http://www.gentedelpuerto.com/2019/08/17/4-070-el-puerto-escondio-en-los-mejores-cuadros-de-la-historia-del-arte-por-pepe-mendoza/

Que ustedes los disfruten.

17/08/2019 11:22 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CHANQUETE PUDO SER VECINO DE EL PUERTO

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Chanquete ha vuelto. Lo juro. Reapareció el pasado jueves, a las dos menos cuarto, en la 2 de Televisión Española. Si no me equivoco, es la décima resurrección del viejo marinero que tenía un barco varado entre judías verdes y tomates. A su lado, Lázaro, que sólo se levantó y anduvo una vez, es un pobre aprendiz de vividor. Lo que pasa es que el Evangelio siempre tuvo más lectores que el Teleprograma. Según nos cuenta Francis Gallardo en el Diario, para dotar la escena de la muerte de más realismo Mercero le dijo a Tito que Ferrandis había fallecido de verdad. Y el chaval, durante un rato, con el puchero puesto, se lo creyó. Hoy, el bueno de Mercero hubiera sido denunciado por maltrato a la infancia.

Pero vamos a lo que vamos: el enésimo óbito del marinero tendrá lugar el próximo 26 de agosto. La primera vez que salió del barco con los pies por delante, el 7 de febrero de 1982, algunas revistas y diarios lo adelantaron por la mañana en sus portadas: “Hoy muere Chanquete”. Eso sí que eran espoilers de verdad. Casi cuarenta años llevamos acompañando en el sentimiento a dos pandillas de amigos afectados por su muerte en distinta medida: a los amigos de Chanquete y a los de Gines. Los primeros, más cercanos, lloran a moco tendido ignorando que el viejo tiene más vidas que un gato. Los segundos, contratados en el sepelio para cantar las “Sevillanas del Adiós””. De haber sabido que iba a vivir de aquí a la eternidad, igual las hubieran subtitulado las “Sevillanas del Hasta Luego”. Y nosotros nos hubiéramos ahorrado mucho sufrimiento, la verdad.

No se si saben que Verano Azul pudo rodarse en nuestra provincia. Antonio Mercero, ese mago que nos enseñó que la ternura es una forma de rebeldía, prefería la arena más clara de esta zona al color grisáceo de la de las playas malagueñas. Sin embargo, los efectos nocivos que el levante podía ejercer sobre el sonido determinaron que la serie recalara en Nerja. Personalmente, de Mercero también aprendí que si tenías que llamar a tu novia desde una cabina lo mejor era poner un pie para atrancar la puerta. Por si las moscas.

Maldito levante. Lo que nos hubiera cambiado la vida como pueblo si la serie se hubiera rodado aquí. Yo es que lo estoy viendo. La pandilla en bici silbando por el Camino de los Enamorados. El chiringuito del Priñaca en lugar del de Ayo. La Dorada anclada en La Puntilla. Los niños cantando el “No nos moverán” para impedir que nos robaran La Colorá. El Parque Calderón en vez del Balcón de Europa. La excursión a la Sierra de San Cristóbal en lugar de a la Cueva del Gato Verde. Pancho, jinete enmascarado, a la grupa de un caballo de Terry por Valdelagrana, mientras suenan de fondo Los del Carmen cantando “Ay, caballo Descarao”. Julia, la pintora, llegando a la estación de trenes de El Puerto (la bonita, la de toda la vida) con el lienzo de su vida hecho pedazos. Chanquete comprando a primera hora churros en el puesto de Charo para desayunar con sus amigos en el Bar Vicente Los Pepes. Los padres de los niños escandalizados con el despelote de las francesas del Cangrejo Rojo. Pancho y Javi compitiendo a ver quién cruza el canal más rápido y llegando sin resuello a la otra banda para impresionar a Bea. Una excursión al Palacio de Purullena en la que Tito y Piraña ven al fantasma de Juana Ortuño vagando por la casa. Pancho saliendo por El Castillito gritando que Chanquete ha muerto otra vez. El final del verano llegó y tu partirás, las familias de vuelta a Madrid en sus coches, surcando la Nacional IV. Y el toro de Osborne al fondo, mientras suena, antes de que salgan los créditos, el pasodoble del Vaporcito.

