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FLATULENCIAS

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     Una revista inglesa ha publicado un estudio que asegura que las flatulencias de los dinosaurios pudieron calentar el planeta hace 150 millones de años. Hasta 520 millones de toneladas anuales de gas metano llegaron a emitir los dinosaurios herbívoros, sí, ha leído bien, herbívoros, lo cual demuestra que lo de las bondades digestivas de las verduritas al vapor es una leyenda gastronómica que hay que poner también en cuarentena. Qué asco. De las verduritas al vapor y de los dinosaurios. No hace falta ser Joaquín Paloma para estar en contra del efecto invernadero. Como para acercarse al Parque Jurásico a montar a los niños en los columpios. Todavía huele mal desde entonces.

     La historia de la humanidad es, perdóneme si está leyendo esta columna con la media tostada por delante, una sucesión de flatulencias. En la antigua Grecia, quienes dejaban escapar una ventosidad eran expulsados de la Academia. – Tú, fuera. –Es que soy Homero y he escrito La Odisea. – Pues te vas a Itaca a tirarte cuescos, so guarro. En Roma fueron más permisivos: llegaron a tener un dios, Crepitus, al que se ofrecían eructos y flatos en las fiestas. Contigo todo suena a música, tu melodía es la más íntima, se piropeaban mutuamente, como en la canción de Mocedades, las parejas mientras bailaban.

      En la película “Ay, Carmela” hay una escena que no tiene más argumento que los pedos de los que hace alarde el protagonista. Los pedos, llega a reconocer avergonzado el pobre cómico, son la degradación del arte. En esta crisis, que va camino de hacerse eterna (cuando despertemos seguirá estando ahí, como el dinosaurio de Monterroso), cada mañana los mercados salen al escenario a imponer, a un público entregado, entregado al desencanto, sus sonoras flatulencias financieras, que desprenden siempre su hedor más insoportable en los sitios con peor ventilación presupuestaria: en las aulas públicas, en los consultas del seguro, en las colas del INEM. Más Aero-Red, que es la guerra, gritan los gobiernos con el culo al aire. Esos pedos también son la degradación del arte. Del arte de la democracia verdadera.  

      Qué asco. De los mercados, de los gobiernos y de esta columna. Me cago en todo.

     (Diario de Cádiz, 11 de mayo de 2012)

11/05/2012 07:41 pepemendoza #. FLATULENCIAS No hay comentarios. Comentar.

CORRÍGETE ÁNGELA

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     Este eterno aspirante al Pulitzer de periodismo ha podido saber que el pasado lunes se encendieron todas las alarmas en el Ayuntamiento de nuestra ciudad. ¿El motivo?: un informe confidencial recibido en el Gabinete de Alcaldía, firmado, no se lo van a creer, por la mismísima Ángela Merkel. En el documento, la canciller alemana recomendaba (es un decir) un ajuste durísimo  en nuestra feria de primavera, que empezaría a aplicarse ya en la velada, como paso previo para negociar el rescate de la portada del recinto de Las Banderas, intervenida, como todos ustedes saben, por la Unión Europea.

     Tras unas primeras horas de enorme desconcierto, el primer edil se puso en contacto con su socio de gobierno, Antonio Jesús Ruíz, que le contestó por el messenger que Andalucía guapa, gitana mujer morena, despierta que eres libre gitana de tus cadenas, lo que Moresco entendió como un nuevo acto de deslealtad que, casi con toda seguridad, tendrá consecuencias en el futuro. Así las cosas, el martes se constituyó un gabinete de crisis formado por el alcalde y por los concejales de cultura, Millán Alegre y Olé, y de fiestas, Millán Alegre y Olá. La noche del miércoles, tras arduas negociaciones, una hora antes del encendido del alumbrado, se alcanzó un principio de acuerdo por el que la Merkel aceptaba una demora de un año en el plan de ajuste a cambio de una serie de contrapartidas que, al menos oficialmente, no han trascendido. Fuentes bien informadas, sin embargo, apuntan que entre las compensaciones figuran la puesta en funcionamiento, bajo bandera alemana, del Vaporcito, que pasaría a llamarse Helmuth III, y la creación de una nueva franquicia de la web de José María Morillo: Habitantes y Gentes de Mönchengladbach.

