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El blog de Pepe Mendoza

UNA VERDAD INCÓMODA

UNA VERDAD INCÓMODA

      Cuentan de Buenaventura Durruti que una vez se le acercó un mendigo joven a pedirle limosna. El líder anarquista, más dotado para la acción directa que para la caridad cristiana, sacó su pistola y se la entregó al indigente. ¿Ves ese Banco de ahí? -le dijo-: si tienes valor para pedir, ten valor para conseguir lo que pides.

      Me acordé de esta anécdota cuando, hace unos días, leí que la portavoz municipal de Izquierda Unida denunciaba la situación desesperada en la que vive la pareja que lleva un año acampada a las puertas del Ayuntamiento, exigiendo un trabajo y una vivienda. "Aquí se han estado pasando la pelota unos a otros, sin que nadie haya hecho realmente nada", declaró la concejala.

      Me parece legítimo que, desde lo más profundo del abismo, se pida auxilio mientras se tienen fuerzas. En un Estado Social de Derecho, como el que proclama nuestra Constitución, los poderes públicos tienen la obligación de procurar unos mínimos de justicia que permitan a sus ciudadanos vivir con dignidad. A todos. También a aquellos que, ante situaciones de necesidad parecidas al del matrimonio en cuestión, optan por buscarse la vida, aunque sea en empleos precarios y mal pagados, en lugar de exhibir ante la opinión pública su dramática condición de desheredados. Además de acusar con fundamento a la Administración de insensibilidad ante la desgracia propia, uno echa de menos en esta pareja unas briznas de autocrítica. No estaría de más que, a estas alturas de la reivindicación, nos dijeran si tienen el carné de paro al día, a cuántos tajos han ido a pedir empleo, si han aparecido alguna vez por el servicio de orientación laboral portuense, cuántos Cambalaches han ojeado en todo este tiempo. Qué han hecho, en definitiva, además de sentarse en la puerta del Ayuntamiento, por, como le espetó Durruti al mendigo, conseguir lo que piden.

      Claros sus derechos, alguien debería hablarles, también, sin demagogia, de sus deberes. Y hacerles ver que la pelota, por mucho que se la pasen unos y otros, siempre aparece, cuando el día despunta, en el tejado propio. Eso también es educar para la ciudadanía.

        (Columna publicada en Diario de Cádiz el 19-01-2008)

NOCHE DE REYES

NOCHE DE REYES

     Después de soportar durante muchos días al gordo ese macarra que dejó a los renos en El Refugio y ahora va de Spiderman por la vida, hoy llegan los Magos de Oriente. Los verdaderos. Los que, por razones que desconozco (no quiero pensar mal), siempre compran el Roscón en Holanda, que ya se ve, que ya se ve, que ya se ve. Los que generan un montón de puestos de trabajo, entre pajes, carteros e industria auxiliar. Los que, junto a los enanos de Blancanieves y Antonio Molina, más han hecho por los mineros de este país.

      Eso sí, cada Cortejo Real tiene sus peculiaridades. El de este año, me cuentan, es de todo menos sigiloso. Fuentes bien informadas aseguran que las misiones diplomáticas de Melchor, Gaspar y Baltasar andan seriamente preocupadas con el reparto que comenzará dentro de unas horas. El silencio, que viene recogido como deber básico en el Convenio Colectivo de los trabajadores de la Magia, no parece que sea una seña de identidad de este séquito. Si recuerdan, los Reyes de 2007 apenas abrieron la boca. Nombraron, eso sí, un portavoz-alcalde que hablaba por los codos, pero tuvimos la suerte de que se quedara ronco antes de que comenzaran las visitas. Hubo niños en la Plaza de El Polvorista que preguntaban quiénes eran esos tres tíos con coronas y capas que rodeaban a Don Fernando. Son los Reyes Gagos, contestó un padre.

      Pero esta noche se barrunta jaleo. Debería advertírselo a sus criaturas, para que no se asusten. Es probable que el Cartero Real lleve el encargo de Manolo Borne de hacer un programa en riguroso directo y le despierte a los niños a las cuatro de la mañana. No descarten que, para celebrar el 40 aniversario de su triunfo en Eurovisión, la Estrella de la Ilusión, que lleva siempre un ruiseñor en la garganta, improvise en su casa una pieza con sus tres notas musicales preferidas: la, la, la. Y si Baltasar, enfundado en una camiseta del Cádiz, le dice a su pequeño, después de tomarse la copita de anís de rigor, que le llame mejor El Beckembauer de la Bahía, no se lo tengan en cuenta. También para los Reyes, la profesión va por dentro.

      Feliz noche.

      (Columna publicada en Diario de Cádiz el 05-01-2008)

LA ESTRELLA REMENDADA

LA ESTRELLA REMENDADA

      Visité con mis hijos, el pasado sábado, el belén de La Aurora. Allí dentro, entre amaneceres y noches cerradas, a salvo de las inclemencias del tiempo, el susurro del agua agrandaba el silencio. A la salida, mi hijo Pablo miró al cielo raso y vió, ayudado por la prodigiosa imaginación de sus nueve años, la Estrella de Oriente. Sus hermanos mayores, incrédulos, le exigieron una prueba ocular que avalará ese acto de fé. Él, con el índice de la mano derecha apuntando al firmamento, empezó a recopilar para la causa estrellas dispersas, y zurció, en un periquete, el cometa plateado (el primer GPS de la Historia) que llevó a los Magos de Oriente hasta El Portal.

      Pensé, entonces, que si no volvemos a ser como niños, es imposible entrar en el Reino de la Navidad. Porque sólo desde la nobleza de unos ojos limpios se puede atisbar, siquiera un poco, el infinito misterio de la vida. Hay una alegría contagiosa en esas miradas recién inauguradas, que revitaliza, cada diciembre, la aburrida Navidad de los mayores. Una mirada que nos conduce, gentilmente, a aquel belén de la infancia en torno al cual los vecinos, al abrigo de una botella de anis y un barreño de pestiños, cantaban villancicos que se transmitian de generación en generación. O a la paciente impaciencia con la que contábamos los días que faltaban para que los Reyes volvieran a dejarnos sin la Diligencia Comansi, el Cine Exin, o el Ibertren.