Hubiera estado bien, no me digan que no. Para El Puerto y para los que formamos parte de esa entrañable pandilla con la que descubrimos los ritos sagrados de la adolescencia, en ese tiempo en que casi todos éramos jóvenes y el futuro venía cargado de promesas. En ese tiempo en el que los veranos eran infinitos. Habría que explicarles a las nuevas generaciones, eso sí, que los niños no jugábamos a la Play sino a las chapas, al trompo y al clavo, interconectados todos en la plazoleta de la barriada. Que la plataforma Instagram era entonces una tabla del mueble bar en la que reposaban las fotos familiares que firmaba Pantoja. Que no cenábamos en el McDonald sino en la calle, a la fresquita, o, muy de tarde en tarde, en El Apolo o en Er Beti. Y que Chanquete, aunque era mayor y vivía solo, ni tenía móvil ni falta que le hacía. También habría que contarles que unos meses antes del estreno de la serie, un tipo patibulario, con bigote y tricornio, quiso que los veranos volvieran a ser en blanco y negro. Que en 1981 y 1982 la Real Sociedad ganó dos ligas consecutivas, cuando la liga no la jugaban sólo el Madrid y el Barcelona. Y que el Consejo de Ministros indultó a El Lute, el hombre que, junto al Arropiero y a los hermanos Malasombra, nos tuvo acojonados media infancia.

Fueron, probablemente, tiempos más duros, pero también más nuestros. Chanquete ha vuelto. Y el levante. Y aquellos veranos azules y aquel sol de la adolescencia. La vida está llena de resurrecciones inexplicables.

 

02/08/2019 05:46 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

HE HAS A DREAM

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Ha nacido una estrella. Un poeta del compromiso infatigable. Un jornalero del verso. Un mártir de las horas extras que se deja la piel por El Puerto. Qué digo la piel: el alma, el corazón, la vida y la cama sin deshacer. David Calleja, concejal del PP y actual delegado de Fiestas y Patrimonio Histórico, acaba de inaugurar una nueva corriente poética: la poesía de la experiencia sudorosa. Una nueva sentimentalidad basada en echar peonás de sol a sol en la Plaza Peral, sin tiempo siquiera para ponerse un poco de desodorante entre reunión y reunión.

Dice que al igual que el año pasado ni tendrá vacaciones ni las necesita. Querer disfrutar de vacaciones es de burgueses, de vagos y maleantes que buscan cualquier excusa para no doblarla. Su jornada laboral "se extiende desde que amanece hasta la madrugada del día siguiente". Desde las claras del día hasta el mismo filo de la madrugá (con la música de Los Simios queda todavía más potente). "Y no miro ni el reloj, ni las ocho horas diarias legales porque realmente no me importa". Le da igual que el reloj no marqué las horas, porque él no se puede permitir el lujo de enloquecer (enloquecer también lleva su tiempo). Eso le pasará a Los Panchos, que son, solo hay que verlos y oírlos cantar, más flojos que un muelle de guita.

Presume de que no ha pisado la playa y que tiene casi abandonada a su familia y amigos. Si algún día se le rompe el amor, será de no usarlo, no como a otras. "Que el amor ya no existe en mi vocabulario porque ahora mi ciudad me necesita y se me pasan los días y hay momentos donde las cosas salen bien y entras en una felicidad desbordante y otros donde los problemas se esconden a la vuelta de la esquina...". Ni para poner un par de comas bien puestas y que no lleguemos al final de la frase como si hubiéramos subido corriendo la calle Ganado un día de levante, tiene el hombre tiempo. Qué tío. Este haiku coquinero también es sublime: "... porque yo soy como soy y solo lo que soy, gracias a como nací me crié y me desarrollé".

Tras su agradecido tributo a Los Simios, a Los Panchos, a Rocío Jurado, a la literatura japonesa y a Kunta Kinte, acaba su memorable Tribuna Libre en El Puerto Información a lo grande, recordando emocionado a Frank Sinatra y a German Beardo: "Así que alcen las banderas que quieran, que yo me sé defender a mi manera, con mi trabajo, mi creatividad, mi profesionalidad, mi equipo y el mejor jefe que se pueda tener". Impresionante. Cumbre. Sin parangón, signifique lo que signifique parangón. Partiendo de una modestísima concejalía, Calleja ha alcanzado las más altas cimas del compromiso laboral y de la literatura universal. Este hombre está pidiendo a gritos una placa, una peña, una pregón, una calle, un valium, una mención en Insomnia,  un contrato en un chino, una medalla de oro de 24 quilates al mérito en el trabajo a destajo...

