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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2009.

LA PASIÓN SEGÚN MACHADO

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     Un verso evocando la infancia. Un poema recordando a Guiomar. Las primeras frases del "Ser o no ser" del Hamlet de Shakespeare. Es el inventario vital, derramado en palabras esparcidas por papeles arrugados, que Don Antonio Machado lleva consigo en los bolsillos del viejo abrigo que le cubre los días previos a su último viaje. La niñez, el amor, la muerte, esas estaciones de penitencia que conforman la procesión de la vida. Las únicas pertenencias de un hombre bueno que ya sólo recuerda la emoción de las cosas. De todo lo demás ha sido despojado. Hasta la vieja maleta, en la que porta sus escasos enseres, va a extraviarse al cruzar la frontera con Francia.

     Le acompañan, en su viacrucis hacía el exilio, su hermano José y su madre, también gravemente enferma. "¿Cuándo llegaremos a Sevilla?", pregunta la anciana a sus hijos en la confusión de la huida. "Tengo la certeza de que el extranjero significaría mi muerte", había declarado el poeta a un amigo unas semanas antes.

     No sobrevivirá a la pérdida de España, al dolor profundo del destierro. A las tres  y media de la tarde del día 22 de febrero de 1939, miércoles de ceniza, Don Antonio Machado fallece en Colliure. Tres días más tarde, moría, también de pena, su madre, Doña Ana Ruiz.

     Se refugia uno estos días en la confortadora sabiduría del poeta sevillano, en su ironía cordial, en su verdad amable, en su fe llena de dudas cuyo destino es "buscar siempre a Dios sin encontrarlo jamás". Una fe que proclama el orgullo de los humildes, la épica cotidiana de los vencidos, la rebeldía ante el poder establecido, que se contrapone al dócil masoquismo religioso de cierta devoción popular.

     Setenta años se han cumplido de la muerte del profesor de instituto que dejó escrito que nadie es más que nadie. El que nos sigue hablando de equipajes ligeros, de días azules, de infancias sencillas, del vino de las tabernas, de huertos claros y de limoneros, del viejo secreto de la filantropía.

     El hombre bueno que nos enseñó que en el amor, como en la religión, con la fe no es bastante.

     (Columna publicada en El Diario de Cádiz el 09-04-2009)

                         

 

08/04/2009 19:39 pepemendoza #. LA PASIÓN SEGÚN MACHADO No hay comentarios. Comentar.

TEATRO P´TOS

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     Por lo que nos cuenta, muy bien contado siempre, Manolo Morillo, el Teatro Pedro Muñoz Seca cada vez se parece más al sanatorio de tuberculosos en el que Thomas Mann se inspiró para escribir La Montaña Mágica. Del un hombre, un voto, hemos pasado a un espectador, una expectoración. "Vamos al estreno, nos echamos unas toses y luego cenamos en Romerijo", es la propuesta de ocio con la que los tísicos cultos agasajan los sábados a sus respectivas cuando el partido de fútbol de la tele es malo.

     Yo creo que la tos es la manera que tienen algunos de decirle a  sus vecinos de butaca: "Mira, yo no soy Alonso de Santos, pero tampoco un figurante en la tragicomedia esta de la vida. Mi voz tosida tiene registros la mar de aprovechables".  Me lo preguntaba el otro día un amigo con el que fui a ver Cantando bajo las balas, y que acabó blasfemando sobre el asiento: ¿De dónde salen tantos acatarrados? ¿Hay precios especiales en taquilla para griposos y alérgicos? ¿Regalan las entradas en las farmacias al comprar el Flutox?

     Podemos entender que una persona que padezca de juanetes entre empujando en la sala, no por amor al arte escénico, sino por prescripción facultativa. O que un enfermo de hemorroides, si se siente y se sienta bien, no se pierda una obra, pues sabido es que los que sufren esa patología tan porculera (nunca mejor dicho) lo hacen en silencio, sin  perturbar lo más mínimo el desarrollo del espectáculo. Pero, que me perdonen la ONG Asmáticos Con Fronteras Respiratorias y la Asociación de Amigos de la Carraspera: los que tienen la caja torácica desafinada deberían dedicarse a  cultivar  aficiones más prosaicas.

     A mi no me tose nadie, va a declamar una noche de estas cualquier actor, por muy secundario que sea, harto de aguantar esas insoportables toses de ultratumba. Eso fue lo que hizo Emilio Laguna  un día en el que, desesperado ante el ataque  de  un comando de talibanes del ejem, ejem que le estaban haciendo la actuación imposible, gritó desesperado a su compañero de escena: ¡Aquí viene la gente a morirse!

     (Columna publicada en El Diario de Cádiz el 23-04-2009)

      

23/04/2009 09:18 pepemendoza #. TEATRO PA´TOS No hay comentarios. Comentar.


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