      La pureza sustancial de la niñez, daba a aquellas Nochebuenas una autenticidad de la que hoy, desgraciadamente, carecen. Porque luego uno crece y empieza a traicionar al niño que fue, a convertir las felices pascuas en una feria de vanidades y mentiras, en la que ya no pinta nada aquella familia de desgraciados que tuvo que cobijarse en un establo porque no había sitio para ellos en la posada.

    Aún así, habrá que seguir creyendo en esas revelaciones infantiles que nos salvan de las desolaciones de la existencia. Conviene, pues, mirar al cielo de vez en cuando. Por si vuelve a cruzarlo la misma estrella remendada que, la otra noche, encendió los ojos de Pablo.

       (Columna publicada en Diario de Cádiz el 22-12-2007)

SUBE EL PAN

SUBE EL PAN

     Parece que en 2008 subirá otra vez el pan. No me extraña. Es año de elecciones, así que nuestros políticos aumentarán considerablemente su ya habitual incontinencia verbal. Vamos a terminar pagándolo muy caro. El pan, digo. A precio de oro está ya en algunos bares. El otro día entré a desayunar en uno muy fino, de esos en los que la manteca colorá de toda la vida se llama "mouse encarnado espolvoreado con asiento", y el camarero, también finísimo, me recomendó probar el pan francés. La fecha de caducidad de la tostada debía ser, por lo menos, de Mayo del 68. Eso sí, aprendí cómo se dice pan duro en el idioma de Sarkozi: baguette de antié.

     Es cierto que los españoles, incluido Carod Rovira, comemos cada vez menos pan, ese artículo de lujo inaccesible para las dos terceras partes de las criaturas del mundo. Creo que su bajo consumo  responde a un desprecio irreverente a la cultura profunda de los pueblos, al esfuerzo humano que,  en el caso que nos ocupa, cada madrugada convierte en oro caliente el agua, la harina, el fuego y la sal.   

     Yo, que empiezo a ser tan viejo como el pan, me crié con el pregón musicado del Guarigua, que, a las del alba, vendía semitas por las calles del centro, y ese bollo recostado y redondo tenía el sabor exquisito y dorado del pan nuestro de cada día. Pan con aceite y azúcar, infancia de pan y chocolate, de mucho pan y poco chocolate, que nos obligaba, después de cada bocado, a redistribuir las pastillas de elgorriaga para que duraran hasta el final. En muy contadas ocasiones llevaba dentro jamón, aunque ese era un mal síntoma: cuando un pobre probaba el jamón, o estaba malo el pobre, o estaba malo el jamón. Pero era pan, pan de verdad  (no ese chicle congelado, hueco y soso que venden ahora), y había que comérselo entero, nada de cortarle los filos como hacen los niños de hoy, que ya no vienen con un pan debajo del brazo, sino con un bollycao, un happy meal y una pizza caprichosa.

     Insisto: los excesos verbales están a la orden del día. Nadie repara en la belleza acogedora del silencio. Triunfa el charlatán de feria. ¿Cómo no va a subir el pan?

(Columna publicada en Diario de Cádiz el 08-12-2007)

LOS SANTOS INOCENTES

LOS SANTOS INOCENTES

     El mes que viene, tal día como hoy, es nochebuena. La marimorena, dame la bota María, en esos momentos no hay que tener pena, etc. El 24 de diciembre es, sin embargo, una fecha negra en el calendario ornitológico. Porque dentro de la raza avícola, hay una minoría étnica víctima de la violencia gastronómica navideña, que es sometida, desde hace siglos, a un holocausto sin precedentes. Sus miembros pertenecen a la orden de los Galliformes, son oriundos de América y dan nombre a una edad en la que se pasa de la niñez a la adolescencia con cambios evidentes en el carácter y en el modo de comportarse. Tienen plumas y cuando a mi casa aún no había llegado el frigorífico, yo ví a alguno salir del armario.

     Sí, hablo de los mártires de la navidad, de los verdaderos santos inocentes de estas fiestas: los pavos. Que malviven en una granja temiendo la llegada del sonido fúnebre de las panderetas. Que son secuestrados a punta de cuchillo y sometidos a las más terribles torturas (por ejemplo, la denominada "Rosa Morena", que consiste en echarle guindillas al pavo, y azúcar, canela y clavo, a la pava). Hablo del pavo esbelto y bien parecido que entra en el horno, es rociado con jerez y cosido con un hilo hasta que sale desfigurado, convertido en un pavo con sobrepeso, esto es, en un pavo  relleno. No pondré más ejemplos. Ahí tienen al país de la libertad, EEUU, que celebra el día de Acción de Gracias desgraciando pavos. Todo esto es, sencillamente, pavoroso.

     No lo olvide: cuando usted y yo escuchamos un villancico, lo que a ellos les llega es el  Réquiem de Mozart. Cuando las muñecas de Famosa se dirigen al Portal, ellos caminan resignados hacia el matadero. Cuando el tío de El Almendro vuelve a casa por Navidad, los pobres pavos huyen como apestados en dirección contraria al camino que lleva a Belén, que como usted bien sabe, baja hasta el valle que la nieve cubrió.

     Malos tiempos para la lírica y para los pavos. Les ves en estas fechas y te preguntas por qué no tendrán derecho, como el lince ibérico, el trabajador de Delphi, o el Concejal de Turismo, a una especial protección.

     (Artículo publicado en Diario de Cádiz el 24-11-2007)

           

                       

           

           

           

TRAMPOSOS

TRAMPOSOS

     Vamos a ver si yo me explico. Si Ben Johnson fue descalificado en los juegos olímpicos de Seúl por ir hasta las cejas de esteroides. Si a Landis le hicieron devolver el maillot amarillo del Tour 2006, por ponerse morado de testosterona. Si el mismísimo dios Maradona fue expulsado del Mundial de Estados Unidos por esnifar hasta la cal de la línea de banda. ¿Qué problema hay para que al mayor tramposo español del Siglo XX, le sea retirada la medalla de oro que, en 1962, le otorgó la corporación municipal de esta bendita ciudad?

