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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2009.



CINCO LUSTROS CON MARIO

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     Nuestro primer encuentro fue en Palma de Mallorca, más concretamente en la garita norte del cuartel de Ingenieros XIV, a la que Mario Benedetti me acompañó, escondido en un bolsillo del tres cuartos, una noche de junio de 1984,  para contarme una de las historias de amor más hermosas que he leído nunca: La Tregua. Allí, agazapados, con el cetme y el ardor guerrero arrestados por lo civil en un rincón, se fraguó, al socaire de un rumor de grillos, el comienzo de una bella amistad.

     Junto a la libertad estampillada en una cartilla blanca y a las inevitables historias de la puta mili, traje en el petate de vuelta algunos de sus libros, que mi novia me enviaba para combatir la estulticia en aquel sitio en el que no había porqués. Volví, también, a la edad en la que uno está dispuesto a comprar a cualquier precio una certeza, con algunos principios, regalos del uruguayo perito en exilios, que iban a orientar mi vida para siempre: que si el corazón se aburre de querer para qué sirve; que los débiles de veras nunca se rinden; que hay que vivir adrede.

     Algunos años después, su verbo, digno y elegante, se hizo carne, y habitó   entre nosotros una tarde luminosa en la que los versos volaron libres por encima de las viejas almenas del Castillo San Marcos, dando fe de que la poesía no es de quien la escribe sino de aquellos que la necesitan. Yo llegué tempranísimo. Al entrar, con el paso sin ajustar y la emoción descompensada, doblé una esquina  y tropecé con él.  "Lo siento, amigo", me dijo, sonriendo, mientras recomponía la figura. Quise, igualmente, disculparme, y quise hablarle de aquella noche insumisa de verano en la que, bajo la única patria de las letras, Martín Santomé y Laura Avellaneda me enseñaron que la ternura es la cara más humana de la rebeldía. Pero se me atascaron las palabras. Aquel mito discretísimo me dejó mudo.

     Con la salud quebrada y la vida entre paréntesis, anda el viejo poeta preparando un nuevo libro que ha llamado, provisionalmente, "Biografía para encontrarme". Encuéntrese usted bien lo antes posible, háganos el favor.

     (Columna publicada en El Diario de Cádiz el 07-05-2009)

 

           

 

 

07/05/2009 08:19 pepemendoza #. CINCO LUSTROS CON MARIO No hay comentarios. Comentar.

SANLÚCAR DE BARRA LIBRE

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     En asuntos de corrupción las evidencias, normalmente, no engañan. Como afirma el dicho, si algo anda como un pato, tiene pico y plumas de pato, suele tratarse de un pato.

     En la investigación que la Fiscalía está llevando a cabo sobre las cuentas del ayuntamiento de Sanlúcar, todo apunta a que el pato, efectivamente, es pato. La surrealista rueda de prensa ofrecida por uno de los ediles populares, lejos de disipar dudas, las ha multiplicado. Parece que al señor Caballero le funciona mucho mejor la lengua comiendo que hablando. Argumentar que todo es una cortina de humo para eludir los problemas verdaderamente importantes, acusar de demagogia barata la denuncia, y asegurar que gracias a esos atracones indecentes (80.000 euros en langostinos, botellas de Moët Chandon y güisquis, entre otras exquisiteces) consiguieron "ahorros para las arcas municipales", no hace sino confirmar que detrás de un paladar delicado no tiene por qué haber una moral elegante.

     Es legítimo que el PP pida la presunción de inocencia para los implicados. Pero habrá que recordar que ese derecho, manoseado hasta la náusea en cada escándalo, es un principio rector del proceso penal que no debería trasladarse con una simplicidad tan interesada a la arena política. Con independencia de que ese tipo de conductas terminen o no en condenas (la honestidad en la gestión pública, conviene no olvidarlo, se rige por reglas éticas), los partidos políticos deberían, por higiene democrática, desmarcarse con urgencia de las mismas, al margen de que los hechos merezcan o no un reproche penal.

     Puede que las llamadas a líneas eróticas tengan que ver con algún estudio de campo sobre la prostitución en la zona. O que las que se efectuaron a Cuba formen parte de un plan de apoyo a la transición democrática en la isla y que los Montecristos que se fumaban en las divertidas sobremesas fueran un regalo de la oposición en Miami. Es posible, incluso, que los concejales populares hayan trabajado tanto por su pueblo que, al final, les haya salido lo comido por lo servido. Pero el pato cada vez tiene más pinta de pato.

     (Columna publicada en El Diario de Cádiz el 21-05-2009) 



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