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COQUINERAS SIN FRONTERAS

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Hay dos maneras de estar en el mundo. Como pistolero de  un poblado de Oeste en el que las diferencias  se dirimen por las bravas y, llegado el caso, a balazo limpio, como un western en el que se masacra a los indios, se dispara contra el pianista del salón y se ahorca sin juicio a los forasteros después de salir de misa. O bien como vecino del barrio de uno, como la casa común en la que nadie es más que nadie, las flores del patio lucen para todos y el puchero por muy escaso que sea llega a todas las mesas.

Las amigas de la Red de Acogida de El Puerto viven en el barrio de un mundo en el que aún resuenan los ecos sagrados de aquella vecindad antigua en la que la vida tenía el sabor antiguo de la fraternidad. Generosas y valientes, salen cada día muy temprano a la casapuerta de la vida a baldear el tiempo estancado de un presente hostil con los que menos tienen, a encalar y enlucir  historias heroicas de viejas militantes de cuya grandeza tan poco saben las nuevas generaciones. ¿Quién dijo que todo está perdido?

El sábado 14 de diciembre, a las 12 del mediodía, en el número 7 de la calle Gatona de El Puerto, han organizado un evento solidario que han llamado Abriendo Fronteras, y en el que presentarán una Red de Acogida que ayudará a los menores extranjeros que tienen que salir al cumplir la mayoría de edad del Centro de Acogida en el que han vivido hasta entonces. El inicio de una nueva vida sin el apoyo ni de sus familiares ni de la Administración, quedando fuera del régimen protector del que han gozado hasta entonces, solo puede ser posible, lamentablemente, gracias a Asociaciones no gubernamentales y a la generosidad de vecinos como las quince familias portuenses que actualmente acogen a otros tantos chavales que llegaron a nuestra ciudad buscando un futuro mejor. Chavales que molestan por ser pobres, pues es sabido que a los racistas, en el fondo, apenas si les preocupa el color de la piel sino el de los billetes que lleven o no lleven en la cartera. Las fronteras, está claro, se inventaron para los que no tienen nada, pues los ricos gozaron siempre del único pasaporte que se ha revelado eficaz desde el inicio de los tiempos: el dinero.

A las puertas, siempre abiertas, de la Navidad, las amigas de la Red de Acogida portuense nos interpelan con esta hermosa iniciativa. Tantos siglos celebrándola  y aún no nos hemos enterado que Jesús es un africano pobre que llega, hambriento y desesperado, desde el otro lado del mar, preguntando si hay sitio para él en la posada. Nuestras coquineras sin fronteras están convencidas de que sí.  Que hay techo, comida, formación y esperanza en este barrio nuestro, en la casa de vecinos de El Puerto. ¿Quién dijo que todo está perdido?

14/12/2019 18:16 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PSICOSIS

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El diario El País le ha preguntado a veinte personas anónimas qué película vieron de pequeños que les traumatizó para siempre. Ninguno de los entrevistados menciona la que a mí me ha dejado secuelas irreversibles y un estrés postraumático que no tiene cura: Psicosis, de Alfred Hitchcock. En 2020 se cumplirán 50 años de su estreno.

La vi con 15 años, con la pandilla, en la azotea de mi amigo Ico, una noche lluviosa de invierno, inmersos todos en ese otro drama no menos trágico que es la adolescencia. A los 40 minutos de empezar, mientras la bella protagonista disfrutaba de una ducha reparadora y nosotros de un cuerpo que invitaba a soñar, alguien descorrió la cortina y la apuñaló con saña, como se apuñala a los cerdos en las matanzas. La sangre casi tiñe de rojo nuestros cubatas. Era la primera vez en la historia del cine que una diva aparecía desnuda, la primera vez que una protagonista moría tan pronto, la primera vez que se veía un inodoro. Fue también la primera vez que mis amigos y yo, hasta entonces inmortales y despreocupados, tuvimos conciencia de que la muerte podía llegar a cualquier parte. Incluso hasta a tu baño, ese espacio lúdico festivo en el que empezábamos a celebrar, ya sin miedo a quedarnos ciegos, la fascinante aventura de conocerse a uno mismo. 

Desde aquel día, cuando estoy solo en casa hago lo imposible por demorar la ducha hasta que llegue alguien. Pero no siempre puedo escaquearme. Cuando vuelvo de correr, por ejemplo, no tengo más remedio que armarme de valor y pasar el mal rato, pues mi familia tiene el olfato del protagonista de El Perfume. Una vez, en plena paranoia, convencido de que alguien había entrado en el baño y que mi cotizada sangre de donante RH negativo iba a desperdiciarse en el agua y a desaparecer por el desagüe, saltó la alarma de la casa del vecino de enfrente, que suena igual que las tres notas agudas que son la banda sonora que acompaña desde entonces al gesto simulado de apuñalar a alguien.

Sé que van a pesar que exagero, que fabulo para salvar el artículo, pero les juro que últimamente, además del pestillo del baño, todas las precauciones son pocas, echo también el del dormitorio. Aunque da igual: detrás de la cortina, rebozado en gel, sigo viendo la cara desenfocada de un psicópata. La de un cura siniestro de la infancia, la de un compañero de clase que me la tenía jurada, la de una novia que juró vengarse cuando la dejé, la de un jefe que nunca llevó bien que le hiciera sombra, la de aquel central del Bayern Munich que nos birló en el último instante la Copa de Europa. Y veo el agua caer y me veo yo caer desplomado detrás, haciendo balance de mi vida y, sobre todo de mi muerte, una muerte estúpida y sin épica. La del que huye de casa intuyendo un peligro inminente y vuelve una hora más tarde al lugar del crimen a hacer un remake cutre de Crónica de una muerte anunciada: "El día en que lo iban a matar, Pepe Mendoza salió de su casa a las siete de la tarde en calzonas, y volvió con la lengua fuera, los gemelos cargados y otros auriculares del chino estropeados".

De la adolescencia se sale, pero de Psicosis no.

05/12/2019 08:09 pepemendoza #. sin tema Hay 1 comentario.

DAVID I DE EL PUERTO Y V DE PRADO DEL REY

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Igual con las prisas por no llegar tarde no os habéis dado cuenta, pero al atravesar la puerta de entrada de esta biblioteca os habéis quitado cinco siglos de encima. Sí, sí, 500 años, con sus días, sus noches y sus correspondientes resurrecciones, que se dice pronto. Bienvenidas al Siglo XVI, también llamado el Siglo de las Colonias, no porque huela a rosas sino porque los españoles somos los putos amos del mundo. Sobre un mundo cobarde y avaro, sin justicia, belleza ni Dios, imponemos nosotros la garra del Imperio solar español”.