Anoche cuando dormía, soñé, ¡bendita ilusión!, que David cabeceaba en medio de una reunión.

29/07/2019 16:39 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL CASTILLO

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Parece que han pasado siglos, pero cada verano volvemos a reconstruir aquel castillo de arena que levantamos una mañana luminosa de domingo. Bajo sus cimientos guardamos el tesoro fantástico que escondimos para siempre a la edad en la que se fijan los primeros recuerdos. Por mucho que nos hayamos alejado de él, por mucho vuelo de bajo coste que concertemos buscando paraísos remotos con todo incluido, siempre terminamos allí, en la misma orilla en la que la felicidad cabía en un cubo lleno de camarones, el miedo a la libertad duraba lo que tardábamos en encontrar nuestra sombrilla y la fraternidad se forjaba alrededor  de una pelota Nivea.

Abre uno la puerta del viejo castillo, que  todavía sigue en pie pese a las olas gigantes de Santiago, se adentra por sus túneles y pasadizos, y llega, sin más GPS que la memoria agradecida, al mismo patio en el que los vecinos se sentaban a la fresquita a hablar de sus cosas en las noches limpias de agosto. Allí está  también, arrumbada en un rincón del recuerdo, la vieja manta que después del almuerzo tendíamos en la casapuerta, mientras los mayores se dejaban cae y sólo las chicharras tenían derecho a hablar en voz alta.

Oigo, lejana, la voz metálica del afilador, ese aguafiestas que traía el levante en una moto y que suspendía, a golpe de cuchillo, los planes de playa del día siguiente. Suena, también, como un rumor antiguo, el pregón dulce del arropiero, arropías de Turquía, las llevo largas y retorcías  En la radio, ese altar civil, habla Don Puyazo y sabe de qué habla.

Si cerramos los ojos podemos vernos embadurnados de crema, con un bocadillo de tortilla en una mano y el rastrillo en la otra, las horas obligatorias e interminables de la digestión, sobre cuya duración exacta los mayores nunca se ponían de acuerdo. La vida, en fin, bella y desnuda, en ese tiempo quieto en el que el ayer y el porvenir no hacían pie.

Parece que han pasado siglos, pero aquel castillo primero sigue allí, en la misma orilla, con la puerta encajá. Sólo hay que atreverse a entrar.

12/07/2019 07:37 pepemendoza #. sin tema Hay 1 comentario.

ESE VIENTO ANTIGUO

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Dentro, Los Rocieros cantaban a ese viento que igual viene que va. ¿Conoces El Puerto?, preguntó él. Mi infancia son recuerdos de un baño en La Puntilla, respondió ella con su mejor nostalgia.

Con el mismo humor y el mismo asombro continuaron toda la noche acariciando palabras, de caseta en caseta, de confidencia en confidencia. No bebas más que se te está poniendo la cara borrosa, dijo él. Soy libre, ya sé que soy libre, tatareo ella con la voz arañada.

Y el hastío se alarga de pronto en sombras dulces y los días se nombran según un sentimiento, habló Celaya por la boca de él. Cuando tú apareciste penaba yo en la entraña más profunda de una cueva sin aire y sin salida, declamó Alberti por la boca de ella.

¿De qué derrota vienes?, se preguntaron ambos sin esbozar respuestas.

Arriba, la luna irradiaba como una claridad flotando a la deriva. O quizá fuera ese viento antiguo, que igual viene que va.
29/05/2019 06:47 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

VIDAS DE PAPEL

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A estas alturas de la vida, de los libros y de sus autores puede decir uno más cosas que de algunos familiares cercanos. No vamos a idealizar esas amistades porque también tienen sus cosas, como todos, pero son gente de bien que estuvieron cuando había que estar. Por alguna extraña carambola del destino, un día coincidiste con ellos en algún cruce de caminos y se quedaron contigo para siempre. Cuando los saludaste por primera vez tal vez te sentías solo, quizá deprimido, pero unas palabras suyas bastaron para hacerte sonreír, para ofrecerte compañía o una esperanza a la que agarrarte.