     Vale, fue campeón de España durante casi cuatro décadas tras vencer (sin convencer, según Unamuno) y desarmar al ejército rojo. Es cierto que fue un competidor de Raza, que escaló como nadie las Montañas Nevadas. Nadie discute su poderío en la prueba de Lanzamiento a la Fosa Común, ni su dominio absoluto en la disciplina de Tiro al Maricón (Lorca sufrió en sus propias carnes su aplastante superioridad). No olvidamos que formó parte, junto a Stalin, Hitler y Mussolini, del mejor Relevo 4 x Hiel, de la época. Que no tuvo rival en la prueba de Marcha (triunfal) Bajo Palio. Y que fue el número uno en la prueba de Paredón.

     Pero hizo fullería. Dinamitó las reglas del juego, humilló a sus rivales y bombardeó el fair play  democrático con proyectiles del quince y medio. Fue una maratón siniestra que no duró 40 kilómetros, sino 40 años, en los que lo importante no era participar, sino todo lo contrario.

     Así que uno está del lado de Rafael Gómez Ojeda, de José Valiente, de Paco Artola, tipos decentes, pacíficos y ayunos de venganza, que no pretenden abrir heridas ya cicatrizadas, sino poder cerrar las suyas: llevan toda la vida intentando averiguar por qué y dónde fusilaron y mal enterraron a sus padres.

     Aunque algunos se sientan más cómodos en la desmemoria histérica, aplíquese al timador y a sus compinches la ley de la Memoria Histórica. Prívesele, cuando vuelva a ser posible, de la Medalla de Oro que le fue concedida en su día. Y sígase premiando a aquellos que vivien en este hermoso rincón nuestro como verdaderos atletas de la convivencia. Nos honran y honramos a Jaime San Narciso, a José García Sanz, a Sor María Aguilar, a Pepe el del Vapor y a tantos otros.

     Ni perdón, ni olvido, ni medallas, para los tramposos.

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 10-11-2007)

    

SOBRE NÁUFRAGOS Y TUMBAS

SOBRE NÁUFRAGOS Y TUMBAS

     La noche en que iban a morir, el agente de turno de la Sociedad  Estatal de Salvamento y Seguridad Marítima dejó grabada en el registro de transmisiones la siguiente inquietud: "Me cago en los muertos, como aparezcan 30 tíos en el agua esta noche, me dan el fin de semana".

     Nada sabemos sobre cómo pasó el trabajador en cuestión aquellos días que, en principio, iba a consagrar al ocio. No tenemos noticias del grado de frustración con el que afrontó la pérdida irreparable de algunas de sus sagradas horas  de descanso.

     Sí hay datos, sin embargo, que avalan que no fueron 30, sino 37, los tíos que aparecieron flotando sobre las aguas de la bahía. Que hubo, además, dieciséis desaparecidos. Consta, también, en las hemerotecas, la recreación de la angustia que precedió a aquellas muertes que le chafaron el sábado y el domingo a nuestro protagonista y, subsidiariamente, el resto de fines de semana de sus miserables vidas a un montón de moros, más pobres que las ratas, que pretendían desembarcar en el paraíso a bordo de una madera recubierta de poliéster.

     Un golpe de mar terrible y homicida en una noche de temporal. Una llamada urgente a la Guardia Civil, solicitando una embarcación para salir a auxiliarles (todas estaban averiadas). La Base Naval de Rota que se inhibe del asunto. La orden de suspensión de la búsqueda al divisarse los restos de la patera y convenir el equipo de rescate que los inmigrantes habían pisado  tierra y habían huido al interior. 

     Lo que vino después, ya lo conocen. La rápida expulsión de los supervivientes por parte de la Subdelegación del Gobierno. La ausencia de acusación particular que hubiera permitido la solicitud de indemnizaciones para las familias de las víctimas. La solidaria actuación del Parlamento andaluz, impidiendo la formación de una comisión de investigación. La sentencia, en la que el propio tribunal reconoció que no había entrado a juzgar muchas responsabilidades públicas y privadas.

     De la identidad de los desaparecidos y de los muertos (que fueron enterrados sin nombre) nunca más se supo. No hay noticias, tampoco, de con qué humor llegó el lunes a su puesto de trabajo el compañero agente, tras aquel horroroso fin de semana en el que unos desgraciados le habían hecho trabajar más allá de lo estipulado en convenio.

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 27-10-2007)      

           

             

POR QUÉ ESCRIBO

POR QUÉ ESCRIBO

     Un amable lector de mis columnas (ya dijo el Guerra que hay gente pa to) ha dejado un comentario cargado de sutileza en el blog que habilité hace unos meses y en el que, hasta la fecha, solo había entrado mi hermano Paco y una familia de telarañas. "Eso que usted llama pomposamente artículo de opinión no pasa de ser una redacción de primero de ESO. ¿Podría darme una razón, una tan solo, por la que se empeña en escribir en un periódico que le viene tan grande?

     He trasladado la pregunta a Francis Gallardo que fue quien me recogió en esta esquina de papel, hace ya dos años, y a Teresa Almendros, la jefa de ahora, y los dos han salido por los cerros de San Cristóbal: que si el tamaño (del Diario) no importa, que si hay chavales en la ESO que hacen redacciones bastante aceptables, que yo no soy nada pomposo, etc., etc. Muchas gracias, de todas formas.

     Aquí van unas cuantas razones por las que un columnista tan pequeño, sigue escribiendo en un periódico tan grande. Escribo porque me da la gana y si a usted le parece mal me lo va a decir en la calle. Escribo porque mi familia y la aseguradora de mi casa, se sienten mucho más tranquilas cuando estoy delante del ordenador que cuando hago un taladro, cambio una bombilla o intento arreglar un grifo. Escribo porque mi dentista Diego Barón, me dice, cada vez que llego temblando a su consulta, que los sábados es él el que tiene cita conmigo, y eso me hace verle como un incondicional seguidor, en lugar de como un despiadado sacamuelas.