     Pero pasemos a desglosar algunas de las inasumibles medidas que exige la cortijera de Europa. Para sanear las arcas municipales pide, agárrense a junior que vienen curvas, que se implante ya, a modo de prueba, el futuro impuesto sobre las autovías en las pistas de coches choques. También apuesta por la sustitución del albero del Real (al que ella llama Bayern Munich) por arena volaera, que es más barata. Demanda, además, la clausura de aquellas casetas en la que suenen sevillanas que puedan contener críticas veladas a las políticas de austeridad vigentes. Y ponía dos ejemplos, en su idioma, que sin música, la verdad, ha costado traducir. Eesa de wir nichts verpassen (que no nos falte de na, que no, que no), y esa otra cuyo estribillo dice Ich bin froh, als Cousin Bruder, wie ich glücklich bin, das Black-footed Schinken (como me alegra, primito hermano, como me alegra, el jamón serrano de pata negra).

     El informe contiene también nuevas medidas de contención del gasto. Dos de los sectores que se verían más perjudicados por las mismas pertenecen a la muy noble y honrada estirpe de los charlatanes de feria: los trabajadores de las tómbolas y los turroneros, colectivos generosos donde los haya. Una Directiva comunitaria obligaría a los primeros a desmontar la bicicleta y entregarla, con cada sorteo, por partes, vale por un guardabarros, vale por una cadena, vale por media docena de radios. Los turroneros también tendrían que racionalizar la oferta, sancionándose a todo aquél que por 5 euros de nada continúe entregando las seis tabletas surtidas y el estuche de mantecados y el de mazapán y el de alfajores y, de propina, la fruta escarchada.

     Como ven, más de lo mismo. No hay subvenciones para proyectos de I+D+I, a los que podría acogerse, por ejemplo, la señora Tere con su tartana, que en los tiempos de bonanza, ¿recuerdan?, vendía bocadillos como le daba la gana. Ni una ley de protección integral para los ponis, que son los chinos de los équidos, los parientes pobres de los caballitos de la Reina (serían, más bien, los elefantes del Rey), trabajadores infatigables que saben que la vida da muchas vueltas pero siempre para el mismo sitio. Ninguna ayuda pública, tampoco, para las casetas de miedo, un sector que pide a gritos una reconversión, ya que, desde que se inició la crisis, más que susto dan risa, pues el verdadero horror está afuera, en la calle.

     En fin, suponemos que el año que viene habrá que volver a negociar duramente. Aunque si por mi fuera, yo le daría a Doña Ángela la portada pa ella pa siempre, por si algún día se le desencaja la puerta de Brandenburgo.  Siglos llevamos sin contraportada y el libro abierto de nuestra fiesta más entrañable jamás se descosió.

     Por lo demás, haga usted el favor de desembotellar todas las alegrías acumuladas, que estos días de vino y de rosas reparan algo las penurias sufridas durante el año y devuelven siempre la confianza en la vida. No deje, por lo que más quiera, que le recorten nunca el viejo afán de celebrar.

     (Diario de Cádiz, 6 de mayo de 2012)   

SECUNDARIOS

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     En la vida, como en el cine, uno siempre ha preferido los secundarios a los protagonistas. De pequeño, en el colegio, le pedí a un compañero que me cambiara su papel de Pepito Grillo por el mío de Pinocho. Para que la clase dejara de abuchearme por querer interpretar a un insecto cojonero en lugar de a un muñeco, corporalmente bipolar, sí, pero libre como el viento, argumenté que mi condición de tocayo del Sr. Grillo otorgaba un plus de verosimilitud añadida al personaje. Luego me puse trágico y les dije con toda la crudeza de que fui capaz que, sin Pepito, Pinocho hubiera terminado hecho polvo, o sea virutas, en una aserradora de mala muerte.

     Esa debilidad antigua por los actores de reparto tiene también mucho que ver con mi experiencia personal. Salvo para la BBC (mi bautizo, mi comunión y mi boda), todo lo que he rodado hasta la fecha en esta tragedia cómica o comedia trágica a la que llamamos existencia, lo he hecho como secundario, cuando no de figurante. He pisado muchos suelos desnudos y muy pocas alfombras rojas.

     Viene todo esto a cuento porque tres secundarios de categoría, Don Francisco Ramírez (Koki), Don José Luis Parra (Peli) y Don José Manuel Algeciras (Jose), los de los Blend de toda la vida, salieron el pasado viernes al patio de vecinos del Hospitalito para, con la colaboración de esa maquilladora amable y algo mentirosa que es la nostalgia, llevarnos de la mano, pero sobre todo del oído y del corazón, a aquel tiempo en el que fuimos jóvenes y despreocupados. Qué lejanos esos días y, sin embargo, qué cerca estuvimos, oyéndoles de nuevo, de la caseta de Tierra, Mar y Vino, del concierto homenaje a Los Beatles en la Casa de la Cultura, de la fiesta popular de San Juan en Crevillet, de la de los marineros en la barriada Estrella del Mar… 

     Qué cerca, en fin, la otra noche, de los demás y de nosotros mismos, saboreando, como se saborea el vino añejo de la bodega íntima que alimenta la memoria, la música cercana y apacible de Koki, Peli y José, los Blend de toda la vida. Tres secundarios de lujo que nunca pecaron, tal vez por eso les queremos tanto, de afán de protagonismo.