A mí esos amigos me han salvado la vida muchas veces. Para ayudarme a sobrellevar un taciturno amor de juventud, un domingo luminoso apareció por mi cuarto Florentino Ariza y me preguntó si había visto a Fermina Daza, a la que llevaba medio siglo buscando en medio de un amor que había sobrevivido en los oscuros tiempos del cólera. Una mañana de invierno de hace más de treinta años, navegando a la deriva, me encontré en medio del mar con Santiago, un viejo pescador que luchaba sin desfallecer contra un pez de espada que era más grande que su barca, mientras me hablaba con su ejemplo de la obligación moral de no rendirse nunca ante las adversidades. Recuerdo también aquel atardecer lejano en el que un tal Rafael, un vecino de aquí con más vidas que un gato, me sacó de paseo por mi pueblo y me llevó a un melancólico lugar de retamas blancas y amarillas al que llamaba La Arboleda Perdida.

Merece la pena frecuentar a diario esas viejas amistades de toda la vida que ya forman parte de lo mejor de uno. Colarse, como Alicia, por un agujero blanco y echar los sueños y las emociones a volar. En defensa propia. La vida es muy corta, pero hay días malos que se hacen larguísimos en los que todos necesitamos que nos rescaten de una reunión de la comunidad de vecinos, de un naufragio interior o de un insomnio cruel.

La literatura es Alicia recordándonos desde su país maravilloso que es imprescindible descender por la madriguera y vivir aventuras que nos salven de una existencia vulgar y efímera. Qué sería de nosotros sin esas supletorias vidas de papel. Sin la magia infantil y la pasión arrebatadora de la lectura.
23/04/2019 06:20 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

RELATO DE UNA NAUFRAGIO

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Es posible que la historia que voy a contarle le baje las defensas por mucho Actimel que tome. Así que aún está a tiempo de abandonar esta columna y buscar cositas más livianas. Si, pese a la advertencia, prefiere seguir leyendo, luego no diga que no le avisé.

El pasado 20 de enero el periodista Darío Menor, de El Ideal de Granada, publicó un reportaje que yo no he visto recogido en ningún medio de comunicación nacional de nuestro país, enfrascados como estamos en temas tan trascendentes como descifrar qué servidor público tiene la cara más dura y la bandera más larga. La crónica es el pan nuestro de cada día. La sempiterna noticia del naufragio de una barcaza atestada de desgraciados. Ocurrió el 18 de abril de 2015, en el Canal de Sicilia. Murieron más de mil inmigrantes. Más o menos, pues en este tipo de tragedias nunca se sabe el número real de desaparecidos. Gente que se juega la vida para vivir en condiciones. Pecata minuta. Nada nuevo bajo el sol y bajo las fosas sépticas del Mediterráneo. O quizás sí.

Nos cuenta Darío que entre los cadáveres que pudieron ser rescatados, a la forense encargada de realizar las autopsias le llamó la atención el de un niño. Un niño que, debido al desarrollo de sus huesos, determinaron que tenía en torno a 14 años. La sorpresa vino cuando empezaron a desvestirlo. La médico palpó que dentro de un bolsillo de su chaqueta había algo cosido, duro y cuadrado. Lo cortó desde dentro para no dañarlo. “Me encontré entre las manos con un pequeño haz de papeles con varios estratos. Traté de separarlos sin que se rompieran y luego leí: Boletín Escolar”, declaró la forense. Era el expediente académico de secundaria del chaval, escrito en francés y en árabe. Un brillante expediente académico, con notazas en matemáticas y física.

Leí la noticia ayer, en el blog del juez Emilio Calatayud, y me puse a llorar como una Magdalena.Imaginé al adolescente preparando días antes el viaje de su vida. Lo vi sonreír ilusionado, mientras cosía al bolsillo de su chaqueta su boletín de notas. Pude sentir su orgullo de pobre, su dignidad de niño responsable y trabajador, su esperanza de llegar sano y salvo a esta Europa vieja y despiadada para poder mostrar sus excelentes resultados en las escuela. Lo oí hablar ante el funcionario que lo atendía a su llegada, presumiendo de que ya no era un niño, sino un adulto del que se podían fiar. Un hombrecito honrado que merecía una oportunidad en el paraíso al que acababa de llegar. Busqué su nombre en el artículo para memorizarlo y que no lo borrara el viento del olvido, pero no venía.

Contad esta historia a vuestros hijos y alumnos, dice el juez Calatayud en su blog. Contársela sobre todo a los ninis que no estudian y trabajan porque no les da la gana. Se lo debemos a ese niño de 14 años que quería enseñarnos sus buenas notas para poder quedarse con nosotros.