     Escribo para llevarles la contraria a ellos, aunque a estas alturas de la historia, ya no se muy bien quienes son ellos, ni cómo se les lleva la contraria. Escribo para aprender a escribir, porque yo de literatura no entenderé, pero de periodismo, menos. Escribo porque mis compañeros de trabajo me recomendaron hace tiempo que pusiera mis tonterías por escrito, a ver si me callaba un rato. Escribo porque, como dice el maestro Manuel Alcántara, para un servidor esto es un artículo de primera necesidad.

     Escribo en fin, para joder a los que no quieren que escriba (¿se entiende la indirecta?) y para alegrarle las mañanas de los sábados, dos veces al mes, a mi dentista, a mi hermano Paco y a la familia de telarañas que vive en la siguiente dirección: http://pepemendoza.blogia.com.

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 13-10-2007)

           

           

           

VOLVER

VOLVER

     Andrades Bejarano, María del Carmen; Ayala González, José Antonio; Arias Perdigones, Enriqueta... El pasado no se ha ido. Ni tan siquiera está pasado. Hoy es ayer. Recuerde el alma dormida. Recordar (del latín recordis): volver a pasar por el corazón.

     Este mediodía, con muchos años de retraso sobre el reencuentro previsto, la segunda promoción de Administrativos/as de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia (1977-1982), va a volver a pasar por el corazón aquellos días luminosos de la adolescencia.

     En el mismo patio engalanado de rosas y geranios, junto a la fuente de la que manaba el agua clara de la amistad, regresaremos a la edad en la que descubrimos que los asientos contables carecían de patas, que la estenotipia no era una enfermedad, sino una asignatura, y que "La familia de Pascual Duarte" era más rara que la nuestra. La edad en la que cada canción era el alma de un beso. La edad en la que tú, tristemente tú, me dijiste cuando me alejé, que de amor ya no se muere.

     Así que perdonen la nostalgia, pero es que hoy, hasta el sol, que en los mapas del tiempo siempre es amarillo, lucirá una banda azul vertical en el pecho, como la camiseta deportiva de la época, porque a primera hora toca gimnasia rememorativa. La sirena (que a mí siempre me pareció que sonaba como un disco rallado de los Bee Gees), silbará, esta vez, con la música callada de la melancolía. En el bar, Pepe, con el mandil y la sonrisa puesta, expenderá bocadillos en los que el pan sabrá a pan y el chorizo a chorizo. Y nosotros, los de entonces, volveremos a ser los mismos.

     Ni mejor, ni peor, cualquier tiempo pasado fue sólo eso: anterior. Pero el Libro Diario de aquella primavera bella y efímera, arroja más ganancias que pérdidas. Luego la vida, más compleja de lo que suponíamos, transcurrió como un ejercicio de mecanografía. Con sus renglones torcidos y sus espacios de felicidad. A veces con la esperanza atascada, como se atascaba siempre el acento en medio de un examen; otras, con el tabulador de la dicha saltando travieso de pura alegría. Y mientras, los días, los meses, los años, enfermos de vértigo, volando a 250 pulsaciones por minuto.

     ... Tejada Rivas, Teresa; Tizón Gil, Guadalupe y Villegas Jiménez, Antonia. El pasado no se ha ido. Ni tan siquiera está pasado. Hoy es ayer. Todavía.

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 29-09-2007)

EL CASO GAGO

EL CASO GAGO

     ¿Cree usted que Fernando Gago está políticamente vivo o muerto? ¿Considera a sus compañeros de partido, inocentes o culpables? ¿Por qué mucha gente piensa que los Gómez (Juan y Silvia) están implicados desde el principio? ¿Lo mataron, tal vez accidentalmente, tras una fuerte discusión la noche electoral? ¿En que EMA no consolidada enterraron el cadáver? ¿Qué quiso decir el desaparecido con aquello de "yo sólo renuncio a Satanás, a sus pompas y a sus obras"? ¿Se tiene constancia de que, días después del 27 de mayo, Gago participó en rituales de magia negra tirando a azul gaviota?

     El primer sospechoso formal, un ex joyero afortunado en juegos y en amores, fue investigado exhaustivamente sin éxito. Fuentes bien informadas afirman que, pese a la nacionalidad española del imputado, la policía tuvo que recurrir a un equipo de traductores para adivinar el idioma en el que hablaba el detenido.

     Ya en junio, la hipótesis del secuestro empezó a perder vuelo. Dos perros veteranos, especializados en travestismo político, que trabajan a destajo en El Puerto desde que eran cachorros, encontraron un vestigio de sangre en la sede de Impulsa El Muerto, otro en un pelo de Francisco Pérez y uno más en un peluche de Enrique Ramírez. Además, los restos hallados en un coche oficial, del que Gago no se bajaba desde que terminó en Terry, son compatibles con el ADN (Adscription Not; en español, No Adscritos) del hombre que fundó un nuevo Planeta.

     Sus incondicionales, sin embargo, siguen aferrados a la teoría del secuestro. Fernando está vivo, proclaman ante quienes quieran oírles. Aseguran, ciegos ante las evidencias, que la sombra que levanta la mano para votar con el PP es la del Tenorio, que ha venido con Alonso de Santos para abrir las puertas del nuevo teatro. Y que el traje con gafas, que a veces toma café en El Rempujo, es un maniquí de Porto Moda al que el INEM no recolocó.

      Mientras tanto, el engranaje mediático no parece resentirse. Páginas Web (elpuertoenladeubrique.com), chapas con su rostro (en hormigón impreso), mensajes de apoyo a sí mismo...

      ¿Mi teoría? Que Moresco está implicado. Esa agresividad dialéctica con la que se exhibe a diario y a la que no nos tenía acostumbrados, me da en la nariz que esconde algo.

       (Columna publicada en Diario de Cádiz el 15-09-2007)    

                      

              

PATEANDO PIEDRAS

PATEANDO PIEDRAS

El niño portuense que practica el fútbol-siete en la Ciudad Deportiva es una rara avis en el ecosistema balompédico provincial: subsiste como el único animal de área que tropieza doscientas veces con las mismas piedras. El chaval de Rota o de Sanlúcar, por poner sólo un par de ejemplos, goza de un hábitat menos inhóspito para emular a sus ídolos: tiene la fortuna de trotar por campos dignos y sólo debe preocuparse de seducir a la pelota que rueda.