     (Diario de Cádiz, 27 de abril de 2012) 

27/04/2012 07:43 pepemendoza #. SECUNDARIOS No hay comentarios. Comentar.

CIUDAD TOMADA

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     Déjenme que hoy comience recordando un relato fantástico del no menos fantástico Julio Cortázar: “Casa tomada”, la historia de dos hermanos que son expulsados de su propia vivienda a causa de un “algo” que en ningún momento el autor nos desvela. Los protagonistas van renunciando voluntariamente a cada una de las habitaciones conforme éstas son ocupadas por unos intrusos desconocidos que se manifiestan a través de extraños ruidos. Lo más sorprendente es que viven la situación con un desconcertante fatalismo, convirtiendo lo que para el lector es un injusto y angustioso allanamiento de morada en algo normal e irremediable. Al final, terminan abandonando definitivamente la casa. 

     Me acordé de este cuento el pasado miércoles, cuando tuve que firmarles a mis hijos la autorización para acudir a la cadena humana con la que la Concejalía de Educación quiso conmemorar el cierre y tapiado de El Puerto por el ejército francés hace doscientos años. Estaba previsto que doblaran las campanas de todas las parroquias, pero al final otro “algo” misterioso (el espíritu de Rayuela, tal vez), las dejó, si no mudas, roncas. No son tiempos para echar las campanas al vuelo, no vaya a ser que doblen por nosotros.

     Más allá de la literatura y de la historia tiene uno la impresión de que el asedio, en su versión moderna, continúa, no tanto en las bocacalles, a trabucazo limpio, como en los despachos enmoquetados en los que se deciden los despidos. El Puerto es, de un tiempo a esta parte, una ciudad tomada por un siniestro ejército de intrusos formado por Generales desconocidos, con mando en Europa, y serviles cabos chusqueros siempre a la orden, que conspiran a diario para que marchemos todos juntos, los más débiles los primeros, por la senda de la calamidad.

     Visteón, Ojelosa, Gadir Solar, el hotel Duque de Medinaceli, el hotel Monasterio, el piso asistido de Nevería… Como nos sigan ocupando habitaciones, con el beneplácito de una clase política que nos ha tapiado la esperanza y la complacencia de una sociedad civil tan sumisa como los hermanos del relato de Cortázar, vamos a terminar todos durmiendo, a cielo raso, en “El Lejío”. Sin vino ni barcos ni honra.

     (Diario de Cádiz, 13 de abril de 2012) 

13/04/2012 07:50 pepemendoza #. CIUDAD TOMADA No hay comentarios. Comentar.

AGUJEROS

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     La vida es un tránsito entre agujeros. Venimos al mundo por uno y nos vamos  por otro. Ambos se parecen, como se parecen el primer sonajero y el hisopo final. Entre medio, al contrario de lo que pensaba Protágoras, es el agujero, y no el hombre, la medida de todas las cosas. Tapándolos y destapándolos nos pasamos la existencia.

     Cada edad tiene los suyos. El bebé duerme acurrucado en un foso con barrotes y sábanas de Winny the Pooh, añorando, tal vez, su estancia en el útero materno, esa oquedad de 5 estrellas. El anciano se acerca indefenso al final de sus días recluido en el hueco helado de una residencia.

     Confieso que mi relación con los agujeros ha sido siempre complicada. De pequeño se me iban los ojos detrás del carrillo de Adela, una gruta con ruedas y cristaleras con vistas al mar de la inocencia, bañada en azúcar. Los primeros meses de la adolescencia los pasé sin salir del hoyo de mi cuarto, acompañado, entre otros, por un tal Pascal, un tipo al que le leí que todo lo malo que le había pasado en la vida había sido por salir de casa, y yo, que entonces era muy radical, me lo tomé tan a la tremenda que solo aparecía por el salón los sábados por la tarde para ver Aplauso.

     Vino luego la ratonera con galones de Mallorca, en la que gasté tantas noches en vela, haciendo guardias entre ardores que no eran guerreros, sino de estómago. Por la abertura del anillo de compromiso entró un día una tal Isabel, y luego aparecieron Irene, Alberto y Pablo, y de no haber tomado medidas sobre mi agujero más íntimo hoy seríamos la versión 2.0 del grupo Viva la Gente.