Y vamos a contárnosla también a nosotros mismos, añado yo. Para sentir al menos, si aún nos queda algo de compasión, el naufragio interior de la vergüenza.

03/04/2019 11:14 pepemendoza #. sin tema Hay 1 comentario.

1979: ALUNIZAJE EN UNA AZOTEA

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JULIO DE 1969. FLORIDA. Tres norteamericanos compañeros de curro con ganas de disfrutar de unas vacaciones distintas se pillan una nave espacial, el Apolo XI, y tiran para arriba. Destino: la Luna. Tras cuatro días de viaje, alucinan y alunizan en esa pedanía de la Tierra. Ya instalados, se dan un garbeo por el centro y comprueban que el todo incluido con el que viajan incluye poquísimo. Algunos suburbios de el Bronx están mejor iluminados que aquel astro mentiroso que tanto prometía visto desde abajo. Sin atmósfera, imposible que haya el más mínimo ambiente. Tampoco hay agua. Como para pedir unas cruzcampos. Decepcionados, ninguno entiende como un toro podía haberse enamorado de Ella hasta el punto de abandonar por las noches la maná. Los libros de Historia contarán después que los tres colegas, pese a que se aburrieron como ostras celestes, habían dado un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la Humanidad.

JULIO DE 1979. EL PUERTO DE SANTA MARÍA. Un grupo de adolescentes disfrutan de sus primeras vacaciones juntos. Una noche deciden emular, salvando las distancias siderales, a los tres norteamericanos. Parten de la Plaza del Polvorista, un centro de operaciones más salado y con más historia que Cabo Kennedy, con más o menos, el mismo objetivo: tirar para arriba. Suben exactamente a Luna 27, en cuyo segundo piso viven los Jiménez Serrano, una familia numerosa que encabezan don Francisco Jiménez Lerdo de Tejada, a quien Dios y la Virgen de la Veracruz tengan en su gloria, y doña María Teresa Serrano Molina. El primogénito de sus vástagos, Ico para los amigos, socio fundador de la nueva pandilla, ya tiene alguna experiencia en el espacio. En la SAFA le llaman el Cometa, pues se va de las clases volando. Es él el que invita al resto a un guateque a ras de cielo en la azotea de su casa. Poblado estoy de muchas azoteas./Sobre la mar se tienden las más blancas/, había cantado unas décadas antes un vecino ilustre que vivió cerca de allí.

Durante el trayecto, los chavales paran a comprar alcohol de garrafón y refrescos en un ultramarinos de la Plaza del Castillo. Quieren celebrar por todo lo alto aquella ascensión histórica en pleno corazón de El Puerto. A llegar al destino, suben una escalera empinada con decenas de peldaños con la misma facilidad con la que César Pérez de Tudela escala ocho miles. No hay ascensor ni naves espaciales. El Apolo más cercano es el bar de la esquina de Palacios con Nevería. Aquel día, mientras bailan, inmortales y despreocupados, con una levedad aún mayor con la que los tres astronautas se desplazaban diez años antes por el espacio, se confabulan para celebrar cada entrada del verano en aquella atalaya con vistas al Guadalete.

Durante más de un década suben a Luna 27, ligeros de equipaje y cargados de ilusiones, acompañados por una tripulación de categoría: Elthon Jhon, Village People, Donna Summer, John Travolta y Olivia Newton John, Miguel Ríos, Ana Belén, Triana... Todavía no lo saben, pero como Amstrong, Aldrin y Collins, ellos también van dando pequeños pasos para el hombre que van a ser y grandes pasos para la humanidad con la que construyen una amistad indestructible.

El otro día volvimos a aquella casa encendida después de muchísimo tiempo. Celebrábamos el cuarenta aniversario de nuestro primer alunizaje. La escalera se había empinado más aún y los peldaños no se acababan nunca. La gravedad también era mayor. Y los achaques. Pero eso duró lo que duró el ascenso. En cuanto llegamos, con una ginebra y un ron ya en condiciones, volvimos a sentir la emoción de aquel viaje iniciático. A bailar descocados al ritmo de canciones que hoy son la banda sonora de la pandilla. Recordamos y volvimos a reírnos con las misma anécdotas de siempre. Hablamos de los viejos sueños, de los que se cumplieron y de los que no. Brindamos por aquellas noches antiguas, por la música lejana, por los besos y los versos compartidos. Y por nosotros, que nos queremos tanto.