Pero a lo que iba: que os veo a todas la mar de bien. Se nota que pertenecéis a una raza superior a la que el tiempo no se atreve a ofender. No pasan ni los Reyes, ni los Papas, ni las guerras, ni los turcos, ni las epidemias de peste, ni la Inquisición por vosotras.

El Rey Carlos I de España y V de Alemania, su hijo Felipe II, Magallanes, Hernán Cortés (el que fue alcalde de El Puerto no, el otro) San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León, Alonso de Berruguete, El Greco (el de los puros no, el otro) y Miguel de Cervantes, entre otros muchos paisanos, os agradecen sinceramente vuestra presencia aquí esta tarde.

Como habéis podido comprobar a la entrada, estamos en una casa de vecinos de la época, con un gran patio central, cocina salón y almacén en la planta baja, y habitaciones en las plantas superiores con vigas de madera. La silla principal, provista de brazos, no se puede utilizar porque es del señor de la casa. Las vuestras son las sillas simples y los taburetes, se siente.

Que sepáis que se desayuna y se almuerza en la cocina. En las familias acomodadas, los sirvientes le llevan a sus amos, antes de la medianoche, un plato ligerito para comer en la cama. Pero vosotros estáis tiesos, así que tomaréis lo que sobre, en la zona de servicio. No busquéis ni tenedores ni cuchillos porque todavía no se han inventado. O coméis con cuchara, o con las manos, que no está mal visto.

Las mujeres dormiréis a ras de suelo, fruto de la herencia musulmana. Solo algunas, las pudientes, disfrutaréis del nuevo invento que ha causado sensación entre las señoras: el tocador. Una mesa con espejo independiente, cubierta con un paño, sobre la que se colocan la palmatoria y los frascos de perfume.

Tampoco existen los relojes todavía, no vayáis tan rápido. El tiempo lo marcan las cosechas o la climatología. Junio y julio son los meses de más curro, pues hay que recoger las frutas, segar, trillar o trasladar los rebaños a los pastos veraniegos.

Los pobres son legión y son considerados enemigos en potencia, proponiéndose su encierre en lugares determinados y vigilándose muy de cerca a los vagabundos. Si os suena mucho esto es porque hay políticos hoy en día a los que les ha pasado lo contrario que a vosotras, que en lugar de rejuvenecer nacieron ya con cinco siglos de despotismo iletrado encima y con un arcabuz, en vez de un pan, debajo del brazo.

Si no demostráis que sois cristianos viejos, es decir, que no tenéis antepasados judíos o musulmanes, no aspiréis a ocupar puestos en la administración ni en el ejército, ni tampoco a emigrar a América. Los cristianos nuevos son siempre sospechosos para la Inquisición. Os advierto también que hay bandoleros apostados por todos sitios, mucho cuidado los que cuando salgan de aquí tengan que pasar por la Sierra de San Cristóbal para llegar a sus casas. Que estos no son ni Curro Jiménez ni El Algarrobo. Por las posadas también aparecen, advertidos estáis.

Las escuelas públicas carecen de recursos y están excesivamente masificadas, por lo que los Jesuitas ya hacen su agosto con la enseñanza, seleccionando solo a los mejores alumnos. La comunión se hace con cinco o seis años y los viajes a Euro Disney todavía no se estilan.

Ni que decir tiene que ya sois mayores de edad y que si no podéis reprimir las urgencias de la carne, toméis las medidas oportunas. Aquí, ni se os ocurra. En la cocina hay miel y vinagre para las mujeres, para que, cuando sea necesario, os lo introduzcáis en la vagina para frenar la actividad del “líquido seminal”. Para los hombres tenemos un preservativo hecho con una tripa de animal y lino que se ata al pene con un lazo de color rosa. Es bastante grueso, incómodo y además reutilizable, pues es carísimo. Qué asco. Vosotros mismos.

Quiero, antes de que se me olvide, dar un aviso. Una amiga, nuestra amiga Juana, no va a poder asistir a esta presentación. Juana es criada de varias señoras y tiene que trabajar esta tarde.

No está Juana, pero si está con nosotros David Fernández, que la conoce muy bien, ya que es su padre adoptivo. David es un cristiano ni viejo ni nuevo. Digamos aunque suene antiguo, que es un cristiano comprometido. Un cristiano comprometido de aquí, de toda la vida de Dios, de Menesto y de la Virgen de los Milagros, de un tal Jesús, de San Francisco de Asís y de San José Obrero, de Bellido, Paco, Manolo El Gordo, Ito, Encarna, Angulo... entre otros muchos padres y madres que se encargaron de su crianza emocional, intelectual y social.

Portuense nacido en el Barrio Alto el 4 de marzo de 1967, la cigüeña no cobró ni dietas ni kilometraje ese día porque de La Prioral a la calle Meleros, donde vino al mundo, no le hizo falta volar: lo llevó con la sábana al hombro dando un paseíto. David está afincado desde hace años en Prado del Rey. Es profesor de Historia, escritor con varios libros publicados, articulista, poeta y muchas cosas más, pero sobre todo amigo.

Como grano de mostaza” es su nueva novela y desde aquí desmentimos categóricamente la fake news que estos días aseguraba en Internet que el libro está patrocinado por Mac Donalds o por Burguer King. Mentira cochina.

Yo ya la he leído. Cuenta una historia fascinante y está muy bien escrita. Y he aprendido muchas cosas. Por ejemplo: que el "pecho" no eran solo las glándulas mamarias, ni los "pecheros" unos grandes mamones, sino un tributo que campesinos y burgueses debían pagar a la autoridad. Que el XVI fue el siglo en el que se supo que el hombre producía millones de bichitos, supersónicos, como el acuerdo entre Sánchez e Iglesias, llamados espermatozoides. Y que la batalla de Pavía no tuvo lugar en el Bar Ceballos, sino en la ciudad italiana que le da nombre, entre el ejército francés y las tropas germano-españolas.

Hagan ustedes el favor de disfrutarla.


(Presentación del libro "Como grano de mostaza", de David Fernández, el viernes 18 de noviembre, en la Biblioteca Pública Municipal "Rafael Esteban Poullet", de El Puerto de Santa María)

18/11/2019 12:43 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

FASCINACIÓN Y DESILUSIÓN

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Para no crear falsas expectativas voy a dejar las cosas bien claras desde el principio. No sé qué hago yo aquí encima. No sé por qué no estoy ahí abajo con vosotros, sentado tranquilamente, poniendo cara de que me interesa mucho todo y a la vez ideando una estrategia para, en cuanto esto acabe, salir rápido y que no me claven los 15 euros de libro. No se qué he hecho yo para merecer esto, Juanmi, por Freud y por Juan Huarte de San Juan, santo capicúa y patrón del gremio de los psicólogos. Que yo siempre me he portado estupendamente contigo, incluso cuando estuvimos juntos en el Comité de Empresa del INEM y los cuadros de nuestros respectivos sindicatos nos miraban mal por llevarnos bien.