     También los pueblos se asoman cada mañana a esta realidad cada vez más agujereada. En nuestra ciudad, sin ir más lejos, más de cuatrocientas empresas y doce mil vecinos en edad de merecer trabajo se han ido por el sumidero de la crisis ante la indiferencia de los que ya patinamos por el fregadero. ¿Qué es el centro de El Puerto si no un socavón enorme bajo cuyos escombros han quedado atrapados comerciantes, maniquíes, grifos de cerveza y cajas registradoras? Por contemplar ese espectáculo macabro, el Ayuntamiento va a cobrar ahora, a precio de oro, los aparcamientos de la zona. Otro boquete más en el bolsillo.

     (Diario de Cádiz, 30 de marzo de 2012)

30/03/2012 07:54 pepemendoza #. SUPERVIVIENTES No hay comentarios. Comentar.

SUPERVIVIENTES

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     Tengo una muy buena noticia que darles. De nada, para eso estamos. Nos la contó el lunes entusiasmada Teresa Almendros (con el apellido en flor se debe ver la realidad de otra manera). Confieso que desde que empezó la crisis abro el Diario todas las mañanas temiéndome lo peor, pues no sé por qué se me ha metido en la cabeza que la doble de Consuelo Gamero, Angelita Merkel, va a recortarme un día la vida misma y me voy a encontrar con mi propia esquela al final del periódico.

     Pero no nos desviemos. Resulta que en nuestra ciudad hay nueve señoras y cinco señores centenarios, que es, diga lo que diga Terry, más cosa de mujeres que de hombres, vistas las estadísticas de longevidad. El tiempo, como el cóndor, pasa para todos menos para Rafael Ricardi, ese Benjamín Button con petate y sin glamour que no para de descumplir años. Según la Audiencia Nacional, ya anda por los ocho, probablemente preparándose para la Primera Comunión y para el viaje a Euro Disney, ahora que puede permitírselo.

     Disculpen de nuevo la dispersión (tantos meses sin escribir hace que me entretenga hablando en la casapuerta de cada párrafo). Quería decir que a mí me subió la moral saber que estas heroínas y estos héroes llevan más de un siglo entregados al cada vez menos prestigiado oficio de vivir, amando en esta vieja ciudad con la que comparten el innegable encanto de la decadencia y tal vez la nostalgia de épocas mejores. 

     Es difícil hacerse a la idea de que tan ilustres veteranos ya paseaban por nuestras calles aquel 9 de septiembre de 1916 en el que se inauguró el Hospital Municipal, convertido hoy en símbolo de lo mucho que nos importa a los portuenses nuestro patrimonio histórico. Alguno incluso recordará el primer hundimiento del Vapor, que se fue a pique por la explosión de su caldera un día de julio de 1929. Es probable que, en las habitaciones oscuras de la infancia, oigan todavía estremecidos los disparos en la tapia sur del cementerio tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas. El pasado debe latirles por dentro como un segundo corazón.

     Testigos humildes de un tiempo más duro pero quizás más nuestro, han sobrevivido dignamente a todos los naufragios personales y colectivos. ¿Quién dijo que todo está perdido?

     (Diario de Cádiz, 16 de marzo de 2012)  

16/03/2012 07:48 pepemendoza #. sin tema Hay 3 comentarios.

PUNTO Y APARTE

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     El sábado 8 de octubre de 2005, aparecí por primera vez, como columnista de desconocido prestigio, por esta ciudad de papel. Francisco Andrés Gallardo, ese sofalícola con alma de bolero, y, posteriormente, Teresa Almendros, siempre elegante en el fondo y en las formas, me abrieron fraternalmente  las puertas de su azotea en la calle Larga y me dieron 2.000 caracteres con vistas al Guadalete.

     El jueves 23 de octubre de 2008,  Rafa Navas, director y caballero, me propuso adelantar mis ocurrencias a las primeras páginas. Le dije que no, pero el entendió que sí. Para convencerme de la necesidad del traslado, le faltó esgrimir que yo era como aquel personaje de Moliere que un día descubrió que llevaba toda la vida hablando en prosa sin saberlo, solo que un servidor hablaba en columnas. Fueron, exactamente, 151 y 500 noches.

     Durante este tiempo he procurado ser fiel al primer mandamiento del maestro Manuel Alcántara: no aburrir ni a Dios, sobre todas las cosas. Sé que no lo conseguí, pero nadie puede quitarme la gloria del empeño. Escribí siempre con alegría, con la paciencia amable y atenta con la que labora el artesano. Intenté, como los buenos toreros, arrimarme y exponer. Quise consolar al afligido y afligir al consolado. Confirmé, a través de rostros y nombres, que la felicidad no necesita de la belleza tanto como la desventura. Y que los derrotados, vengan las crisis que vengan, seguirán siendo invencibles.