Poblados estamos de esa azotea.

26/02/2019 05:49 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EN UN LUGAR DE LA VIDA

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     El calendario, ese riguroso albacea del tiempo, nos depara a veces curiosas coincidencias. En el año del cuarto centenario de El Quijote celebra AFANAS el cuarenta aniversario de su nacimiento como Asociación. La vida, ya saben, imita con relativa frecuencia a la literatura. Y las páginas de la más grande novela de aventuras,  alumbran, desde hace cuatro siglos, hermosas utopías que hacen el mundo más respirable cada mañana.

     La de AFANAS, ciertamente, tiene muchos de los ingredientes de la novela cervantina. Allá por 1965, un grupo de caballeros andantes salió a desfacer los entuertos de un colectivo social hasta entonces condenado a pasar sus vidas recluidos en infames manicomios. Eran muchos los gigantes a los que había que derribar, numerosos los molinos de viento que movían sus aspas en dirección contraria a la integración de aquellos que Luca de Tena llamó los renglones torcidos de Dios. Como protagonistas, un ejército de derrotados invencibles, una procesión de Sanchos que no querían ínsulas, sino que les amaran y respetaran como son. Haciendo suyas las palabras de Alonso Quijano -"la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago"-, decidieron que, a partir de entonces, en su hambre mandarían ellos. Así, se constituyeron en Asociación, similar a la Orden que el Ingenioso Hidalgo creó para defender a las doncellas, amparar a las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos.

     Cuarenta años no es nada, en la larga lucha por la integración de las personas con discapcidad, pero convendrán conmigo que mientras los perros rabiosos de la discriminación laboral ladran por los gabinetes de selección de personal de las grandes empresas, ellos cabalgan a lomos de un rocín flaco que les procura calidad y calidez de vida.

     Lo dice Mafalda, mi filósofa de cabecera: si no fuera por todos, no seríamos nadie. Seres incompletos que nos pasamos la vida haciéndonos, lo que nos define como humanos no es lo que somos sino lo que deberíamos ser. Quién esté libre de taras que arroje la primera piedra. A todos nos falta algún tornillo que nos impide ser mejores, que nos hace sentir dolorosamente el peso trágico de nuestras carencias. La obra del manco de Lepanto (discapacitado también) está ahí para recordarnos que nadie es más que nadie, que todos somos iguales en la diferencia.

     Tal vez ese sea el mensaje del Quijote, la lección que nos enseña AFANAS. Que Dulcinea puede ser down. Que se puede ser caballero andante en silla de ruedas.  

 

13/12/2018 07:58 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¡CRIMINALES, VAIS A MATAR A UN GENIO!

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Granada. Martes, 18 de agosto de 1936. Tres y cuarto de la madrugada. Ricardo Rodríguez camina en dirección a su casa tras pasar la noche jugando a las cartas. Al llegar al Gobierno Civil, ve a su amigo Federico salir escoltado por guardias y falangistas. “¡Criminales, vais a matar a un genio!”, grita desde lejos. Se libra por poco de ser  detenido. El poeta va esposado a un maestro de escuela. Dos banderilleros anarquistas, también maniatados, cierran la cuerda de presos. Los cuatro hombres son introducidos en un coche que los traslada hasta Fuente Grande, muy cerca del barranco de Víznar. No hay luna esa noche.

Unos días antes, Ramón Ruiz Alonso, ex diputado de la CEDA, ha denunciado a Federico ante el Gobernador Civil de Granada. Se le acusa de ser socialista, masón y homosexual. Lorca, desolado, acepta el ofrecimiento de un buen amigo, el también poeta Luis Rosales, y se esconde en su casa. Un lugar que ambos consideran seguro, ya que dos de los hermanos de Luis eran destacados falangistas. Pero el domingo 16 de agosto la Guardia Civil se presenta en el domicilio de los Rosales y lo detienen. Acompañan a los guardias el ex diputado de la CEDA que lo ha delatado, y su compadre, Juan Luis Trescastro, un falangista fanfarrón y pendenciero muy conocido. El Gobernador consulta con Queipo de Llano qué debe hacer con el preso. Éste responde: “Dale café, mucho café”. Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. El termómetro marcaba 16 grados. Fue  una noche oscura de verano.

