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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.

LOS GAÑOTEROS

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     Bajo el sobrenombre de "los gañoteros", pasa las mañanas, en el edificio de San Luis Gonzaga, un selecto grupo de funcionarios de élite con una altísima cualificación técnica. A las órdenes de un Jefe de Servicio que, sin comerlo ni beberlo (es un decir), asumió, desde el primer convite, su indiscutible liderazgo, estos empleados públicos tienen un poder olfativo-gastronómico que para sí lo quisieran muchos perros de caza.

      El celo profesional que ponen en sus actuaciones les lleva a discernir, sin margen de error, si en el catering con el que se cierra un evento celebrado en el salón de actos, las gambas llevan gabardinas o van en mangas de camisa, o si el solomillo de novillo argentino es anterior o posterior a la resurrección de Gardel.

     Tras alcanzar la excelencia en el terreno especulativo, pasan rápidamente a la acción. En cuanto les da en la nariz el olor a vianda, aparecen, haciéndose los encontradizos, a la caza y captura de su presa, a poder ser ibérica. Da igual que el acto en cuestión haya sido organizado por un organismo público o por una entidad privada. Mientras el resto de compañeros se dedica a tareas más mundanas, nuestros gañoteros, en horario de oficina, asaltan bandejas con premeditación y algarabía, ora croqueteando, ora agarrando cruzcampos como el que agarra un rencor.

      Ni hablo de oídas, ni escribo al dictado. Fui testigo del despliegue táctico de este comando de operaciones especiales hace algunas semanas, cuando la empresa para la que trabajo organizó unas jornadas técnicas, tentempié incluido, a las que asistí junto a compañeros de otras provincias andaluzas. Finalizadas las ponencias, a eso de las dos, ya estaban allí los superhéroes del canapé de pescuezo, apertrechados detrás de una triste mesa de negociado, reconvertida para la ocasión en acogedora mesa de cocina creativa.

     Ellos lo llaman el impuesto revolucionario. Como la cesión de las instalaciones a aquellas entidades que lo solicitan es gratis, han establecido un canon que en lugar de repercutir en la gestión, redunda directamente en su digestión, vino a decir, más o menos, el responsable del catering.

      Los gañoteros. Joder, qué tropa.  

      (Columna publicada en Diario de Cádiz el 10-05-2008)

09/05/2008 13:42 pepemendoza #. LOS GAÑOTEROS Hay 7 comentarios.

LA MAGNITUD

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     Al correo de este periódico que me da de escribir, llegó la semana pasada un e-mail, dirigido a Teresa Almendros, la jefa de todo esto. Por lo que se ve, la onda expansiva de mi columna "Los Gañoteros", ha dejado daños colaterales que, a juicio del Gabinete de Prensa del Ayuntamiento y a instancias de Javier Maldonado, Jefe del Servicio Municipal de Patrimonio, es urgente y necesario reparar. Lamenta el peticionario "que el señor Mendoza deje caer una acusación de esa magnitud sobre todos los jefes de servicio y personal de las distintas Concejalías allí ubicadas".

     Empecemos por lo de la magnitud, que es "aquella propiedad de un cuerpo o sustancia susceptible de ser distinguido cualitativa y cuantitativamente". Efectivamente, yo definía a Los Gañoteros como maestros en el arte de olerse lo mejor, peritos culinarios expertos en distinguir, desde muy lejos, cualitativa y cuantitativamente, el embriagador aroma de los más selectos manjares. Rechazo, sin embargo,  lo de dejar caer una acusación: no la dejo caer, la sostengo.

     No admito, tampoco, que se le robe verdad a mis palabras. ¿Dónde dice que la Hermandad del Prendimiento de Delicatessen la forman todos los trabajadores de las  concejalías que allí se ubican? ¿Es necesario explicar el significado cuantitativo de "un selecto grupo de funcionarios de élite? 

     Espero y deseo que alguien le haya dicho ya al Jefe de Prensa  que, desgraciadamente, el episodio que aquí se narraba había alcanzado la categoría de costumbre. Yo levanto columnas, no calumnias. Me consta que algunos de los que participaron en tan bochornoso espectáculo han reconocido su participación en el mismo y han pedido perdón por ello, lo cual atenúa la falta. Otros, por el contrario, más preocupados por la dietética que por la ética, creen que auto invitarse por el morro a celebraciones ajenas y perpetrar asaltos a bandejas de canapés en horas de trabajo, es algo de lo que no hay que avergonzarse.

     Por lo demás y para desactivar rumores malintencionados, quiero dejar claro que Javier Maldonado no participó en ese fiestorro indecente. Quien haya pensado lo contrario, desconoce la magnitud profesional de ese servidor público.

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 23-05-2008)      

           

23/05/2008 19:46 pepemendoza #. LA MAGNITUD Hay 2 comentarios.


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