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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2011.

ECOS DE VECINDAD

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Para aquellos amigos que no pudieron asistir al Pregón de los Patios: en este enlace hay un resumen del mismo,

http://noticias.11500elpuerto.es/2011/04/01/presentacion-del-cartel-anunciador-de-la-fiesta-de-los-patios-portuenses/

01/04/2011 23:35 pepemendoza #. ECOS DE VECINDAD No hay comentarios. Comentar.

VIVIR EN EL INFIERNO

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     Es evidente que a mi tío Juan y a mi tía Lola Dios les ama. Si el Padre de todas las Criaturas existe, que esperemos que sí, y es ese Dios de los pobres, humano y sencillo al que le cantaban Los de Palacagüina, lo normal es que quiera con locura a una pareja venerable de más de 80 años que ha cumplido con creces el encargo de amar al prójimo como a sí mismos. Así que no hacía falta que ningún cristiano grafitero lo hiciera constar con pintura roja chillona en la puerta de su casa, ubicada, tal vez por su condición de trabajadores pobres, tal vez por culpa de un mal de ojo del destino, en el epicentro mismo del Infierno.

     A mis tíos, la justicia terrenal, sin embargo, parece que les odiara a muerte, pues llevan demasiado tiempo, junto a sus vecinos, dejados, literalmente, de la mano de Dios, sufriendo el ninguneo de las Administraciones, la violencia desquiciada de los traficantes, el cinismo canalla de los políticos. Hasta las ratas que se refugian en una vieja bodega abandonada, muy cerca de su casa, se han propuesto minarles la poca moral que les queda. Nadie merece un presente tan negro y amargo, y mucho menos dos personas que no han hecho otra cosa durante su vida que deslomarse de sol a sol, Juan subido a un andamio, Lola a una máquina de coser, buscando para sus hijos un porvenir más ancho y luminoso que el que a ellos les tocó en suerte.

     No les he dicho todavía que mis tíos sobreviven a sus achaques, a la impunidad de la que gozan los mercaderes de la droga y a la indiferencia de una clase política dedicada a menesteres más lustrosos, en  la Barriada José Antonio, ese albañal de El Puerto por el que la democracia se ha olvidado de pasar. Tras una existencia sacrificada y laboriosa, parece que no tienen derecho a disfrutar del invierno de la vida en un hogar cálido y tranquilo en el que envejecer en orden.

     Si Dios existe, que esperemos que sí, les debe amar mucho. Siquiera para compensar un poco la falta de compasión y el desprecio con el que les tratan los poderes públicos.  

     (Diario de Cádiz, 7 de abril de 2011)

HÉROES DE NEGRO

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     No se si tuvieron la oportunidad de leer el magnífico reportaje, titulado “Escuelas de violencia”, que firmó el lunes, en este diario, Pedro Ingelmo. Búsquenlo en Internet y verán que hay un deporte de alto riesgo más peligroso que el rafting, el parapente y el barranquismo juntos: ser árbitro de fútbol base en la provincia de Cádiz. Si tienen a algún hijo con dos apellidos bien sonoros, que ya desde pequeñito prefería que las tarjetas de cumpleaños fueran amarillas y rojas, vayan quitándole esa vocación suicida de la cabeza: 16 agresiones físicas a colegiados, algunas a menores, llevamos esta temporada.

     Cada fin de semana, decenas de chavales saltan al terreno de juego, silbato en mano, con la loable intención de impartir justicia balompédica y ganarse un dinerillo extra. Cada fin de semana, decenas de padres, presidentes, entrenadores y otros especímenes que saben de fútbol más que Di Stéfano y Luis Suárez juntos, se enfundan orgullosos la zamarra ultra y, por el mismo precio, dan clases de ética deportiva e imparten seminarios intensivos de  pedagogía integradora a ras de césped.

     Sé muy bien de lo que habla Ingelmo: tengo un hijo que juega en la segunda provincial de cadetes y llevo años cultivando, resignado, la vergüenza ajena. Yo he visto a un alevín marcar un gol y ponerse el índice en la boca mandando a callar al público, y a su madre celebrando risueña la ocurrencia tan graciosa del chiquillo. Y he visto también a un padre gritándole desde la grada a su hijo que pidiera el cambio porque el entrenador no le había dejado tirar un penalty.

     Cuenta el responsable de los árbitros gaditanos, José Antonio Álvarez, que organizaron unas jornadas llamadas “Conoce a tú árbitro” y solo aparecieron dos equipos. Aún así, habrá que seguir insistiendo en la reeducación de todo tipo de cafres, pequeños y mayores, que creen que la formación  en valores es una mariconada que  no tiene sitio dentro de los estadios, porque el fútbol, como el Fundador, es cosa de hombres.

     (Diario de Cádiz, 21-04-2011)

 



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