Pero a lo que iba, las cosas claras y el chocolate... de La Campana de Elgorriaga de toda la vida. Yo de otras cosas no entenderé, pero de orientación psicoanalítica con enfoque sistémico, menos. Ni pajolera idea, vamos. Así que las reclamaciones al maestro terapeuta. Avisados estáis.

Como pliego de descargos y en defensa propia, voy a contar cuándo, dónde y cómo se fraguó esta emboscada. Una mañana de finales de verano el padre de los De Pablo Mármol, de los De Pablo Mármol de Los Picapiedras de toda la vida, licenciado en psicología, especialista en psicología clínica, psicoterapeuta acreditado, supervisor docente, funcionario de reconocido prestigio, chirigotero canalla, presidente del club de fans de Alatriste y un montón de cosas más, se plantó en bermudas en mi puesto de trabajo, en el Centro de El Toruño de El Puerto. Vestía de verde caqui, a juego con el paisaje. He venido a hablar de mi libro, me dijo como si él fuera Umbral y yo la Milá.

La alegría que me produjo volver a verlo después de tanto tiempo se esfumó de repente al oír el motivo de su visita. Fascinación y desilusión, como el título del libro, qué cosas. A veces el destino hace bien su trabajo. “Te lo lees y hablas durante 15 minutos en la presentación”, me dijo con la solemne y seductora determinación con la que daba órdenes como Secretario del Servicio Andaluz de Empleo. ¡Te lo lees! ¡Hablas 15 minutos! ¡En la presentación! Eso me dijo. Eso me dijo.

Como soy muy bien mandao y, aunque cortito, siempre le pongo mucha voluntad a las encomiendas, hice un esfuerzo titánico y me empapé el libro dos veces. ¡Dos veces! La primera vez pensé que no me enteraba de nada porque estaba en versión original, así que entré en Internet por si el autor lo había colgado y podía leerlo con subtítulos. La segunda le dije a mi mujer, que sabe latín, que me hiciera un resumen, pero se negó. Fascinación y desilusión, otra vez. Esta vez, no de amigos y residentes en los servicios públicos de empleo, sino de pareja formal con muchos trienios en el Libro de Familia.

¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?, se preguntaba Raymon Carver hace cuarenta años. De fascinación y desilusión, le contesta John Michael De Pablo Urban, cuatro décadas y dos libros después, nunca es tarde si la respuesta con enfoque sistémico es buena.

Mientras leía el libro, mirando de reojo en el ordenador la página de El Rincón del Vago con la esperanza de que a última hora alguien colgara un resumen que me salvara de este sinvivir, me acordé de algunas parejas muy conocidas a las que este trabajo les hubiera venido de perlas en sus días más oscuros. Y me dije: ya está, habla de eso, Castelar, y que sea lo que Dios quiera.

De Adán y Eva, por ejemplo, que lo pasaron regular, al menos eso dice el Génesis, que era la Enciclopedia Álvarez de la época.

Recuerde el alma dormida avive el seso y despierte. En el principio creó Dios los cielos y la tierra, etc. Estamos justamente en el sexto día de la Creación, en la mañana luminosa en que el hombre más guapo del Universo amaneció con un dolor en el costado, pero, por primera vez en su recién estrenada vida, acompañado. ¿Tú de dónde has salido?, preguntó sonriendo a la mujer más guapa del Universo que apareció a su lado. Luego, ya sabéis lo que vino. Una rutita de senderismo por el Edén. Los primeros tonteos. Una cenita con productos cien por cien ecológicos. Una manzanita. Palabras de amor, sencillas y tiernas. Él: Por un beso de la flaca daría lo que fuera. Ella: Tarde o temprano seré tuya, mío tu serás. Él: El amor de mi vida has sido tú, el amor de mi vida sigues siendo tú. Ella: No, no hay nadie más, solo eres tú, quien llena mi vida. Él: Te quiero vida mía, te quiero noche y día, no he querido nunca así. Ella: Contigo aprendí a ver la luz al otro lado de la luna. Una banda sonora única, en un entorno único, para una pareja única.

Luego, ya se sabe que todos los futuros son crueles, llegó esa Voz en Off, cascarrabias y malajosa, que se pasó todo el Antiguo Testamento acojonando a todas las criaturas. “Ni se os ocurra acercaros a ese árbol de allí, porque si lo hacéis os vais a acordar de mí de aquí a la Eternidad”. Después vino lo de la serpiente que hablaba. El mordisco ruinoso. El desahucio exprés, sin resistencia porque no había nadie más para montar una plataforma. Los carnés de paro y el sudor de sus frentes. Los celos de los niños entre ellos. La ida de olla de Caín… Y claro, la desilusión a raudales.

No sabemos si el Sumo Hacedor hizo también terapia con ellos después de arruinarles la vida. Si le pudo el remordimiento e improvisó con la esperanza de que unas cuantas eras después algún recontratataranieto de la pareja publicara algo que hablara, bien de una psicoterapia individual desde una perspectiva sistémica integradora, bien de una psicoterapia sistémica de pareja. No dice nada la sección de Cultura y Espectáculos del Génesis. Pero algo debió haber porque nuestros primeros padres, tras aquellos días horribles, tuvieron un tercer hijo, Set, lo cual nos induce a pensar que, a pesar de todo, lograron sacar la relación adelante, pues estuvieron juntos casi 1.000 años. Toda una vida.

Me he acordado también de Romeo y Julieta, por si el libro de Juanmi, cinco siglos después, sirve para hacer una precuela con un final más civilizado.

Deberían leerlo todos los descendientes de las dos familias de origen, cagoendiez. Porque no olvidemos que esta historia de amor puro de oliva, cumbre del romanticismo, duró solo tres días y acabó con seis muertos, la pareja entre ellos. Es lo que Juanmi llama, esto es casi lo único que pillé, una “pareja tango”. Una relación en la que la pasión y la sensualidad están muy a flor de piel, el conflicto es vivido intensamente y las heridas son plenamente visibles. Joder, visibilisimas. Media docena de cadáveres, como en un capítulo de Los Soprano. No olvidemos que el título original de la obra es “La excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta”. Vale, las familias se reconcilian al final, pero los enamorados son ya dos pajaritos fritos que se han quitado la vida en plena adolescencia. Menudo dramón. A decir verdad, me alegro que el libro haya salido un pelín más tarde, pues con gentuza como esa igual al psicoterapeuta también le hubieran dado matarile.

