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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2010.

VÉRTIGO

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     No se cómo llevan ustedes eso de ser, de un día para otro, campeones del mundo. Les confieso que yo estoy empezando a preocuparme. Pánico me da no saber gestionar bien esta merecidísima victoria. Temo, porque me conozco, que se me vaya la olla, y acabar, al final, como Maradona, o como Pancho (el de Verano Azul), o como Camilo Sesto.  Algo de mí, algo de mí, algo de mí, se va muriendo. De éxito.  

     Hasta el domingo por la tarde, uno no era más que un pobre hombre, un pusilánime que intentaba llevar con discreción la insoportable levedad de una existencia tibia, más proclive a las rutinas de la pesadumbre que a los afanes de la dicha. Un mediocre, en fin, con un brillante curriculum de perdedor, apenas ensuciado por pequeños éxitos de mierda. Un accésit en la modalidad de redacción, en la campaña Navidad con Amor de 1973; un tercer puesto en un trofeo de rentoy de la barriada; un LP de Los Pecos en un concurso de El Gran Musical… El balance es, no hace falta que me lo digan, ciertamente desolador.

     Hay que tener la cabeza muy bien amueblada para acostarse una noche sabiéndose un don nadie y levantarse, a la mañana siguiente, con una estrella en la pechera del pijama y una copa de cinco kilos de oro puro encima de la mesita de noche. Es cierto que, por primera vez en mi vida, el lunes, cuando desperté, el dinosaurio del pesimismo mundialista ya no estaba allí. Ni tampoco Cardeñosa, ni  Eloy, ni Tasotti, ni Algandur. Pero me está pudiendo el vértigo.

     Ser campeón del mundo, lo reconozco, me viene grande. La vida está llena de pobres juguetes rotos que no supieron digerir con naturalidad las mieles de una gloria repentina. Uno siempre había pensado, tal vez para justificar su propia medianía, que se aprende más de las derrotas que de los triunfos, y teme que esta hemorragia de felicidad traiga consigo la inevitable cuota de ignorancia y altivez que destila la fama.

     Ahí tienen al pulpo Paul, que ya ha anunciado su retirada, incapaz de aguantar la presión. Yo también me estoy viniendo abajo.

      (Columna publica en Diario de Cádiz el 15-07-2010)

            

15/07/2010 09:29 pepemendoza #. VÉRTIGO No hay comentarios. Comentar.

ENEMISTADES PELIGROSAS

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     Como Zapatero, yo también tengo serios problemas para conciliar el sueño. Anteanoche, harto de dar vueltas sin poder pegar ojo, me levanté y, tras asegurarme de que no había fantasmas desconocidos vagando por la casa, decidí encender el ordenador hasta que se me apagara el insomnio. Pinché en Facebook,  pero me equivoqué al meter las claves, pues introduje la contraseña en el espacio destinado al correo electrónico, y viceversa. A pesar del error, comprobé asombrado que estaba dentro de la página. De otra página.

      El diseño era el mismo, pero los servicios que ofrecía los había cargado el mismísimo Diablo. La lista de amigos sólo contenía enemigos de toda la vida, los foros no eran de discusión, sino de ajuste de cuentas, el muro estaba lleno de escupitajos en imperativo y las invitaciones menos groseras eran a morirme. Deduje que, al invertir las claves, había entrado en la cara B de esa red social, en el lado oscuro de la plataforma merengada en la que todo el mundo quiere tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar. Los paraísos, ya ven, tienen  patios traseros cargados de amenazas.

      Intenté animarme pensando que, salvando las distancias, en el blog de Fernando Santiago, en los días de mayor ardor guerrero, hay un ambientillo parecido. O que por algunas columnas de José Pettenghi, también aparecen, de vez en cuando, a perpetrar comentarios, señores de muy buena familia con un cuchillo jamonero debajo del sobaco. Pero yo no pertenezco a ese sindicato de derrotistas. Yo soy un hombre de orden que jamás he conspirado contra los valores eternos de una ciudad que es un ejemplo inigualable de extraordinaria placidez.

      La del alba sería, cuando llegué a la cama. Desperté a mi mujer para desahogarme, pero me cortó en seco. El problema de los paranoicos, dijo dándome la espalda, es que al final es verdad que alguien les persigue.

      A lo mejor debería hacérmelo mirar.

     (Columna publicada en Diario de Cádiz el 29-07-2010)

 

            



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