Nuestros hijos, no. Nuestros benjamines y alevines compaginan a la vez devoción y precaución. Saben que tienen que marcar goles como soles, pero también que si pierden la verticalidad van a quedar marcados por desollones como puños. Están al corriente de que hay que pelear la posesión del balón, pero no todas; cerca de las líneas de banda es mejor no sacar a relucir la casta, pues corren el riesgo de rematar de cabeza un pivote de hormigón. Los porteros son conscientes de que las palomitas mejor en el cine, viendo una buena película. El esplendor en la hierba sólo lo alcanzan cada quince días, cuando van a jugar fuera.

Según me cuentan, hace ahora dos años, en un acto de homenaje a la cantera, un miembro del equipo de gobierno de entonces anunció, como se anuncia un fichaje estrella, la construcción de un nuevo campo. Dicen que enseñó los planos y que entusiasmó a la parroquia asegurando que el crédito presupuestario para la nueva obra ya se había consignado. Como yo no estaba allí, no sé cuanto hay de verdad y cuanto de frustrada ilusión en estas afirmaciones. De lo que sí doy fe es de que, desde entonces hasta ahora, las únicas piedras que se han movido de ese patatal infame la hemos quitado los padres, para velar por la integridad física de los que jubilarán a Ronaldinho.

Así las cosas, casi un millar de galácticos bajitos peregrinan a diario buscando un lugar decente en el que practicar esa liturgia pagana que tiene como altar dos porterías. Algunos equipos han optado por entrenar en el campo ubicado fuera del Polideportivo, lo que lleva consigo que niños de muy corta edad tengan que cruzar la carretera, sin que hasta la fecha ningún agente (de futbolistas, no, de tráfico) haya comparecido para regular la entrada y salida del mismo.

     Roja directa a los que dejan en fuera de juego las ilusiones de los más pequeños.

     (Artículo publicado en Diario de Cádiz el 01-09-2007)

 

PURO TEATRO

PURO TEATRO

     Nadie los ha visto, pero cuentan los vecinos de la zona que nunca el más allá les había pillado tan cerca. Dicen que un rumor de memorias, un ruido de escenas, se oye, al filo de la medianoche, en el antiguo cuartel de artillería de la Plaza de El Polvorista, hoy reconvertido en el teatro de los sueños de Manolo Morillo. Son los fantasmas del Principal que tras vagar, impenitentes, entre las bambalinas de la memoria colectiva portuense, empiezan a acomodarse (nunca mejor dicho) en el nuevo edificio. Los espíritus okupas que desde hace 23 años se concentraban a diario en la calle Luna, implorando un techo bajo el que cobijarse, un lugar común en el que compartir fantasías y pasiones, sueños y desdichas, parece que han dejado de dormir a la intemperie. 

     Los más osados comentan que la semana pasada vieron traspasar los muros del teatro, como almas en alegría, a una pandilla de niños que acudían, una tarde de domingo, a la sesión infantil, cargados de altramuces, alcatufas y chicles bazokas que habían comprado minutos antes a una sombra que se escondía detrás de un carrillo. Otra madrugada, aseguran, contemplaron atónitos como un grupo de chiquillos vestidos de pastores, pandereta en mano, celebraban la Navidad con Amor. 

     Cuesta creerlo, ya lo sé. Pero qué quieren que les diga: yo nunca he estado curado de asombro. Y aunque uno sólo se trata con el más acá, pienso pasarme una noche de estas a curiosear un poco. A lo mejor me cruzo con un señor de bigotillo ridículo, sombrero raído y acento mejicano, con el que vuelvo a troncharme de risa. O una bella heroína romántica me jura por Dios que nunca más volverá a pasar hambre. O, quién sabe, un hombre musculoso la mar de mono, taparrabos en la entrepierna, me contagia su pasión por los infinitivos. Aunque yo me conformaría con saludar a esa viejita amable, llamada Nostalgia, para agradecerle que me siga llevando de la mano a ese tiempo en el que, con tan poco, fuimos tan felices.  

     Ya puestos a imaginar, no me digan que no sería fantástico encontrarse con Don  Pedro y Don Rafael, limpios de vanidad y prejuicios, entregados a la belleza perturbadora de las palabras, construyendo versos en tres actos. A lo mejor, incluso, generosos y sabios, coinciden en que el Teatro podría llamarse Paco Teja. O Emilio Flor.

(Columna publicada en Diario de Cádiz el 18-08-2007)

UN MAL SUEÑO

UN MAL SUEÑO

     Anoche tuve una pesadilla horrorosa. Déjeme contarla. Andaba yo enfrascado en los últimos detalles de la columna que usted tiene ahora por delante. Mero bricolaje gramático: unas abrazaderas para fijar el título, una bombilla de más vatios para iluminar la idea principal, un poco de cemento en las juntas de los párrafos, un repelladito a las subordinadas. Arreglillos varios, en fin, para fijar, limpiar y dar esplendor a los 2.300 caracteres que conforman la estructura de este artículo de primera necesidad.

     De pronto, llamaron a la puerta. Eran mis vecinos de página, la Comunidad de Propietarios El Alambique (les sitúo: según se entra en lo Local, tercera página a la derecha, Costa Noreste). Estaban todos, pero fue Rafael Gómez Ojeda, compañero con el que en régimen de multipropiedad comparto esta esquina los sábados, quien alargó la mano y me dio un papel. Vi que era un escrito del Juzgado y me temí lo peor.

     Sumido en un estado de enajenación verbal transitoria, comencé a leerlo. El TSJ de Andalucía me condenaba, por construcción ilegal, a demoler esta columna. La sentencia era firme: no cabían recursos, ni siquiera literarios. Alguien me había denunciado por redactar las líneas finales de mi último alambique en el suelo protegido de la Publicidad. De nada sirvió alegar que tenía un permiso de palabra (nunca mejor dicho) de Teresa, la jefa de esto. Que el propio periódico me había facilitado el enganche a la luz ilustrada de sus 140 años de historia.