Victor e Ilsa se alegrarán también mucho cuando vean este libro en las mejores librerías del país.

Podrían ser una de las parejas que aparecen en él y que lograron sobreponerse a sus y cosas y a sus crisis. Así, por sus nombres de pila igual no caen, pero si les digo que paraban en el Café de Rick, en la ciudad de Casablanca, enseguida recordarán sus caras y su historia. La psicoterapia sistémica de pareja, o como se llamara entonces lo que escribió Michael Curtiz, el director, funcionó de maravilla, porque de no haber sido así se hubiera cargado la película. A todos nos gustan los finales románticos, pero si en última instancia Ilsa deja a Victor, su marido, un buen hombre, y se queda con Rick, un cínico con el corazón en ruinas, Casablanca hubiera sido un pastel con demasiado merengue que nos hubiera dejado a todos hiperglucémicos perdidos.

Porque la peli va del pretérito imperfecto, del vano ayer, de la relación efímera entre un hombre y una mujer que se enamoraron perdidamente mientras el mundo se desmoronaba. Del duelo largo del adiós. De las segundas oportunidades. Del principio de una bella amistad. Del encarnizado combate entre el deber y el placer. De las trampas de la memoria. De los claroscuros de la vida. De todas las vidas.

Y ahí siguen, ochenta años después, agazapados entre la niebla, Rick e Ilsa, cada uno con su vida y su recuerdo: “Siempre nos quedará París. No lo teníamos, lo habíamos perdido hasta que viniste a Casablanca, pero lo recuperamos anoche”. Y ahí seguimos también nosotros. En el París íntimo y personal, donde habitan la dicha y el fracaso. Porque a diferencia del presente, que vive solo la fugacidad de los estrenos, el pasado sí admite reposiciones. La psicoterapia sistémica, insisto, funcionó y la pareja se dio una segunda oportunidad y fueron felices y comieron perdices. O tal vez no. Pero si Rick llega a coger aquel avión e Ilsa hubiera dejado a su marido, probablemente Casablanca no estaría en los altares de la historia del cine.

Y terminamos ya con una pareja no menos espectacular, pero, esta vez sí, con un final feliz y de categoría, y sendos másteres de cientos de miles de horas en amor de verdad, paciencia y esperanza a prueba de bombas. Intuimos que el terapeuta Gabriel García Márquez, que trató a Fermina Daza y a Florentino Ariza a fondo, los vio por separado, esto es, con una psicoterapia individual desde una perspectiva sistémica integradora. Y les dijo que no, que no era inevitable que el olor de las almendras amargas les tuviera que recordar siempre el destino de los amores contrariados.

La terapia triunfó, y ellos salieron a hombros de los lectores por la puerta grande de la literatura: la pasión les duró toda la existencia y el amor germinó en los tiempos del cólera. Vivieron casi toda la vida separados pero en un permanente estado de fascinación. No hubo desilusión porque envejecieron enamorados juntos. Una utopía amorosa que se hizo realidad. Magistral el diálogo final que cierra el libro y que casi nos sabemos de memoria:

"El capitán miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites. ¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?, le preguntó.

Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.

Toda la vida – dijo."

¡Espectacular, no me digan que no!

Como es espectacular el poema que abre el libro de nuestro protagonista en su particular historia de amor con la psicología y la literatura. Porque el muchacho ese de barbas que, como diría nuestra amada Celia, hoy está más feliz que una perdiz, es un impostor camuflado de psicólogo sistémico, pero con alma y ademanes de poeta de altura. Este poema, que me voy a dar el gusto de leer, me dejó sin habla. Pensé que era de Mario Benedetti, o de Ángel González, o de Luis García Montero, lo juro. Pero iba sin firma. Temiéndome lo mejor, lo llamé inmediatamente. Era suyo. ¡Que cabrón! Este poema bien podría figurar, y creo que no exagero, como epílogo en la historia de amor de Fermina Daza y de Florentino Ariza. De todas las Ferminas Daza y de todos los Florentinos Ariza que en el mundo han sido, son y siguen empeñados en ser. En ser juntos.

Dice así:

Si necesitas una excusa para dignificar el tiempo,
mira quién de tu mano anduvo,
quién te guardó el costado
y te acompañó en silencio.

Si necesitas una excusa para dignificar el tiempo,
recuerda quién desbocó tu aliento,
quién fue puerto, bálsamo, nido,
de la fragilidad desnuda.

Si necesitas una excusa para dignificar el tiempo,
piensa quién acompañó tu siembra,
quién encendió las mariposas
y recordó a los muertos.

Si necesitas una excusa para dignificar el tiempo,
escucha quién anuda cabellos de otoño,
quién besó, sin miedo, tu sombra,
quién firme se mantuvo
ante el azote del tedio.


(Presentación de libro "Fascinación y desilusión. Una terapia sistémica de pareja", de Juan Miguel de Pablo Urban. Cádiz, 8 de noviembre de 2019)

Si alguien está interesado en ver el vídeo de mi intervención, aquí tiene el enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=jpCz9H7c3Wk

Si no puedes acceder, solo tienes que googlear, 

Pepe Mendoza presenta fasinación y desilusión


12/11/2019 12:50 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CÍRCULOS CERRADOS

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En casa, una casa de trabajadores pobres, no había libros. Había tebeos y novelas del oeste que cambiábamos en el Liberato. Y un cierro verde por el que nos asomábamos a ojear los titulares de lo que pasaba en la calle San Sebastián, pues la letra pequeña la leían en secreto los mayores. Pero libros no hubo hasta bien mediados los setenta, cuando empezó a frecuentarnos un señor vestido de negro, con un maletín también negro. Parecía un ditero cultivado. Se presentaba como el agente del Círculo de Lectores, una actividad que, tal vez influenciado por Mortadelo y Filemón, me llevó a mirarle al principio con desconfianza. Luego, su palique elegante y la belleza de los artículos que expendía me ganó para siempre. Escuchar la puerta y verle por la mirilla era siempre una invitación a la alegría.

Ha cerrado Círculo de Lectores y que los libros circulen menos es siempre una mala noticia. En los aljibes íntimos que alimentan mi memoria puedo ver a un niño flaco y apocado. Es verano y los mayores duermen la siesta. Él está sentado, con un libro entre las manos, rodeado de plantas, intentando coger postura en el escalón del corredor de una casa de vecinos.

Aquel círculo familiar también cerró no hace mucho.

