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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.

NOCHE DE REYES

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     Después de soportar durante muchos días al gordo ese macarra que dejó a los renos en El Refugio y ahora va de Spiderman por la vida, hoy llegan los Magos de Oriente. Los verdaderos. Los que, por razones que desconozco (no quiero pensar mal), siempre compran el Roscón en Holanda, que ya se ve, que ya se ve, que ya se ve. Los que generan un montón de puestos de trabajo, entre pajes, carteros e industria auxiliar. Los que, junto a los enanos de Blancanieves y Antonio Molina, más han hecho por los mineros de este país.

      Eso sí, cada Cortejo Real tiene sus peculiaridades. El de este año, me cuentan, es de todo menos sigiloso. Fuentes bien informadas aseguran que las misiones diplomáticas de Melchor, Gaspar y Baltasar andan seriamente preocupadas con el reparto que comenzará dentro de unas horas. El silencio, que viene recogido como deber básico en el Convenio Colectivo de los trabajadores de la Magia, no parece que sea una seña de identidad de este séquito. Si recuerdan, los Reyes de 2007 apenas abrieron la boca. Nombraron, eso sí, un portavoz-alcalde que hablaba por los codos, pero tuvimos la suerte de que se quedara ronco antes de que comenzaran las visitas. Hubo niños en la Plaza de El Polvorista que preguntaban quiénes eran esos tres tíos con coronas y capas que rodeaban a Don Fernando. Son los Reyes Gagos, contestó un padre.

      Pero esta noche se barrunta jaleo. Debería advertírselo a sus criaturas, para que no se asusten. Es probable que el Cartero Real lleve el encargo de Manolo Borne de hacer un programa en riguroso directo y le despierte a los niños a las cuatro de la mañana. No descarten que, para celebrar el 40 aniversario de su triunfo en Eurovisión, la Estrella de la Ilusión, que lleva siempre un ruiseñor en la garganta, improvise en su casa una pieza con sus tres notas musicales preferidas: la, la, la. Y si Baltasar, enfundado en una camiseta del Cádiz, le dice a su pequeño, después de tomarse la copita de anís de rigor, que le llame mejor El Beckembauer de la Bahía, no se lo tengan en cuenta. También para los Reyes, la profesión va por dentro.

      Feliz noche.

      (Columna publicada en Diario de Cádiz el 05-01-2008)

04/01/2008 20:37 pepemendoza #. sin tema Hay 1 comentario.

UNA VERDAD INCÓMODA

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      Cuentan de Buenaventura Durruti que una vez se le acercó un mendigo joven a pedirle limosna. El líder anarquista, más dotado para la acción directa que para la caridad cristiana, sacó su pistola y se la entregó al indigente. ¿Ves ese Banco de ahí? -le dijo-: si tienes valor para pedir, ten valor para conseguir lo que pides.

      Me acordé de esta anécdota cuando, hace unos días, leí que la portavoz municipal de Izquierda Unida denunciaba la situación desesperada en la que vive la pareja que lleva un año acampada a las puertas del Ayuntamiento, exigiendo un trabajo y una vivienda. "Aquí se han estado pasando la pelota unos a otros, sin que nadie haya hecho realmente nada", declaró la concejala.

      Me parece legítimo que, desde lo más profundo del abismo, se pida auxilio mientras se tienen fuerzas. En un Estado Social de Derecho, como el que proclama nuestra Constitución, los poderes públicos tienen la obligación de procurar unos mínimos de justicia que permitan a sus ciudadanos vivir con dignidad. A todos. También a aquellos que, ante situaciones de necesidad parecidas al del matrimonio en cuestión, optan por buscarse la vida, aunque sea en empleos precarios y mal pagados, en lugar de exhibir ante la opinión pública su dramática condición de desheredados. Además de acusar con fundamento a la Administración de insensibilidad ante la desgracia propia, uno echa de menos en esta pareja unas briznas de autocrítica. No estaría de más que, a estas alturas de la reivindicación, nos dijeran si tienen el carné de paro al día, a cuántos tajos han ido a pedir empleo, si han aparecido alguna vez por el servicio de orientación laboral portuense, cuántos Cambalaches han ojeado en todo este tiempo. Qué han hecho, en definitiva, además de sentarse en la puerta del Ayuntamiento, por, como le espetó Durruti al mendigo, conseguir lo que piden.

      Claros sus derechos, alguien debería hablarles, también, sin demagogia, de sus deberes. Y hacerles ver que la pelota, por mucho que se la pasen unos y otros, siempre aparece, cuando el día despunta, en el tejado propio. Eso también es educar para la ciudadanía.

        (Columna publicada en Diario de Cádiz el 19-01-2008)



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