     No hubo clemencia. El agente judicial me obligó a desalojarla y a depositar mis pertenencias en los márgenes, más concretamente en la sangría del primer párrafo. Le hice ver que ese espacio era muy pequeño para acumular tantas letras. La letra, con sangre, entra, me contestó malhumorado el funcionario.

     Agrupé en las cajas más grandes los sujetos y los  predicados. En las cajas medianas, introduje, apretándolos mucho, sustantivos, adjetivos y adverbios. Y en las más pequeñas apilé las conjunciones, las interjecciones y los signos de puntuación. Cuando terminé de empaquetar eché en falta un par de objetos: el directo y el indirecto. También perdí, en el recuento, el tarro de las preposiciones y un paquetito de frases hechas.

     Anoche mientras dormía, soñé, maldita obsesión, que esta columna yacía en medio de un socavón. 

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 04-08-2007)

EL LUTE

EL LUTE

     Quiso mejor estar muerto que verse pa toa la via en ese penal, y aquella nochevieja, como Karina en el festival de Eurovisión, soñó un mundo nuevo y se fugó de la prisión criminal en la que los presos "miraban siempre hacia abajo como burros, sin ninguna esperanza". Para entonces, la calle ya le había enseñado que cuando la vida se pone terca sólo hay dos alternativas: caminar o reventar. Así que relevó a Gento, que ese mismo año había dejado el fútbol activo, y corrió por la España simple de Simplemente María que guardaba debajo de la mesa camilla un millón para el mejor.

     Fue el delincuente más buscado, el Bin Laden sin turbante y con caspa del tardofranquismo, sólo que él no delinquía para honrar a Alá, sino a su estómago. Analfabeto pobre, portada de El Caso con la chaqueta raída y el brazo en cabestrillo, cara de Bélmez que aparecía y desaparecía misteriosamente, bandido experto en fugas que saltaba de los trenes en marcha como un Indiana Jones con hambre y sin glamour.

     ¡Que viene El Lute!, nos asustaban los mayores. Y todos corríamos, muertos de miedo, más que Ángel Nieto, Luis Ocaña y Mariano Haro juntos. “Dicen que anda por la calle Larga, preparando fechorías con El Arropiero”, susurraba mi abuela. Eran las crónicas de un pueblo angustiado. Los telediarios decían que había sido visto el mismo día en Sevilla, en Madrid y en Salamanca, su ciudad y la de Santiago Martín, El Viti, un torero que mi padre decía que era tan serio que citaba a los toros en el Juzgado.

     Mi primo Antonio vivía muy cerca del Penal y yo no quería ir a verlo nunca. Me imaginaba al peligroso quinqui saliendo de detrás de un rematojo, arrancándome de la mano de mi madre y retorciéndome el pescuezo como a las gallinas que robaba.

     Eleuterio Sánchez estuvo hace unos días en el penal de El Puerto, ese pudridero de hombres en el que tuvo que arrastrar los pies durante seis años, para contar la verdadera historia de aquel bandolero que caminó hasta reventar. “Cuando entraba, os juro que he estado a punto de volver a escaparme”, confesó. No pude acudir a escucharlo. Me hubiera gustado decirle que le tuve tanto miedo como a los hermanos Malasombra, unos tipos que, ellos sí, eran malos de verdad.

     (Diario de Cádiz, 21-07-2007)

CUATRO Y UN MEGÁFONO

CUATRO Y UN MEGÁFONO

     Vencido y desarmado el ejército amarillo y verde, que a día de hoy continúa  su particular guerra de guerrillas con su inefable presidente al mando de las operaciones (frente al pelotón de fusilamiento se ve a un hombre que ya ni escucha ni habla, en permanente estado de reflexión), no estaría de más que abandonáramos la cómoda apatía con la que hemos sobrevivido al hundimiento de una forma de gobernar a medio camino entre lo grotesco y lo canalla.  

     No estaría de más, para no repetir errores pretéritos y atar en corto a los que el pasado sábado juraron o prometieron ser decentes en el ejercicio de sus funciones, que nos preguntáramos qué parte alícuota de culpa tenemos, siquiera por omisión, en la exclusiva colección de arboledas perdidas fruto una política urbanística que cambió ladrillos por votos. ¿Dónde estábamos y por qué no salimos a la calle el día en que el Tribunal de Cuentas  nos contó que en algunas empresas públicas había barra libre por las mañanas y sesiones de maquillaje contable por las tardes? ¿Qué partido del siglo veíamos la noche en que por error hicimos zapping y nos sobrecogimos contemplando que enfrente del cementerio había otro cementerio con muertos vivientes? ¿Detrás de qué esquina nos escondimos cuando la casa y la causa de un ecologista aparecieron señaladas con las huellas delatoras del matonismo más cazurro?

     Porque, conviene no olvidarlo, en los años más duros del despotismo iletrado fueron sólo cuatro y un megáfono los que se atrevieron a pasar del vasallaje a la rebeldía civil. Al hoy diputado andaluz de IU, Ignacio García, le habría venido muy bien, entonces, encontrarse al lado, y no enfrente, a los compañeros socialistas que en estas dos últimas semanas han sufrido un súbito ataque de sospechoso izquierdismo. Estoy seguro de que hubiera agradecido enormemente la solidaridad de clase en aquellos malos tiempos para la crítica, en los que, en medio de insultos y amenazas, se le recomendaba volver a su Asturias, patria querida.

     Con todo, lo peor de este tiempo gris, propicio al asco, no han sido las tropelías de los más listos de una banda que llevaba El Puerto en el corazón de la cartera. Lo peor ha sido la indiferencia adocenada de una mayoría silenciosa. 

