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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2009.



HUELE A ONANISMO

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     Tengo un pedazo de tipo para el año que viene: será un homenaje merecidísimo a todos esos genios del tres por cuatro que sacan a pasear la vanidad en cada cuarteta. La agrupación, da igual la modalidad, estará formada por un solo componente, que ejercerá, a la vez, de letrista, músico, coplero, tramoyista y postulante. Un reconocimiento expreso al carnaval de autor, un pelotazo egocentrista.

     "Yo soy yo y mis petulancias", se va a llamar, en homenaje a Ortega, a Gasset, y, sobre todo, a Narciso, ese joven perito en ripios (poeta, según confesión propia), que se enamoró hace años de su propia imagen reflejada en las tablas del Falla, y que cree que Cádiz le debe los últimos recibos de sus 3.000 años de luz.  El vestuario podemos convenirlo: yo apuesto por un disfraz a medio camino entre Arturo Fernández y Antonio Gala.

     En la presentación aparecerá este renacentista de la rima fácil acariciando un yo-yo. Suena de fondo la música de "A la primera persona" (del singular), y nuestro protagonista confiesa entre lágrimas que se le rompió el amor (propio) de tanto usarlo. El escenario es puro delirio (de grandeza). Un río de babas atraviesa el patio de butacas.

     Los pasodobles estarán dedicados a su ombligo (sin pelusas), a la horma de sus zapatos, a sus carnes morenas, a la sangre de su sangre, a su media naranja, a las niñas de sus ojos, y a la madre que lo parió a él.

     Un cuplé contará que va todos los años media docena de veces a hacerse un chequeo médico, tal es su afán de reconocimiento. En otro se mete con Obama, ese negro que tiene un negro que escribe discursos plagiando sus letras. Otro, a un castillo encantado de haberle conocido. Y otro al sistema astral, del que forma parte por aclamación popular.  Me falta el popurrí, lo sé, pero tenemos tiempo más que suficiente.

     Por lo demás, le propongo al Jurado Diario que estudie la posibilidad de puntuar también, a partir del próximo año, los niveles de megalomanía en sangre de estos poetas del onanismo.

     (Columna publicada en Diario de Cádiz, el 11-02-2009)

           

           

11/02/2009 08:32 pepemendoza #. HUELE A ONANISMO No hay comentarios. Comentar.

LAS INCLEMENCIAS DEL TIEMPO

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     Leemos en un periódico digital que José Antonio Maldonado, el que fuera durante muchos años el hombre del tiempo en Televisión Española, ha denunciado a su cirujano plástico por negligencia, tras haberse sometido a una beflaroplastia, operación que consiste en eliminar las bolsas de los ojos. Parece que el médico, poco curtido en pieles (catorce denuncias acumula ya ese torpe estirador de pellejos), estuvo a punto de eliminarle los ojos de las bolsas.

     Pero, más allá de desearle un pronto restablecimiento al bueno de Maldonado, reparemos en una metáfora que se nos antoja descorazonadora: la del hombre del tiempo abrumado por el paso del tiempo, víctima también del síndrome de Peter Pan, esa patología social, tan arraigada en Occidente, que idealiza la juventud y nos hace renegar de nuestra edad biológica.

     Vivimos obsesionados con perpetuar el verano, pero un día, el espejo, ese Meteosat doméstico, nos anuncia que se acabó la vendimia y, en lugar de seguir mostrándonos esos días azules y ese sol de la infancia,  nos devuelve un mapa previsto para mañana en el que habrá cielos parcialmente nubosos con posibilidad de precipitaciones. Es sólo el principio. Luego las predicciones empeoran, y una noche, después de ducharnos, comprobamos que las bajas presiones se ciernen sobre la península de un cuerpo que empieza a sufrir las consecuencias del cambio climático: cotas de nieve intensa por encima de las sienes, fuerte marejada en el estrecho de la papada, o una sequía cada vez más pertinaz a la altura de las rías bajas.

     A veces, las arrugas del tiempo no se instalan sobre el espejo del alma, sino sobre el alma misma, y ahí sí que no hay cremas rejuvenecedoras, ni colágeno, ni botox que nos rediman de esos bancos de niebla que nos sumergen en la nostalgia de horas más luminosas y clementes, cuando bailábamos bajo la lluvia, o calentaba el sol, allá en la playa.

     Qué difícil es luchar, dignamente, contra las inclemencias del tiempo.      

     (Columna publicada en El Diario de Cádiz el 26-02-2009)                 

           

 

              

           



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