Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2013.

PERSONAS WINDOWS

20131108074426-charlatan.jpg

     Hay algo peor que ser secuestrado por un grupo de whatsapp: tropezarse con una persona windows. Una persona windows es aquella de la que has intentado escapar sin éxito cambiándote de acera y que, tras el olakease de rigor y una inmovilización tipo mozos de escuadra para que no te vayas, empieza a abrir conversaciones compulsivamente sin cerrar ninguna. Es como si tuvieran un troyano en la lengua.

     Yo, que llevo una época en la que tengo la impresión de que todo el mundo me cuenta sus historias y yo no hablo nunca, sufrí el otro día el acoso de un conocido que vomitaba titulares.  El Erasmus de la niña, los vivos de su empresa, los muertos de la crisis, el pelotazo del “monkigui”, la barriga de Messi, el niño del Papa, el cura de Bárcenas, el cotilla de Obama, Nueva pestaña (Ctrl+T)… Terminé como Kiko, el del Chavo del 8, con los mofletes hinchados y gritando ¡cállate, cállate, que me desesperas!

     Hablar está bien, pero hablar poco y centradito está genial. Cada vez me cae mejor la gente de pocas palabras, esa que no habla por no ofender. La vida es muy corta, no hay tanto que contar. De la actual inflación de relatos tienen mucha culpa los psicólogos, que se empeñan en que lo verbalicemos todo, hasta los silencios. Tonterías. ¿Por qué enredarse con un folletín cuando podemos explicarlo todo con un aforismo? A mí me parece de muy mala educación que un compañero de trabajo invada tu mesa para contarte que en el hotel en el que estuvo en el puente de tosantos la comida era demasiado rica en hidratos de carbono y que el colchón de la habitación no respetaba la curvatura natural de la columna vertebral. Con comida mala, cama dura, va que chuta. Siempre recuerdo una presentación de Fernando Gago en la que dio paso al conferenciante de esta forma: Buenas noches, seré breve, muchas gracias.

     Hablar por hablar, insisto, es absurdo. No hay tantas cosas interesantes que decir. Y lo verdaderamente interesante se puede expresar con las palabras justas, las estrictamente necesarias, ni una más. Desde los griegos, además, está casi todo dicho. No sé, igual estoy exagerando y ando todavía traumatizado por el plasta windows ese del otro día.

      (Diario de Cádiz, 8 de noviembre de 2013)  

EL PUERTO EN UN, DOS, TRES

20131122080654-123foto1552-1-.jpg

     El miércoles le dieron el premio Ondas al concurso Un, dos, tres, probablemente el más famoso de la historia de la televisión española. Lo merece. No había share entonces, ni el INE midió nunca el número de personas con silla de enea bajo el brazo que podían apretujarse aquellas noches de los viernes de los primeros setenta en la humilde salita de una casa de vecinos. Pero cuando la calabaza Ruperta se asomaba cantando que ya estaba con nosotros otra vez, la audiencia se disparaba, y si no andabas listo tu cuota de pantalla dependía de la dimensión de la permanente de la vecina que te tocara delante.

     En su primera etapa (1972-1973), Chicho Ibañez Serrador retrató con ironía y sutileza la decadencia de una España rancia en la que lo viejo no terminaba de morir y lo nuevo no acababa de nacer. En la parte negativa puso a Don Cicuta, símbolo del tardofranquismo que representaba el sector de la sociedad más inmovilista y puritano. En la positiva colocó a Kiko Ledgard, un inmigrante vitalista y sin prejuicios, un mago de las habilidades sociales y la psicología conductista. Y, por supuesto, a aquellas jóvenes espléndidas que vestían como el Sabadell, de piernas ebúrneas y falda minúscula, que nada tenían que ver con las secretarias con pinta de beatas que habíamos visto en algunas películas antiguas. A mí me gustaba Ana, la contable, capaz de multiplicar por cinco duros sin equivocarse y luego sonreírme mirando a la cámara para hacerme saber con disimulo que ella también sentía algo por mí.

     Los portuenses tuvimos en aquella primera etapa del concurso nuestro minuto de gloria (de pena, más bien). Una pareja de farmacéuticos de la calle Luna concursó con tan mala fortuna que no acertó ni la respuesta que Kiko ofrecía siempre como gentileza de la casa. No está confirmado, pues las gestiones que este columnista ha hecho para contactar con los participantes han resultado infructuosas, pero, escuchada la voz de los Supertacañones con más memoria televisiva, pongamos que la pregunta pudo ser más o menos así: “Hagan un recorrido por países de Europa y América con el estrecho de Bering congelado. Por ejemplo, España. Un dos tres responda otra vez”. Y nuestro paisano respondió: “Alaska”. La dulce Ana, que aquella noche me miró con una infinita tristeza porque sabía que eran de mi pueblo, sentenció al borde de las lágrimas: “Han sido cero respuestas acertadas, por veinticinco pesetas, cero pesetas”. Tampoco nos clasificamos para la subasta, con lo que ni coche ni apartamento en Torrevieja ni na de na.

     La vecina de enfrente dijo que los nervios eran de toda la vida de Dios muy traidores. Mi padre, enfadado y con su orgullo portuense a la altura de los túneles de la Prioral, le contestó que, trabajando en una farmacia, se podían haber tomado antes tres o cuatro tilas.

     (Diario de Cádiz, 22 de noviembre de 2013)

22/11/2013 08:06 pepemendoza #. EL PUERTO EN UN, DOS, TRES No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris
1959909