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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2009.

MALAVENTURADOS

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     Hay gente que muere de éxito y gente que sobrevive dignamente al fracaso. Fito Páez  tiene una canción en la que le pide al Señor que no le deje caer en la tumba de la gloria. El escultor Jorge Oteiza recomendaba siempre a sus discípulos que huyeran, como de la peste, de  la dulce vanidad: "¡Nunca malogréis vuestra brillante carrera de perdedores con un éxito de mierda!", les arengaba en cuanto empezaban a sentirse importantes. La derrota, escribió Borges, tiene una dignidad que la victoria no conoce.

     Hablan Oteiza y Borges de los que llaman a diario a puertas en las que no vive nadie desde hace muchos años. De los desheredados que aún conservan la coquetería, y su traje pobre y lustroso. De los heridos por amores perros. De los que se mudaron a donde habita el olvido, y se asoman a las esquirlas de un espejo roto y ya no se reconocen. De los que jamás serán socios de ningún Club Privado ni recibirán nunca  una felicitación de cumpleaños de El Corte Inglés. De los que temen que llegue la noche porque siempre les trae la misma ausencia. De los paganos de todas las crisis.

     Hablan de aquellos que un día lluvioso de la infancia descubrieron que las cosas en la vida no son como en los cuentos. De los que trabajan como mulos, y acuden cada sábado a los locutorios para mitigar la nostalgia y el desarraigo. De los que ya no tienen más velas ni más mejillas que poner. De los que se asoman peligrosamente al abismo de la verdad en este tiempo de canallas. De los que entran por primera vez, sepultados por la vergüenza, en un comedor público. De los que se creen que no son nada y valen mucho. De los que bajan derrotados las escaleras de los hospitales escondiendo las lágrimas y la rabia. De los que llevan escrito en los ojos todo el desamparo de su porvenir. De los desencantados de haberse conocido.

     Hablan, en fin, de los que nunca van a malograr su eterna carrera de perdedores porque  no recuerdan ya cuándo fue la última vez que tuvieron un éxito de mierda.

      (Columna publicada en El Diario de Cádiz el 02-07-2009)

 

01/07/2009 08:52 pepemendoza #. MALAVENTURADOS No hay comentarios. Comentar.

HABLEMOS DE ESO

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     El periodista David Barba acaba de publicar 100 españoles y el sexo, un libro de entrevistas en el que personajes públicos de la sociedad española nos cuentan sus aventuras y desventuras con, según Woody Allen, el órgano más importante de su cuerpo, por delante incluso del cerebro. Por razones de espacio, nos detendremos en los más veteranos.

     Manuel Fraga asegura que jamás en su vida se ha puesto un presevartivo (la contundencia en la respuesta nos hace pensar que tampoco piensa utilizarlos en el futuro). Además, el gallego indomable confiesa que aún guarda el meyba sobaquero con el que se bañó en Palomares. "Me lo he puesto luego muchas veces y les aseguro que tengo los cojones en el mismo sitio y no he notado nada de nada", declaró hace ya algunos años con la sensibilidad  que le caracteriza.

     Otro superviviente, Santiago Carrillo, uno de los pocos españoles capaz de fumar entre cópula y cópula siete u ocho cartones sin que de ello podamos deducir una cierta irregularidad en su actividad amatoria, declara que en su día  le ofrecieron señoras bellísimas a las que tuvo que decir que no por seguridad nacional. Los jóvenes comunistas trataban de ligar desesperadamente, pero no permitíamos desmanes, asegura el curtido político. Pues vaya mierda de paraíso comunista, ¿no?, decimos nosotros.

     Alfredo Landa, ese sex symbol alternativo que se ha pasado media vida en calzoncillos (todavía nos cuesta verle vestido), recuerda que la censura prohibía sacar trajes de baño con señoras dentro. Cuenta que su madre le preguntaba siempre lo mismo: ¿No serán verdad todas esas porquerías que cuentan de ti y las suecas? Y él asegura que  no se comía una rosca. Qué duros debieron ser los rodajes, de cintura para abajo, para nuestro macho ibérico más entrañable.

     Más allá del intento de trazar el recorrido erótico de la historia de nuestro país, poco aporta el libro sobre esa fiesta de los cuerpos íntima y gozosa, grotesca quizá cuando nos dejamos abierta la puerta del dormitorio. Nada nuevo, en fin, bajo la ropa interior.

     (Columna publicada en El Diario de Cádiz el 16-07-2009)

16/07/2009 08:13 pepemendoza #. HABLEMOS DE ESO No hay comentarios. Comentar.

ALMA, TERMOSTATO Y VIDA

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     Por Freud sabemos que los gritos de socorro con los que a veces se defienden algunos órganos del cuerpo, son metáforas de un conflicto mental o sentimental que se encuentra oculto tras la maleza de esa zona gris en la que retozan las neuronas.

     Bien, estamos de acuerdo con Don Sigmund (¡qué gran descubrimiento también su tinto de verano!). El alma y el culo, con perdón, están interconectados, de forma que la angustia puede derivar en hemorroides, los gases en melancolía, y viceversa.

     Pero hoy queremos ir un poco más allá. Los animistas, unas personas estupendas que siempre están de buen humor, sostienen que también las cosas tienen alma, corazón y vida. Los electrodomésticos, por ejemplo, en lugar de corazón tienen termostato, que viene a ser lo mismo, y nos hablan desde un abismo blanco y metálico de kilovatios, destellos y fusibles. Piensen en la cafetera y en su sentido de la trascendencia: cuanta fe pone cada mañana en su café, su café Saimaza. O en el exprimidor, ese galán siempre dispuesto a sacar lo mejor de su media naranja. Yo, de tanto rozarlos, he hecho míos sus dolores y esperanzas, sus sueños y derrotas, hasta el punto de emocionarme en algunas ocasiones ante las nobles aspiraciones de la aspiradora o la limpieza de miras del lavavajillas.

     La otra noche, sin ir más lejos, en el silencio de la ídem, me despertaron unos gritos espantosos que provenían de la cocina. Sobrecogido por aquellos quejidos chirriantes, llegué dando tumbos al frigorífico, que lloraba como un niño chico. Para calmarlo, le puse la mano en el congelador: ardía.  De pronto, también el microondas empezó a dolerse. Pensé que no era más que un ataque de celos, pero me acerqué y estaba frío como un cadáver.

     No se qué pensarán Freud y los animistas de todo esto, pero últimamente me río por no llorar y viceversa. A lo mejor mi termostato interior, tan proclive a la empatía, necesita también un poco de cariño.     

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 30-07-2009)          

29/07/2009 22:01 pepemendoza #. ALMA, TERMOSTATO Y VIDA No hay comentarios. Comentar.


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