(Columna publicada en Diario de Cádiz el 23-07-2007)

LA TREGUA

LA TREGUA

     Joder, Patxi, es muy fácil criticar desde fuera de Euskal Herría. Sobre todo cuando lo que a ti te llega no tiene nada que ver con lo que aquí vivimos a diario. Deberías volver un día a esta tierra con la que fuiste tan ingrato. Es horrible contemplar como los niños se mueren de hambre ante la indiferencia de los colonizadores. O acercarse a un hospital por una urgencia y ver que ni vendas hay, cagoendiez. O pasear por las miserables favelas que pueblan el margen derecho del Nervión. No sabes lo duro que es no poder comunicarte en tu propia lengua y que la ikurriña sólo ondee en el salón de tu casa. Si es que hasta en el deporte están metiendo sus sucias narices los imperialistas estos. ¿A ti te parece una inocente casualidad que la Real y el Athletic estén al borde del descenso? Vamos hombre, no me tomes el pelo. Los árbitros reciben semanalmente consignas de Rubalcaba, eso está más claro que el agua.

     Que sí, que volver al secuestro, al tiro en la nuca y a los atentados indiscriminados es duro. Pero, ¿qué salida nos queda? ¿Aguantar al cipayo extranjero sin rebelarnos hasta que nos extermine? Recuerda Guernica, Patxi, recuerda a tu aita. No se puede tolerar lo del otro día al pobre De Juana. ¡Querían ponerle una pulsera para tenerle localizado! Yo no soy un perro, dijo ese pedazo de gudari con el que, por mucho homenaje que le rindamos, siempre estaremos en deuda. Se habrá quedado muy delgado pero de huevos anda sobrado. Ahí lo tienes otra vez en la cárcel, como si fuera un delincuente.

     Desengáñate, Patxi, no nos queda otra. Mira, a mi vecino Gorka le quemaron el otro día la Herriko Taberna y después le dejaron el siguiente mensaje en el contestador: vete de Las Vascongadas, euskaldun de mierda. Porque además les encanta provocar, con esa arrogancia cuartelera tan española. Y manipular, sobre todo manipular. Habrás leído en la prensa de Madrid que el sábado apalearon a un chaval en el centro de Bilbo. Claro, dicho así, sin más detalles, pues suena mal. Pero si te cuento que el imbécil, hijo de un txakurra que un día voló con coche y todo, llevaba una pegatina en la solapa que decía "soy el hijo de todos los muertos", ¿qué, cómo te quedas?

     Hay que salvar a Euskal Herría, Patxi. Y yo, sinceramente, no veo otra forma de hacerlo.

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 09-06-2007)

DOS MAESTROS

DOS MAESTROS

     En las escuelas de primaria de Finlandia, los alumnos se despiden de sus maestros estrechándoles la mano y agradeciéndoles los conocimientos adquiridos ese día. Hermosa manera, a edades tan tempranas, de ejercer la gratitud con aquellos que tienen la osadía de enseñar en estos tiempos gamberros en los que casi nadie da las gracias por nada. 

     Me acordé el otro día de esta esperanzadora liturgia de reconocimiento a los docentes de aquel país larguirucho, mientras leía, con la nostalgia herida, la noticia del fallecimiento de Antonio Ariza. Hace algunas semanas nos dejaba también Elías Estíbaliz, otro histórico de la Plaza Elías Ahuja.

     No cultivé la amistad con ellos, pero mi relación con ambos fue siempre cordial y respetuosa. El recuerdo, ese idioma de los sentimientos, me lleva hoy a unas aulas que rodeaban un patio claro en el que madurábamos junto a rosas y geranios. Allí aprendimos que la estenotipia no era una enfermedad, sino una asignatura, que los asientos contables no tenían patas y que el delegado de la clase de al lado se llamaba igual que el interés comercial: Ico, para los amigos.

     A Elías le debemos su pasión por los buenos afanes. Nos dió de leer libros que disiparon nuestra ignorancia, nos condujo gentilmente por la calles austeras y limpias de la ética, y, desde un escepticismo discreto, nos regaló su ingenio humilde y elegante. Parece que lo estoy viendo atravesar la clase pausadamente, buscando actores para Luces de Bohemia: tú, Max Estrella; tú,  Madame Collet; tú, te callas si no quieres irte fuera.

     A Antonio le recuerdo, en mangas de camisa, dando clases de Prácticas Administrativas, corbata al cuello y un colegio sobre sus espaldas. La última vez que le vi, enjuto de carnes que no de esperanza, hablamos otra vez de lo de siempre: buena cosecha, aquella del 77, la segunda promoción de Administrativo. No sé que sería hoy de muchos de nosotros si aquel vino nuevo no hubiera pasado por el alambique generoso de la SAFA, esa escuela que se nos cruzó un día en la vendimia de nuestra vidas.

     Como los chavales finlandeses al final de cada jornada escolar, ya con las nieves del tiempo plateando mi sien, quiero hoy despedirme de ellos agradeciéndoles su esfuerzo por abrirnos el porvenir en las mañanas azules de nuestra adolescencia. 

(Columna publicada en Diario de Cádiz el 26-05-2007)

PONTE LA CORBATA

PONTE LA CORBATA

     Póntela como siempre, llevando el nudo, con ademanes versallescos, hasta el cuello de la camisa, mientras le haces al espejo la misma confesión de todas las mañanas: Terry me va, y el Ayuntamiento también. Póntela Fernando, que un cambio radical a estas alturas de la vida, por unos votillos de nada entre el proletariado, no es elegante.

     Póntela y abandona ese traje hortera de cuadros marrones con el que haces guardia en las marquesinas de los autobuses, que parece comprado a última hora  en El Rubio, para sufrirlo en la comunión de un sobrino. Hazlo por todos aquellos que subieron las escaleras de tu despacho diciendo éste me va a oír, mientras ensayaban la misma pregunta de siempre: ¿qué hay de lo mío? O por tu verbo florido, o porque no está el horno de las encuestas para bollos (que tu traducirías en "no se encuentra la oquedad calenturienta de los sondeos preelectorales para manipulaciones reposteriles").