09/11/2019 17:12 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL ABUELO HIPERACTIVO

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Aquel abuelo de todos era de fidelidades y costumbres fijas. Su familia, sus oraciones, su cacería, su pesca… A sus nietos nos visitaba todos los domingos en el cine, sin faltar ni uno, antes de que empezara la sesión infantil. En cuanto se apagaba la luz sonaba una fanfarria ardorosa y él aparecía siempre muy tieso para contarnos sus batallitas y advertirnos de los peligros del mundo. La de cosas que le había dado tiempo hacer de un domingo para otro. Aunque ya tenía una edad, no paraba quieto. Eso era un abuelo en condiciones y no el de Heidi, que era más flojo que un muelle de guita.

Era un tipo excelente. Qué digo excelente: Excelentísimo. Con mayúsculas, que era todavía más. El Excelentísimo acude a misa con su señora, narraba en el NODO Matías Prats, aquella voz legendaria por la que veíamos los partidos en la radio. Y todos los curas lo esperaban fuera de la iglesia con un toldo con palos, debajo del cual se metían aunque no lloviera. El Excelentísimo visita una obra y se protege la cabeza con un casco como el del Capitán Tan. El Excelentísimo inaugura otro pantano. El Excelentísimo preside un desfile militar. El Excelentísimo contempla cómo unas muchachas tiran unos aros para arriba, se dan una vuelta y los cogen sin que se caigan al suelo.

El Excelentísimo en el fútbol, regalando una copa que era suya, casi siempre al Athletic de Bilbao. El Excelentísimo recibiendo en su casa a un montón de gente importante con la mesa hasta arriba de papeles. Cuando las visitas eras muchas y no cabían en su despacho, se asomaba al balcón y desde abajo todos coreaban muchas veces su apellido. Él decía españoles, movía la mano derecha y se iba corriendo a otra alta responsabilidad. ¡Qué estrés, por Dios y por España!

Algunos niños decían que tenía el culo blanco porque su mujer se lo lavaba con Ariel, que era un detergente buenísimo pero que en casa solo se usaba para la ropa. Y que Barbate y un montón de pueblos más de toda España eran suyos enteritos. Y que su hija no pagaba ni en los carrillos ni en los cacharros de la feria porque para eso las pesetas y los duros llevaban tatuadas la cabeza cortada de su padre por la gracia de Dios.

Un día la espichó y mucha gente fue al entierro y lloró con el corazón encogido, como lloramos nosotros en el Teatro Principal cuando la espichó la madre de Bamby. Un señor mayor vestido de negro con orejas de soplillo y el puchero puesto salió por la tele diciendo que el abuelo acababa de llegar al Cielo. Yo también me puse triste. Pero no mucho, la verdad, porque ese día no hubo colegio.

Conforme fui creciendo me fui enterando de que aquel abuelo bajito y de voz aflautada hizo muchas más cosas que no nos contaron las tardes de los domingos de la infancia. De esas batallitas siniestras el NODO nunca nos dijo nada. Qué tramposo. Menos mal que al final, a María, María, se vieron sus tranfullerías.

23/10/2019 07:12 pepemendoza #. sin tema Hay 1 comentario.

SESIÓN INFANTIL

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"Hagas lo que hagas ámalo, como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño." (Cinema Paradiso)

Nadie ha vuelto a verlos por allí. Pero algunos vecinos del Barrio Alto cuentan que en las inmediaciones de lo que un día fueron el cine Moderno, el cine Victoria o el Teatro Principal, aquellos altares civiles de la infancia, algunas tardes de domingo se oye un rumor de memorias, un ruido de escenas. Son, aseguran, los espíritus que aún permanecen deambulando por las esquinas del tiempo, en los lugares comunes del recuerdo en los que un día forjamos sueños, pasiones, amores y esperanzas. Como los fantasmas del Roxy de Joan Manuel Serrat, no descansan en paz.

Dicen que de vez en cuando se oye también una algarabía de chiquillos impacientes que hacen cola en el carrillo de Severo o de Adela para cargar sus bolsillos de atramuces, alcatufas y citratos. Y que, ya dentro, ruge el león de la Metro y rugen los cientos de cachorros que esperan ansiosos que de la pared grande salga una buena historia en la que ganen los buenos por goleada.

Cuesta creerlo, lo sé. Pero qué queréis que os diga: yo nunca he estado curado de asombro. Tendríamos que pasarnos por allí una tarde de estas a curiosear un poco. A lo mejor, quién sabe, nos cruzamos con un señor de bigotillo ridículo, sombrero raído y acento mejicano con el que volvemos a troncharnos de risa. O con una bella heroína romántica que nos vuelve a jurar por Dios que nunca más volverá a pasar hambre. O, yo qué sé, con un tiarrón musculoso la mar de mono, taparrabos en la entrepierna, que nos vuelve a contagiar su pasión por los infinitivos.

Igual nos reconocemos en alguno de aquellos fantasmas bajitos y revoltosos vestidos de domingo, en un tiempo ya eterno en el que con tan poco fuimos tan felices.

05/10/2019 16:59 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

VOLVER A URUEÑA

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Hemos vuelto a Urueña, la Villa del Libro, el pueblecito de Valladolid que se hizo relato. Urueña, tierra de campos y de lecturas, parece un microcuento. Con 188 habitantes disfruta de 5 museos y 10 librerías. En España hay una librería para cada 50.000 habitantes; en Urueña tienen una para cada 18 vecinos.

Si Borges imaginó el Paraíso como una biblioteca, yo asocio el Edén con este pueblo medieval con bellas casonas de piedra, calles escrupulosamente limpias con carteles que le dan nombre y explican brevemente su historia, paredes serigrafiadas con textos de Don MIguel Delibes, vecinos saludando con una amabilidad gozosa y rotunda al forastero.

Apenas dos centenares de mujeres y hombres, lectores con nombres y apellidos que se reúnen en torno a la magia de leer. Por aquí han pasado a presentar sus obras David Trueba, Nieves Concostrina, Alfonso Armada... En la época superficial y vaporosa de las redes sociales, un puñado de humildes ciudadanos, de apasionados lectores, conserva la costumbre antigua de sumergirse en los sueños escritos y riegan el árbol frondoso del pensamiento, la imaginación y la alegría.

Otra vez en Urueña, el heroico pueblo que sigue creyendo en la magia infantil y en la pasión arrebatadora de la lectura. Otra vez en Urueña, porque uno siempre vuelve a los bellos lugares donde ama la vida.

(En la foto, con Tamara Crespo, amiga entrañable y propietaria, junto a Fidel Raso, de la librería Primera Página, nuestra favorita, un lugar encantado en el que dan ganas de quedarse a vivir).