     Mi escaso talento literario la compensé con otros méritos de los que sí presumo con orgullo: no falté nunca, en estos seis años, a la cita quincenal con los lectores; jamás tuvieron que llamarme del periódico para reclamarme el artículo. Un artículo que, al menos para mí, fue siempre de primera necesidad.

     Espero que no me tomaran nunca ni completamente en serio ni completamente en broma. Y que hayan sabido disculpar mis acreditadas carencias en este difícil arte de poner bien puestas unas palabras detrás de otras.

     Un último ruego: hagan ustedes el favor de ser felices.

     (Diario de Cádiz, 25 de agosto de 2011)

 

CHANQUETE HA VUELTO

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     El otro día, zapeando en familia, me reencontré, en un canal de esos raros, con  la pandilla de la que formé parte, a principio de los ochenta, en las horas muertas de la sobremesa. Tutelados por Julia, la pintora que llegó a Nerja con el lienzo de su vida hecho pedazos, y por Chanquete, el viejo marinero que tenía un barco varado entre judías verdes y tomates, compartí con Javi, Pancho y compañía los ritos sagrados de la adolescencia, en ese tiempo en que casi todos éramos jóvenes y el futuro venía cargado de promesas.

     Mientras veíamos uno de los episodios, nuestros hijos nos bombardearon a preguntas: ¿los niños no jugaban a la Play?, ¿no había Tuenti?, ¿nunca cenaban en McDonalds?, ¿cómo Chanquete, viviendo solo y siendo tan mayor, no tenía móvil? Les cuento que aquellos eran tiempos más duros, pero también más nuestros. El mismo año del estreno, 1981, pasaron muchas cosas. Un tipo patibulario, con bigote y tricornio, quiso que los veranos volvieran a ser grises; la Real Sociedad ganó la liga en el último suspiro; el Consejo de Ministros indultó a El Lute, el hombre que, junto a los hermanos Malasombra, me tuvo acojonado media infancia.

     Verano Azul estuvo a punto de rodarse en nuestra provincia, pues Mercero, ese mago que nos enseñó que la ternura también es una forma de rebeldía, prefería la arena más clara de esta zona al color grisáceo de la de las playas malagueñas. Sin embargo, los efectos nocivos que el levante podía ejercer sobre el sonido, hizo que la serie recalara en Nerja.

     Saco del baúl de mis recuerdos el listado de indignaciones de la época y les suelto que nosotros también cantamos el  “No nos moverán”, pero nos movieron, y nos robaron La Colorá (una cala en la que el sol se acostaba muy despacito), para hacer un puerto deportivo que iba a acabar para siempre con el paro en El Puerto.

     He perdido ya la cuenta de las veces que ha muerto y resucitado el bueno de Chanquete. La vida, les digo a mis hijos y al chaval que fui, está llena de resurrecciones inexplicables. Chanquete ha vuelto.

      (Diario de Cádiz, 11 de agosto de 2011)

 

11/08/2011 08:32 pepemendoza #. CHANQUETE HA VUELTO No hay comentarios. Comentar.

CUERPOS

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     ¿Qué fue antes, el verano o el cuerpo? ¿Se inventó el verano para alegrarle la vista al cuerpo o fue el verano el que quiso darse un homenaje poblando de cuerpos semidesnudos  paseos, terrazas y playas?

     La aparente comunión entre esta estación loca y la funda de piel que nos envuelve tiene, creo, más inconvenientes que ventajas. Vale que las barbacoas engrasan el cuerpo por dentro, que los baños lo untan de sal por fuera, que las siestas lo mecen sumergiéndolo en un silencio antiguo, de infancia. Vale. Pero cuánta crueldad ejerce esta época del año sobre aquellos a los que la madrastra naturaleza, el paso inexorable del tiempo, o una vida consagrada a la Cruzcampo, les dejó el armazón hecho unos zorros.  

     Sí, es verdad, la belleza está en el interior, lo esencial es invisible a los ojos y todo eso, pero el alma, por mucho que se transustancie, signifique lo que signifique esa palabra tan rara, es una prenda de invierno. Porque en julio y agosto, no me digan que no, todo se confabula contra aquellos que tienen un adefesio de cuerpo y, como mucho, solo pueden aspirar a ser simpáticos, ese halago piadoso que desde el punto de vista estético ya sabemos lo que significa.