     Ponte la corbata. Póntela, que pareces en el cartel electoral un comercial de Círculo de Lectores. Póntela y vuelve a tu imagen de toda la vida, que antes que con un pan debajo del brazo, tú naciste con una corbata debajo de la nuez. Póntela para diferenciarte de los del pañuelo palestino y el fular antisistema, dime con quién andas y te diré quién eres (en tu boca: relátame con quien deambulas y te manifestaré tu idiosincrasia). Hazlo porque estás atrapado por tu pasado de cuello blanco y diplomacia azul. O por nosotros, que queremos una Corporación Dermoestética, pero sobre todo Dermoética. Hazlo por jorobar a aquellos que dicen que Fernando Gago te escucha, pero no te hace ni puto caso. O para que Dios reparta suerte y algo de decencia en la próxima legislatura.

     Ponte la corbata cada vez que te subas al Rolls Royce electoral. Hazlo por tu planeta, o por el difunto del Carnaval, o, yo que sé, para marcar distancias definitivamente con el fantasma de la opereta de la chaqueta maoísta-surrealista.

     Hay muchas razones para ponerse la corbata, Fernando. Elige la tuya y hazlo. No podemos presumir por ti.

     (A la hora de entregar esta columna, el Sr. Gago ha vuelto a aparecer con el más inútil y agradecido accesorio del atuendo, pero debe haberse apretado mucho el nudo, porque le sale el corazón por la boca y las críticas por la oposición).

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 12-05-2007)

MÍRALA CARA A CARA

MÍRALA CARA A CARA

     Por ahí va un profesor del conservatorio con una tajá como un piano. Por ahí va un maletilla preguntando quién ha visto toros en El Puerto. Por ahí va una chiquilla llorando, con la cara y el cabello rosa, que no ha pasado la prueba del algodón. Por ahí va un guiri cantando que sueña la margarita con ser Romerijo. Por ahí va un tío bastísimo bebiendo Fino. Por ahí va una inmigrante que pone en las solapas flores de otro mundo. Por ahí va un piloto con un perrito. Por ahí va El Ratón vacilón, con sombrero, pañuelo y bastón. 

     Mira a ese vecino de Las Viñas, bebiéndose la urbanización entera. Mira al seductor de tu jefe invitando a su secretaria a un rebujito. Mira al chaval de la tienda de muebles, que por fin salió del armario. Mira al profesor de física de Pablito buscando, como Arquímedes, un punto de apoyo, pero para no volver a besar el albero. Mira a la dependienta de la papelería de enfrente de casa, con los papeles totalmente perdidos. Mira al cura de la parroquia rememorando el milagro de las bodas de Caná. Mira al presidente de la peña madridista, paseando feliz por el Real. Mira a ese mimo hablando por los codos.

     Por ahí va una chochona con una muñeca. Por ahí va un grupo de patitos pescando niños. Por ahí va un pony, en su día libre, dándose una vuelta un poco más grande. Por ahí va un nostálgico preguntando por la caseta de Tierra, Mar y Vino. Por ahí va un compañero del Alambique meciendo la columna a derecha e izquierda, como si fuera un paso de Semana Santa. Por ahí, por la calle del infierno, va un catequista desesperado con su niño Jesús. Por ahí va la mujer barbuda, con una periodista de Cambio Radical.

     Mira a la Charo, que no hay quien la corrija. Mira al secretario de la Falange,  poniéndose puo en la caseta de Comisiones. Mira al equipo de rugby, en plena melé por un plato de gambas. Mira al rojazo de Marcelino, bailando cara al sol. Mira a ese guaperas, en la cola del servicio, con la barbilla incrustada en el ombligo, esperando para una Micción Imposible. Mira al cursi de mi cuñado,  pidiendo un pinchito del norte del Magreb.

     Por ahí va, derrochando hospitalidad,  la Feria de Primavera, esa fiesta de los sentidos en la que conviven, fraternalmente,  todas nuestras contradicciones.

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 28-04-2007) 

14 de abril

14 de abril

Ahora que ignoramos quiénes somos, de dónde venimos y a dónde nos llevan; ahora que no sabemos si esto es un reino crispado, una colonia del Imperio, una Champion de realidades nacionales o una viñeta de Forges, no está de más recordar que tal día como hoy, hace 76 años, España fue una República de trabajadores de todas clases.

Conviene también no olvidar que esta temporada, además del amarillo y  los tejidos suaves adaptados a la figura, se lleva el alzheimer histórico y el revisionismo neocon. Pese a la manipulación obscena de quienes quieren rescribir los renglones torcidos de nuestro pasado, en aquellas elecciones municipales los españoles decidieron mayoritariamente que la democracia sólo podía construirse con decoro sobre los cimientos de la igualdad. Esa decisión soberana supuso, a la sazón, situar a los reyes en esos lugares comunes en los que serán siempre bien considerados: en el Portal de Belén, en los cuentos y en la baraja. Se abolió, siquiera por unos minutos, en el reloj de sangre de nuestra historia, el poder absoluto y machista de la bragueta, dando paso a las luces de la modernidad y la razón.

Pero no fue sólo esa conquista, que concedía la misma dignidad a príncipes y mendigos, la única que llenó de esperanza las calles de este país. Aunque las bajas pulsiones se centran hoy sobre la península y el Dragón Rapide planea cada mañana por las ondas, hay logros de aquel tiempo que no admiten discusión: la asistencia sanitaria pública, el sufragio femenino, la efectiva separación de poderes, la hermosa osadía de dar letra al iletrado y llevar la educación hasta los pueblos más remotos...

Aquella mañana radiante (también climatológicamente hablando) yo, obviamente, no estaba. Pero eso es lo de menos, porque lo he leído muchas veces y porque he tenido la inmensa suerte de conocer a algunos militantes obreros (de esos que vivían para y no de la política) que me hablaron, con el orgullo humilde de los vencidos, de aquellos días en los que el pueblo español creyó ser dueño de su destino.

Por lo demás, a nuestra ciudad, el nuevo régimen llegó aquel día a la hora de la merienda, tras una siesta de siglos de sumisión y hambre, y la bandera tricolor ondeó, a la caída de la tarde y de los privilegios, en la Plaza Peral.

Salud y República.

(Columna publicada en Diario de Cádiz el 14-04-2007)