 

29/09/2019 07:41 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

JUANLUMAN

Es sabido que la familiar y noble figura del cuñao ya no es lo que era. De unos años para acá, el término cuñadismo se ha hecho un sitio en el lenguaje colectivo. Cuñadismo: dícese de la tendencia compulsiva que algunos tienen a opinar sobre cualquier asunto, aunque no tengan ni puta idea, queriendo aparentar ser más listos que los demás. Es lo que antaño conocíamos como el maestro liendres, que de todo sabe y de nada entiende. O el típico enterao de toda la vida de Dios, ese espécimen que habita en oficinas, obras, bares, campos de fútbol y demás espacios narrativos. Atrás quedaron los tiempos del Risitas y el Peito, aquellos cuñaos entrañables y cachondísimos que se llevaban divinamente y que tenían un amigo común que se partía de risa escuchándolos mientras fumaba como un carretero.

El cuñado, ya digo, ha degenerado y es una pena. Enciende uno la televisión y solo salen cuñados que nos miran por encima del hombro y se ríen de nosotros con una desfachatez insultante y provocadora. El cuñao Pedro Sánchez, el cuñao Pablo Casado, el cuñao Alberto Rivera, el cuñao Pablo Iglesias, el cuñao Santiago Abascal… Si el hombre es un lobo para el hombre, el político actual es un cuñao para el ciudadano.

Pero no hay que irse tan lejos. Todos tenemos ejemplos cercanos de cuñaos encantadores y de cuñaos insoportables. Hay cuñaos y cuñaos. Repito: hay cuñaos y cuñaos. Mi cuñao Juan Luis, por ejemplo, forma parte de la vieja estirpe de los cuñaos que merecen la pena, un tipo al que uno ve siempre con una capa invisible de superhéroe, una sonrisa sempiterna que se traduce en un afán generoso por servir y una cámara de fotos colgada al cuello con las que caza los mejores instantes de nuestras vidas. De nuestras vidas juntos.

El cuñao Juan Luis, a partir de ahora Juanluman, es tan multidisciplinar como el genial Mortadelo, solo que él, en lugar de disfrazarse, ejerce los más variopintos oficios y tareas con la ropa de diario. Juanluman puede ser en un mismo día un fotógrafo genial, un escrupuloso técnico de Hacienda, un contable eficaz, un exigente entrenador de natación, un informático de reconocido prestigio, un esforzado amo de casa o un veterano entrenador de baloncesto, entre otras muchas ocupaciones que él ejerce siempre con una generosidad fuera de lo común. No va a haber paro en Cádiz, si todo el trabajo lo tiene él.

Los días de Juanluman, curiosamente, tienen las mismas horas que los nuestros, los mismos amaneceres y las mismas puestas de sol, pero a él le cunden mucho más que nosotros, supongo que porque el tiempo de los superhéroes se cuenta de una manera distinta a la del resto de los mortales. Hoy cumple 60 tacos. Vale nos lo creemos, pero me da que, tatachán, tatachán, la cifra es engañosa y tiene truco. Igual se rige por el calendario especial de los superhéroes y tiene 120, pues es imposible desde el punto de vista humano haber hecho tanto en apenas seis décadas de nada. Pero es que además, quién sabe, también podría ser familia lejana de Benjamin Button aquel personaje interpretado por Brad Pitt que rejuvenecía conforme iban pasando los años. ¿Creéis que estoy exagerando? Pedidle una foto de cuando tenía 25 (gafas ahumadas de culillo de botella, bigote a lo Clark Gable y uma novia que parecía su prima chica) y compararla con el Juanluman actual.

Si no fuera porque es imposible, a mí en mi próxima reencarnación me gustaría ser como él. Tan buen cuñao en el sentido más antiguo y noble de la palabra. 60 tacos cumple hoy según dice él que dice su partida de nacimiento. No sé, no sé. Por lo trabajado debe ser más viejo que el hilo negro. Por su apariencia parece un joven madurito. No sé, no sé. Igual es que los superhéroes no tienen edad.

28/09/2019 17:02 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL PUERTO ESCONDÍO... EN LOS MEJORES CUADROS DE LA PINTURA UNIVERSAL

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Un revolucionario estudio, publicado por la prestigiosa revista de Historia del Arte “Galerías Preciadas”, revela que El Puerto de Santa María aparece en algunos de los cuadros más famosos de la pintura universal. Tras casi una década de investigación, un equipo de expertos asegura que artistas de todos los tiempos se inspiraron en rincones de nuestra ciudad para inmortalizar algunos de sus excepcionales trabajos.

Los hermanos José María y Manolo Murillo, descendientes del genial pintor sevillano del barroco y administradores de la página web “Gente del Cuelga Fácil”, nos presentan en rigurosa exclusiva algunos de las obras maestras en las que es fácil reconocer paisajes y paisanajes de nuestra ciudad.

Con los cuadros se acompaña también una reinterpretación porteña y, sobre todo, crítica de los mismos, que obligará a revisar los libros de arte desde el Renacimiento hasta nuestros días.

Unos versos apócrifos encontrados en los terrenos de la que fue la primera “Droguería Roque”, demuestran que algún porteño ilustrado ya se mosqueó en su día al percatarse de que los artistas no referenciaban sus fuentes geográficas.

Pintor que pintas mi tierra,

no le pierdas el respeto.

Nombra, artista, mi ciudad.

¡Aunque sea en el libreto!

 

Para ver los cuadros y su reintepretación en clave portuense y coquinera, pinchar aquí:

http://www.gentedelpuerto.com/2019/08/17/4-070-el-puerto-escondio-en-los-mejores-cuadros-de-la-historia-del-arte-por-pepe-mendoza/

Que ustedes los disfruten.

17/08/2019 11:22 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CHANQUETE PUDO SER VECINO DE EL PUERTO

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Chanquete ha vuelto. Lo juro. Reapareció el pasado jueves, a las dos menos cuarto, en la 2 de Televisión Española. Si no me equivoco, es la décima resurrección del viejo marinero que tenía un barco varado entre judías verdes y tomates. A su lado, Lázaro, que sólo se levantó y anduvo una vez, es un pobre aprendiz de vividor. Lo que pasa es que el Evangelio siempre tuvo más lectores que el Teleprograma. Según nos cuenta Francis Gallardo en el Diario, para dotar la escena de la muerte de más realismo Mercero le dijo a Tito que Ferrandis había fallecido de verdad. Y el chaval, durante un rato, con el puchero puesto, se lo creyó. Hoy, el bueno de Mercero hubiera sido denunciado por maltrato a la infancia.