     No todo el mundo es rubia, o monitor de salsa, o surfista, o miembro del deseado cuerpo de bomberos, o uno de esos soufflés con piernas, carne de espejos, incapaces de imaginar que haya vida más allá del perímetro de sus bíceps. Tener una pila de años, ser  rehén de Dukan (ese torturador de paladares que dice que el jamón es malo), o tener también a pan y agua a la de Ubrique, dificulta bastante transitar con decoro por esta travesía del año.

     Se asoma uno a la playa algunas tardes, echa una visual a alguno de esos cuerpos que quitan el hipo, y se le cae el alma a los pies (a lo mejor en eso consiste, quién sabe, la transustanciación del cuerpo).

     No, no es justo que solo un minoría pueda disfrutar sin complejos del deseo, los paseos por la orilla, el baile y las terrazas, y el resto no tengamos cuerpo para nada.

     (Diario de Cádiz, 28 de julio de 2011)

28/07/2011 09:02 pepemendoza #. CUERPOS No hay comentarios. Comentar.

CAPERUCITA ROJA

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     El otro día vi la película Caperucita Roja y, qué quiere que le diga, me sigue asustando mucho más el clásico de los hermanos Grimm. Esta nueva versión me pareció un clon de Crepúsculo, un romance azucarado para adolescentes, en el que el lobo, será por la crisis, también trabaja de vampiro. No se la recomiendo.

     Confieso que de todos los cuentos, el de Caperucita es el único que aún merodea por las habitaciones oscuras de mi infancia. Convendrán conmigo que, a partir de cierta edad, las historias de Blancanieves y los enanitos, o la de Cenicienta y la pérdida de su zapato, o sea de su virginidad, tienen más de íntimas que de intimidatorias.

     Pero la maldad despiadada  de la madre de la niña de la capucha roja todavía hoy  me sobrecoge. ¿Por qué en lugar de poner a su hija en la boca del lobo, nunca mejor dicho, no se encajó ella, en un salto, a llevarle la merienda a la abuela? ¿Por qué es la caída de la tarde, con la noche ya acechando, el momento del día elegido para que la pobre chiquilla atraviese la espesura del bosque? ¿Por qué se quita de en medio (y del final) del cuento y no volvemos a saber nada más de ella?

      Hay estudios que sostienen que esa mala mujer no era la madre de Caperucita, sino su madrastra. Una madrastra enmascarada con más mala leche que todas las madrastras oficiales. Es muy probable que la abuelita fuera su suegra y que, como suele suceder, ésta no se llevará bien con la nueva pareja de su hijo. Matarile, pues, a la vieja. Engullida, páginas más tarde, la niña, la susodicha se queda con el padre de Caperucita para ella sola.

      Ya se que esta versión de los hechos es políticamente incorrecta. Que las nuevas tendencias revisionistas puestas en circulación por el feminismo más descarriado culpabilizan al padre, por incomparecencia, y al cazador, por homofobia (el lobo apareció muerto vestido con un camisón blanco y tocado con una cofia).

     Por fortuna,  el reino de la fantasía, a pesar de su crisis de credibilidad, aún no ha sido intervenido.

     (Diario de Cádiz, 14 de julio de 2011)

 

14/07/2011 08:08 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PESADILLA EN VISTEÓN

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     Qué mal envejecen los terrores antiguos. Lo volví a constatar el otro día, viendo uno de los capítulos de “Historias para no dormir”, la serie que el Diario viene promocionando los domingos. En comparación con las espeluznantes noticias que cada mañana aparecen en las páginas económicas de los periódicos, el episodio que puse parecía firmado, en vez de por el gran Chicho Ibáñez Serrador, por el guionista de los teletubbies. Nada que ver, por ejemplo, con el sobrecogedor relato con el que nos desayunamos el jueves y que en apenas una semana se ha convertido en un clásico de la literatura de terror laboral.

     Los hechos suceden en las instalaciones de una multinacional, un escenario simbólico que hoy ocupa el espacio que en el XIX tuvieron los castillos ingleses, o, en el XX, de la mano de Freud, el terreno pantanoso  del subconsciente. A primera hora de la mañana los representantes de los trabajadores son obligados a subir a un autobús que los traslada a otra dimensión. El viaje dura unos minutos, o tal vez años (eso nunca se sabrá). El autobús se detiene delante de un hotel, una recreación moderna del hotel de Psicosis. Ya dentro, un siniestro mayordomo con apariencia de traductor les informa  que, laboralmente, están muertos.