Amanece en Víznar. En el Bar Pasaje, conocido popularmente como La Pajarera, los vecinos más madrugadores desayunan. Alguien abre bruscamente la puerta del bar y se acerca gritando al mostrador. Los paisanos giran  la  cabeza y reconocen enseguida al alborotador: es Juan Luis Trescastro. “Acabamos de matar a Federico García Lorca. Le he metido dos tiros en el culo, por maricón”, vocea orgulloso su hazaña. Así se lo va a hacer saber también horas más tarde al pintor Gabriel Morcillo, amigo de Federico: “Don Gabriel, esta mañana hemos matado a su amigo, el poeta de la cabeza gorda”.

Federico García Lorca, natural de Fuente Vaqueros, provincia de Granada, varón de 38 años, de profesión escritor, fue fusilado a las 4:45 de la madrugada del martes 18 de agosto de 1936, en el camino que va de Víznar a Alfácar, junto al maestro nacional Dióscoro Galindo González y a los banderilleros anarquistas Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas. Fue una noche oscura de verano. No hubo luna esa noche.

 

18/08/2018 09:42 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA ABIERTA A PABLO IGLESIAS

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Sr. D. Pablo Manuel Iglesias Turrión: 

Leí hace unos días en un periódico digital que aboga usted por legalizar la marihuana para su “consumo recreativo”. En su opinión, España debería aprovechar los enormes beneficios fiscales que deja su venta, llegando incluso a proponer la creación de una empresa pública que gestione su exportación al resto del mundo. Marihuana Marca España, denominación de origen. Nada personal, solo negocios, que diría Vito Corleone.

Para defender su tesis asegura que “el mayor problema que genera el cannabis no es de salud pública, sino la delincuencia y la explotación asociadas al tráfico ilegal”. No sé qué datos maneja usted, pero los que yo he consultado sí que certifican que el consumo de canabis entre los más jóvenes es ya un grave problema de salud pública en nuestro país. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud, revela que un 22% de españoles de entre 15 y 24 años es adicto al canabis. Conozco a algunos. Y a algunas de sus familias, la mayoría de clase obrera, víctimas silenciosas de sus cambios bruscos de humor y de su agresividad, testigos dolientes y desesperados de sus bajadas en el rendimiento académico, de su pérdida de interés por sus aficiones, por sus actividades, por sus antiguas amistades. La Asociación Proyecto Hombre, que algo sabe del tema, ha dicho que el aumento del consumo es un dato muy preocupante, y ha alertado de que la percepción del riesgo de ese consumo en España se banaliza. Para muchos, incluido usted, está incluso bien visto porque piensan que es inocuo. La realidad, dice la misma ONG, es bien distinta: entre el 30 y el 40% de los episodios psicóticos en hospitales se producen como consecuencia del consumo de marihuana. Perdida y desarmada la conciencia de clase, parece que un sector de la izquierda no ve inconveniente en que los jóvenes pierdan también la conciencia de la vida real.

Como soy algo mayor que usted, permítame que le cuente una batallita no de abuelo, que uno todavía se conserva en un aceptable estado de revista, sino de padre Cebolleta. Pasé mi adolescencia en un barrio marginal de El Puerto de Santa María, en un piso de esos de currantes con los que se sigue identificando social y emocionalmente el alcalde de Cádiz, su compañero Kichi. La única casta que conocí fue la que le echaban las familias a sus vidas para sacar adelante a sus hijos en una barriada que tenía varios nombres, como los niños de familias bien: Maestro Francisco Dueñas Piñero en el nomenclátor, los pisos del Sindicato para los nativos y el Distrito 21 para la policía. En los primeros 80, casi todas las semanas amanecía algún chaval tieso en la casapuerta de algún bloque, con una aguja taladrada en la vena y una goma amarrada al brazo, las mismas que utilizaban en sus tiradores cuando eran más pequeños para cazar gorriones en el pinar. Todos se iniciaron, “recreativamente”, consumiendo hachís y marihuana. El instinto vital de mi Ángel de la Guarda y el de otros ángeles fieramente humanos que salieron a defenderme me libró de vivir rápido y morir joven.