Pero vamos a lo que vamos: el enésimo óbito del marinero tendrá lugar el próximo 26 de agosto. La primera vez que salió del barco con los pies por delante, el 7 de febrero de 1982, algunas revistas y diarios lo adelantaron por la mañana en sus portadas: “Hoy muere Chanquete”. Eso sí que eran espoilers de verdad. Casi cuarenta años llevamos acompañando en el sentimiento a dos pandillas de amigos afectados por su muerte en distinta medida: a los amigos de Chanquete y a los de Gines. Los primeros, más cercanos, lloran a moco tendido ignorando que el viejo tiene más vidas que un gato. Los segundos, contratados en el sepelio para cantar las “Sevillanas del Adiós””. De haber sabido que iba a vivir de aquí a la eternidad, igual las hubieran subtitulado las “Sevillanas del Hasta Luego”. Y nosotros nos hubiéramos ahorrado mucho sufrimiento, la verdad.

No se si saben que Verano Azul pudo rodarse en nuestra provincia. Antonio Mercero, ese mago que nos enseñó que la ternura es una forma de rebeldía, prefería la arena más clara de esta zona al color grisáceo de la de las playas malagueñas. Sin embargo, los efectos nocivos que el levante podía ejercer sobre el sonido determinaron que la serie recalara en Nerja. Personalmente, de Mercero también aprendí que si tenías que llamar a tu novia desde una cabina lo mejor era poner un pie para atrancar la puerta. Por si las moscas.

Maldito levante. Lo que nos hubiera cambiado la vida como pueblo si la serie se hubiera rodado aquí. Yo es que lo estoy viendo. La pandilla en bici silbando por el Camino de los Enamorados. El chiringuito del Priñaca en lugar del de Ayo. La Dorada anclada en La Puntilla. Los niños cantando el “No nos moverán” para impedir que nos robaran La Colorá. El Parque Calderón en vez del Balcón de Europa. La excursión a la Sierra de San Cristóbal en lugar de a la Cueva del Gato Verde. Pancho, jinete enmascarado, a la grupa de un caballo de Terry por Valdelagrana, mientras suenan de fondo Los del Carmen cantando “Ay, caballo Descarao”. Julia, la pintora, llegando a la estación de trenes de El Puerto (la bonita, la de toda la vida) con el lienzo de su vida hecho pedazos. Chanquete comprando a primera hora churros en el puesto de Charo para desayunar con sus amigos en el Bar Vicente Los Pepes. Los padres de los niños escandalizados con el despelote de las francesas del Cangrejo Rojo. Pancho y Javi compitiendo a ver quién cruza el canal más rápido y llegando sin resuello a la otra banda para impresionar a Bea. Una excursión al Palacio de Purullena en la que Tito y Piraña ven al fantasma de Juana Ortuño vagando por la casa. Pancho saliendo por El Castillito gritando que Chanquete ha muerto otra vez. El final del verano llegó y tu partirás, las familias de vuelta a Madrid en sus coches, surcando la Nacional IV. Y el toro de Osborne al fondo, mientras suena, antes de que salgan los créditos, el pasodoble del Vaporcito.

Hubiera estado bien, no me digan que no. Para El Puerto y para los que formamos parte de esa entrañable pandilla con la que descubrimos los ritos sagrados de la adolescencia, en ese tiempo en que casi todos éramos jóvenes y el futuro venía cargado de promesas. En ese tiempo en el que los veranos eran infinitos. Habría que explicarles a las nuevas generaciones, eso sí, que los niños no jugábamos a la Play sino a las chapas, al trompo y al clavo, interconectados todos en la plazoleta de la barriada. Que la plataforma Instagram era entonces una tabla del mueble bar en la que reposaban las fotos familiares que firmaba Pantoja. Que no cenábamos en el McDonald sino en la calle, a la fresquita, o, muy de tarde en tarde, en El Apolo o en Er Beti. Y que Chanquete, aunque era mayor y vivía solo, ni tenía móvil ni falta que le hacía. También habría que contarles que unos meses antes del estreno de la serie, un tipo patibulario, con bigote y tricornio, quiso que los veranos volvieran a ser en blanco y negro. Que en 1981 y 1982 la Real Sociedad ganó dos ligas consecutivas, cuando la liga no la jugaban sólo el Madrid y el Barcelona. Y que el Consejo de Ministros indultó a El Lute, el hombre que, junto al Arropiero y a los hermanos Malasombra, nos tuvo acojonados media infancia.

Fueron, probablemente, tiempos más duros, pero también más nuestros. Chanquete ha vuelto. Y el levante. Y aquellos veranos azules y aquel sol de la adolescencia. La vida está llena de resurrecciones inexplicables.

 

02/08/2019 05:46 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

HE HAS A DREAM

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Ha nacido una estrella. Un poeta del compromiso infatigable. Un jornalero del verso. Un mártir de las horas extras que se deja la piel por El Puerto. Qué digo la piel: el alma, el corazón, la vida y la cama sin deshacer. David Calleja, concejal del PP y actual delegado de Fiestas y Patrimonio Histórico, acaba de inaugurar una nueva corriente poética: la poesía de la experiencia sudorosa. Una nueva sentimentalidad basada en echar peonás de sol a sol en la Plaza Peral, sin tiempo siquiera para ponerse un poco de desodorante entre reunión y reunión.

Dice que al igual que el año pasado ni tendrá vacaciones ni las necesita. Querer disfrutar de vacaciones es de burgueses, de vagos y maleantes que buscan cualquier excusa para no doblarla. Su jornada laboral "se extiende desde que amanece hasta la madrugada del día siguiente". Desde las claras del día hasta el mismo filo de la madrugá (con la música de Los Simios queda todavía más potente). "Y no miro ni el reloj, ni las ocho horas diarias legales porque realmente no me importa". Le da igual que el reloj no marqué las horas, porque él no se puede permitir el lujo de enloquecer (enloquecer también lleva su tiempo). Eso le pasará a Los Panchos, que son, solo hay que verlos y oírlos cantar, más flojos que un muelle de guita.

Presume de que no ha pisado la playa y que tiene casi abandonada a su familia y amigos. Si algún día se le rompe el amor, será de no usarlo, no como a otras. "Que el amor ya no existe en mi vocabulario porque ahora mi ciudad me necesita y se me pasan los días y hay momentos donde las cosas salen bien y entras en una felicidad desbordante y otros donde los problemas se esconden a la vuelta de la esquina...". Ni para poner un par de comas bien puestas y que no lleguemos al final de la frase como si hubiéramos subido corriendo la calle Ganado un día de levante, tiene el hombre tiempo. Qué tío. Este haiku coquinero también es sublime: "... porque yo soy como soy y solo lo que soy, gracias a como nací me crié y me desarrollé".