      Cuando vuelven de ese viaje errabundo, unas horas o unos años más tarde (eso nunca se sabrá), cansados y envejecidos, contemplan horrorizados como sus compañeros también deambulan como zombis por las inmediaciones de la factoría. Deslocalización le llaman al nuevo género, a medio camino entre el cine gore y el realismo sucio, y en el que Cádiz parece que cuenta con esa atmósfera imprescindible para este tipo de relatos. Aquí sobran puertas (administrativas) que chirrían, fantasmas que se desplazan en coche oficial, muertos vivientes perdidos en el bosque tenebroso de las estadísticas de la desesperación.

     Qué mal envejecen los terrores antiguos, pero qué miedo dan estas nuevas historias de psicópatas sociales.

     (Diario de Cádiz, 30 de junio de 2011)

 

30/06/2011 08:10 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ELEGÍA A UNA OLIVETTI 98

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     Con la misma impunidad con la que el vídeo mató a la estrella de la radio los ordenadores han acabado con la vida de la vieja máquina de escribir. Hace un par de semanas cerró por defunción la última fábrica, cuyos propietarios todavía creían, como Henry James, que “escribir a máquina es como acompañar a un cantante al piano”.

     Durante décadas, el mejor periodismo y la mejor literatura cabalgaron a lomos de una remington, una continental o una royal. También el cine contribuyó a su leyenda. Nadie que haya visto El Resplandor podrá olvidar nunca la violenta locura de Jack Nicholson, mecanografiada en cientos de folios que repiten compulsivamente la misma frase. O la escena en la que Oskar Schindler dicta, de memoria, los nombres de los judíos que van a escapar de los hornos del nazismo.

      En mi casa, no, pero en la del vecino sí que había una, una underwood que, según él, era la misma que utilizaban en los ministerios. Aunque solo trabajaba bajo presión, aquel armatoste tenía una salud de hierro. Aún así, en alguna ocasión tuvo que llamar a su mecánico de cabecera, un señor de negro que acudía siempre con un maletín de médico del que sacaba gamuzas y aceites, y que una vez le curó un esguince de rodillo y otra un pinzamiento en el tabulador.

      Yo aprendí a escribir en una Olivetti 98, en las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia, rama Administrativa y Comercial. Todavía hoy coloco los dedos (todos) en el teclado del ordenador y puedo oír  la voz del  Padre Martínez gritar ¡ya!, y, a continuación, el crepitar metálico de las máquinas, y me veo enfermo de vértigo,  acortando el tiempo, achicando el texto, volando a más de 250 pulsaciones por minuto.

     Escribir a máquina, decía entonces la publicidad de las academias, era una “condición indispensable para tener un buen trabajo con futuro”. En mi caso, perdonen la autorreferencia y la nostalgia, fue así. Le debo la vida, la vida laboral, a aquella vieja Olivetti 98. Dios la tenga en su despacho.

     (Diario de Cádiz, 16 de junio de 2011)

 

UNA CUESTIÓN DE CLASE

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     Como el cariño verdadero, la clase ni se compra ni se vende. Se tiene o no se tiene, más allá de la instrucción recibida, la ideología que se abrace o la profesión que se ejerza. Cruzarse con alguien que cultiva esa elegancia interior es un lujo que nos hace mejores.

     Sucede que hoy la clase es un bien tan escaso como el trabajo o la vergüenza. Padecemos, por el contrario, un enorme excedente de vulgaridad y grosería. En política, por ejemplo, la derecha española cuenta con verdaderos cracks en las malas artes de escupir sobre la dignidad del contrario: Miguel Ángel Rodríguez o Salvador Sostres son sólo dos de los mejores activos del siniestro gremio de los que disfrutan envenenando la convivencia.

     Hay también una cierta izquierda que desprecia los buenos modales, tal vez porque los considera vicios pequeño burgueses propios de la hipocresía conservadora. Pero para un servidor, que sigue siendo, si no rojo, al menos, infrarrojo, las formas son tan importantes como el fondo. ¿Qué es la democracia, sino una cuestión de formas?

     Viene todo esto a cuento por las declaraciones que el señor Barroso hizo a este periódico tras perder el 22-M por goleada, a manos, según él, de una mujer incapaz, "un secarral, políticamente hablando… que tiene otras virtudes que en los tiempos que corren son bastante notables y cunden bastante. Como Belén Esteban, que decían que de presentarse a unas elecciones podía ser la tercera más dotada". La derrota, decía Borges, tiene una dignidad que la victoria no conoce. Barroso, parece que tampoco.

     La conciencia de clase, como ven, no garantiza la clase a secas. Ni los viajes. Ni haber sido alcalde (que en griego significa "justo") durante tantos años. El machismo leninismo es una cáncer que ataca incluso a los intelectuales más comprometidos de la vanguardia.