No entro en el debate eterno de si las drogas deben ser legalizadas o no, porque, sinceramente, sigo sin tenerlo claro. Pero comprenderá usted que su pronunciamiento a favor de que el Estado hago caja con el dolor de los más jóvenes y los más pobres (la clase alta siempre ha solucionado sus miserias a golpe de talonario) no solo no es de izquierdas, sino que me parece profundamente reaccionario. Cuando se tiene una edad biológica de 18 años pero todavía se es un crío perdido en un bosque acechado por lobos, el consumo no es nunca, señor Iglesias, un ejercicio de libertad responsable. Declarar, además, que sería fantástico que con la venta de marihuana se pudieran sufragar los gastos de sanidad y los servicios públicos me parece de un cinismo insoportable. En una paradoja perversa, las familias con hijos adictos que contribuirían con sus modestos salarios a engordar el PIB subvencionando inconscientemente el consumo de sus hijos, serían las mismas que luego acudirían a los servicios sociales a pedir ayuda para desenganchar a sus chavales.

Permítame solo un par de preguntas más. ¿Cómo explica usted que hayamos hecho un esfuerzo tan encomiable para reducir el consumo del tabaco y ahora nos resignemos a que la marihuana circule patrocinada por el Estado como si fuera una chuchería? ¿Por qué es progresista combatir el tabaco y conservador oponerse a la legalización de la marihuana? La cuestión es demasiado seria y dolorosa para que usted la despache con una frivolidad más, marca de la casa: “Si es con marihuana, a lo mejor hasta con Felipe González se puede fumar la pipa de la paz”. Fume usted recreativamente marihuana cuando quiera y con quien quiera, que ya es adulto y sabrá lo que hace. Pero haga el favor de no lanzar a los jóvenes españoles el mensaje de que consumir droga es recreativo, moderno, de izquierdas y guay.

27/06/2018 08:42 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LOS OJOS SIEMPRE ABIERTOS

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Es viernes, 27 de marzo de 1942. Josefina Manresa visita a su marido en la cárcel de Alicante. No lleva al hijo con ella, y Miguel, que presiente que no va a volver a verlo, se lo reprocha con lágrimas en los ojos: “Te lo tenías que haber traído. Te lo tenías que haber traído”. Josefina sabe también que el final está muy cerca. “Le toqué los pies y estaban fríos y con rodales negros. Tiene la ronquera de la muerte”, le dice al salir a su cuñada Elvira, la hermana de Miguel.

Sábado, 28 de marzo de 1942, víspera del Domingo de Ramos. “Sr. Jefe de Servicio: El oficial que suscribe tiene el honor de informar a Vd. que a las 5:30 horas del día hoy ha fallecido el recluso hospitalizado en este enfermería Miguel Hernández Gilabert. Significo a Vd. que el haber salido el cadáver con los ojos abiertos ha sido debido a no poder cerrárselos por medios naturales, según me manifiesta el médico auxiliar recluso”. Aprovechando la relajación en la vigilancia, algunos de sus compañeros de celda logran salvar, escondiéndolos en dos bolsas, las cartas y poemas que Miguel ha escrito en la cárcel.

Josefina vuelve a la prisión a media mañana. Cuando pone la fiambrera con la comida en la taquilla, un funcionario se la rechaza mirándola a los ojos. Ella se va sin preguntar nada. Ya lo sabe todo. A la salida, recuerda una de las últimas frases que le ha dedicado su marido: “¡Ay, Josefina, qué desgraciada eres!”.

La muerte del poeta ya es conocida por familiares y amigos, que van compareciendo en la puerta de la prisión para hacerse cargo del ataúd y llevarlo al cementerio. No está su padre. “Él se lo ha buscado”, responde a quienes se acercan a su casa a darle el pésame. Cuando el cortejo fúnebre llega al campo santo se le prohíbe quedarse a velarlo, pues es allí donde cada noche llevan a fusilar a los presos condenados a muerte. Lo entierran a la  mañana siguiente. Con los ojos abiertos, pues no pudieron cerrárselos.

“No me perdonarán nunca los señoritos que haya puesto mi poca o mi mucha inteligencia, mi poco o mi mucho corazón, desde luego a dos cosas más grandes que todos ellos juntos, al servicio del pueblo de una manera franca y noble”, dejó escrito.

No le perdonaron nunca los señoritos que fuera fiel a los vientos del pueblo, a los aceituneros altivos, a los niños yunteros. Que se alistara, como Federico y Antonio, en el bando de los perdedores de la Historia. El bando en el que militan, desde el inicio de los tiempos, los que sangran, luchan y perviven por la libertad.

28/03/2018 08:34 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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