Tras su agradecido tributo a Los Simios, a Los Panchos, a Rocío Jurado, a la literatura japonesa y a Kunta Kinte, acaba su memorable Tribuna Libre en El Puerto Información a lo grande, recordando emocionado a Frank Sinatra y a German Beardo: "Así que alcen las banderas que quieran, que yo me sé defender a mi manera, con mi trabajo, mi creatividad, mi profesionalidad, mi equipo y el mejor jefe que se pueda tener". Impresionante. Cumbre. Sin parangón, signifique lo que signifique parangón. Partiendo de una modestísima concejalía, Calleja ha alcanzado las más altas cimas del compromiso laboral y de la literatura universal. Este hombre está pidiendo a gritos una placa, una peña, una pregón, una calle, un valium, una mención en Insomnia,  un contrato en un chino, una medalla de oro de 24 quilates al mérito en el trabajo a destajo...

Anoche cuando dormía, soñé, ¡bendita ilusión!, que David cabeceaba en medio de una reunión.

29/07/2019 16:39 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL CASTILLO

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Parece que han pasado siglos, pero cada verano volvemos a reconstruir aquel castillo de arena que levantamos una mañana luminosa de domingo. Bajo sus cimientos guardamos el tesoro fantástico que escondimos para siempre a la edad en la que se fijan los primeros recuerdos. Por mucho que nos hayamos alejado de él, por mucho vuelo de bajo coste que concertemos buscando paraísos remotos con todo incluido, siempre terminamos allí, en la misma orilla en la que la felicidad cabía en un cubo lleno de camarones, el miedo a la libertad duraba lo que tardábamos en encontrar nuestra sombrilla y la fraternidad se forjaba alrededor  de una pelota Nivea.

Abre uno la puerta del viejo castillo, que  todavía sigue en pie pese a las olas gigantes de Santiago, se adentra por sus túneles y pasadizos, y llega, sin más GPS que la memoria agradecida, al mismo patio en el que los vecinos se sentaban a la fresquita a hablar de sus cosas en las noches limpias de agosto. Allí está  también, arrumbada en un rincón del recuerdo, la vieja manta que después del almuerzo tendíamos en la casapuerta, mientras los mayores se dejaban cae y sólo las chicharras tenían derecho a hablar en voz alta.

Oigo, lejana, la voz metálica del afilador, ese aguafiestas que traía el levante en una moto y que suspendía, a golpe de cuchillo, los planes de playa del día siguiente. Suena, también, como un rumor antiguo, el pregón dulce del arropiero, arropías de Turquía, las llevo largas y retorcías  En la radio, ese altar civil, habla Don Puyazo y sabe de qué habla.

Si cerramos los ojos podemos vernos embadurnados de crema, con un bocadillo de tortilla en una mano y el rastrillo en la otra, las horas obligatorias e interminables de la digestión, sobre cuya duración exacta los mayores nunca se ponían de acuerdo. La vida, en fin, bella y desnuda, en ese tiempo quieto en el que el ayer y el porvenir no hacían pie.

Parece que han pasado siglos, pero aquel castillo primero sigue allí, en la misma orilla, con la puerta encajá. Sólo hay que atreverse a entrar.

12/07/2019 07:37 pepemendoza #. sin tema Hay 1 comentario.

ESE VIENTO ANTIGUO

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Dentro, Los Rocieros cantaban a ese viento que igual viene que va. ¿Conoces El Puerto?, preguntó él. Mi infancia son recuerdos de un baño en La Puntilla, respondió ella con su mejor nostalgia.

Con el mismo humor y el mismo asombro continuaron toda la noche acariciando palabras, de caseta en caseta, de confidencia en confidencia. No bebas más que se te está poniendo la cara borrosa, dijo él. Soy libre, ya sé que soy libre, tatareo ella con la voz arañada.

Y el hastío se alarga de pronto en sombras dulces y los días se nombran según un sentimiento, habló Celaya por la boca de él. Cuando tú apareciste penaba yo en la entraña más profunda de una cueva sin aire y sin salida, declamó Alberti por la boca de ella.

¿De qué derrota vienes?, se preguntaron ambos sin esbozar respuestas.

Arriba, la luna irradiaba como una claridad flotando a la deriva. O quizá fuera ese viento antiguo, que igual viene que va.
29/05/2019 06:47 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

VIDAS DE PAPEL

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A estas alturas de la vida, de los libros y de sus autores puede decir uno más cosas que de algunos familiares cercanos. No vamos a idealizar esas amistades porque también tienen sus cosas, como todos, pero son gente de bien que estuvieron cuando había que estar. Por alguna extraña carambola del destino, un día coincidiste con ellos en algún cruce de caminos y se quedaron contigo para siempre. Cuando los saludaste por primera vez tal vez te sentías solo, quizá deprimido, pero unas palabras suyas bastaron para hacerte sonreír, para ofrecerte compañía o una esperanza a la que agarrarte.

A mí esos amigos me han salvado la vida muchas veces. Para ayudarme a sobrellevar un taciturno amor de juventud, un domingo luminoso apareció por mi cuarto Florentino Ariza y me preguntó si había visto a Fermina Daza, a la que llevaba medio siglo buscando en medio de un amor que había sobrevivido en los oscuros tiempos del cólera. Una mañana de invierno de hace más de treinta años, navegando a la deriva, me encontré en medio del mar con Santiago, un viejo pescador que luchaba sin desfallecer contra un pez de espada que era más grande que su barca, mientras me hablaba con su ejemplo de la obligación moral de no rendirse nunca ante las adversidades. Recuerdo también aquel atardecer lejano en el que un tal Rafael, un vecino de aquí con más vidas que un gato, me sacó de paseo por mi pueblo y me llevó a un melancólico lugar de retamas blancas y amarillas al que llamaba La Arboleda Perdida.

Merece la pena frecuentar a diario esas viejas amistades de toda la vida que ya forman parte de lo mejor de uno. Colarse, como Alicia, por un agujero blanco y echar los sueños y las emociones a volar. En defensa propia. La vida es muy corta, pero hay días malos que se hacen larguísimos en los que todos necesitamos que nos rescaten de una reunión de la comunidad de vecinos, de un naufragio interior o de un insomnio cruel.

La literatura es Alicia recordándonos desde su país maravilloso que es imprescindible descender por la madriguera y vivir aventuras que nos salven de una existencia vulgar y efímera. Qué sería de nosotros sin esas supletorias vidas de papel. Sin la magia infantil y la pasión arrebatadora de la lectura.
23/04/2019 06:20 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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