     Por cierto, habría estado bien que alguna mujer de IU hubiera salido, en público, a defender a Maribel Peinado. No solo por una cuestión de solidaridad de género. También por una cuestión de clase.
 
     (Diario de Cádiz, 2 de junio de 2011)

EL BIPARTIDISMO

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     La otra noche tuve un sueño muy raro. El despertador sonó a las seis o a las siete, lo recuerdo muy bien porque en la esfera no había más números. Todavía dormido, abrí el armario: de su interior solo colgaban dos perchas, cada una con una camisa y un pantalón. Me vestí añorando los tiempos en que tenía tanta ropa que no sabía qué ponerme. 

     Salí de casa y paré a desayunar en el bar de siempre. Pedí un café con leche, pero el camarero me respondió que ya sólo servían colacao o nesquik. Cogí el periódico para echarle un vistazo y era solo una hoja con portada y contraportada. Me marché recordando los días en que cada café tenía un color distinto y al periódico se le salían las páginas y las noticias por el costado derecho.

     Al llegar a la oficina, mi jefe, a modo de saludo, me pregunto qué tal estaba. Regular, le dije. “Deje las medias tintas y defínase por una vez, cagoendiez”, replicó ofuscado. “Uno o está bien o está mal, lo demás son mariconadas. Un tío que se viste por los pies no puede pasarse la vida enseñando vergonzosamente sus matices”. Abandoné el despacho  tapando, con todo el disimulo del que fui capaz, dos o tres puntos de vista que me brillaban a la altura del entrecejo.

     A las tres fui a recoger a mi mujer y decidimos comer en el self-service que hay cerca de su trabajo. En las bandejas sólo había filetes a la plancha y filetes empanados. Nos fuimos sin pedir el postre (manzana o pero, era la disyuntiva). Para animarnos un poco, acudimos a una agencia de viajes a ver las ofertas de verano. Este año sólo organizamos excursiones a Pinto o a Valdemoro, dijo la chica que nos atendió. ¿Y entre Pinto y Valdemoro?, le pregunté como quien no quiere la cosa, sin obtener respuesta, antes de marcharnos.

     Me despertó mi hijo Pablo, preocupado porque en su caja Alpino no había más colores que el lápiz blanco y el lápiz negro. Era lunes o, como mucho, martes.

     En la radio, un psiquiatra hablaba de los efectos secundarios del bipartidismo.

   

19/05/2011 13:17 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

OTRO FIN DEL MUNDO

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     Lo del fin del mundo es como lo de los partidos del siglo: hay cuatro o cinco todos los años. Según asegura el grupo evangélico estadounidense Family Radio, el próximo Apocalipsis tendrá lugar pasado mañana. Por lo visto, vendrá una nave azul a recogernos (¿a qué hora?, ¿en qué parada, ¿de pescuezo?), que ya se encuentra en la órbita de Plutón, ese ex planeta que fue degradado por la cara y que suponemos que se habrá ofrecido como Base del Mal para vengar su descenso en el escalafón del Sistema Solar.

     El fundador del grupo y portavoz de la mala noticia, un tal Harold Camping, ya  había predicho otro The End para el 6 de septiembre de 1994, aunque es sabido que los profetas no son personas demasiado respetuosas con los plazos. Pero ahora sí, ahora  la cosa va en serio. El Sr. Camping (un cotilleo rosa para rebajar la tensión: ¿vivirá sus últimas horas en la Tierra alojado austeramente en su apellido o sucumbirá al lujo en un hotel de cinco estrellas?) asegura que el 21-05-2011 se acaba el mundo, que hasta la fecha no ha parado ni un momento, su noche muere y llega el día, y ese día vendrá. El del Juicio Final. El sábado.

     Que sea pasado mañana (adiós a la bella leyenda del sábado sabadete) tiene, para los Parientes del Transistor,  o como se llamen, su explicación. Ese día se cumplen 7000 años del diluvio universal. Cómo pasa el tiempo, si parece que fue ayer cuando Noé reunió a los animales alrededor de él. Un señor con muy buena prensa en las Sagradas Escrituras, pero que la doblaba poco: tardó 120 años en construir el arca. Para que luego digan de los de Astilleros.

     Pero no nos desviemos. En apenas 48 horas, se chapa esto. Mas dejemos el pesimismo para tiempos mejores. Es seguro que el paro no seguirá subiendo. Que nos ahorraremos el disgusto de ver como el Cádiz no asciende. Que Arenas, justo cuando lo tenía todo de cara, qué mala suerte tiene este hombre, se mudará a otra dimensión en lugar de al palacio de San Telmo. Aunque si la nave es azul, cualquiera sabe.

     (Diario de Cádiz, 19 de mayo de 2011)

    



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