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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2011.

CAPERUCITA ROJA

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     El otro día vi la película Caperucita Roja y, qué quiere que le diga, me sigue asustando mucho más el clásico de los hermanos Grimm. Esta nueva versión me pareció un clon de Crepúsculo, un romance azucarado para adolescentes, en el que el lobo, será por la crisis, también trabaja de vampiro. No se la recomiendo.

     Confieso que de todos los cuentos, el de Caperucita es el único que aún merodea por las habitaciones oscuras de mi infancia. Convendrán conmigo que, a partir de cierta edad, las historias de Blancanieves y los enanitos, o la de Cenicienta y la pérdida de su zapato, o sea de su virginidad, tienen más de íntimas que de intimidatorias.

     Pero la maldad despiadada  de la madre de la niña de la capucha roja todavía hoy  me sobrecoge. ¿Por qué en lugar de poner a su hija en la boca del lobo, nunca mejor dicho, no se encajó ella, en un salto, a llevarle la merienda a la abuela? ¿Por qué es la caída de la tarde, con la noche ya acechando, el momento del día elegido para que la pobre chiquilla atraviese la espesura del bosque? ¿Por qué se quita de en medio (y del final) del cuento y no volvemos a saber nada más de ella?

      Hay estudios que sostienen que esa mala mujer no era la madre de Caperucita, sino su madrastra. Una madrastra enmascarada con más mala leche que todas las madrastras oficiales. Es muy probable que la abuelita fuera su suegra y que, como suele suceder, ésta no se llevará bien con la nueva pareja de su hijo. Matarile, pues, a la vieja. Engullida, páginas más tarde, la niña, la susodicha se queda con el padre de Caperucita para ella sola.

      Ya se que esta versión de los hechos es políticamente incorrecta. Que las nuevas tendencias revisionistas puestas en circulación por el feminismo más descarriado culpabilizan al padre, por incomparecencia, y al cazador, por homofobia (el lobo apareció muerto vestido con un camisón blanco y tocado con una cofia).

     Por fortuna,  el reino de la fantasía, a pesar de su crisis de credibilidad, aún no ha sido intervenido.

     (Diario de Cádiz, 14 de julio de 2011)

 

14/07/2011 08:08 pepemendoza #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CUERPOS

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     ¿Qué fue antes, el verano o el cuerpo? ¿Se inventó el verano para alegrarle la vista al cuerpo o fue el verano el que quiso darse un homenaje poblando de cuerpos semidesnudos  paseos, terrazas y playas?

     La aparente comunión entre esta estación loca y la funda de piel que nos envuelve tiene, creo, más inconvenientes que ventajas. Vale que las barbacoas engrasan el cuerpo por dentro, que los baños lo untan de sal por fuera, que las siestas lo mecen sumergiéndolo en un silencio antiguo, de infancia. Vale. Pero cuánta crueldad ejerce esta época del año sobre aquellos a los que la madrastra naturaleza, el paso inexorable del tiempo, o una vida consagrada a la Cruzcampo, les dejó el armazón hecho unos zorros.  

     Sí, es verdad, la belleza está en el interior, lo esencial es invisible a los ojos y todo eso, pero el alma, por mucho que se transustancie, signifique lo que signifique esa palabra tan rara, es una prenda de invierno. Porque en julio y agosto, no me digan que no, todo se confabula contra aquellos que tienen un adefesio de cuerpo y, como mucho, solo pueden aspirar a ser simpáticos, ese halago piadoso que desde el punto de vista estético ya sabemos lo que significa.

     No todo el mundo es rubia, o monitor de salsa, o surfista, o miembro del deseado cuerpo de bomberos, o uno de esos soufflés con piernas, carne de espejos, incapaces de imaginar que haya vida más allá del perímetro de sus bíceps. Tener una pila de años, ser  rehén de Dukan (ese torturador de paladares que dice que el jamón es malo), o tener también a pan y agua a la de Ubrique, dificulta bastante transitar con decoro por esta travesía del año.

     Se asoma uno a la playa algunas tardes, echa una visual a alguno de esos cuerpos que quitan el hipo, y se le cae el alma a los pies (a lo mejor en eso consiste, quién sabe, la transustanciación del cuerpo).

     No, no es justo que solo un minoría pueda disfrutar sin complejos del deseo, los paseos por la orilla, el baile y las terrazas, y el resto no tengamos cuerpo para nada.

     (Diario de Cádiz, 28 de julio de 2011)

28/07/2011 09:02 pepemendoza #. CUERPOS No hay comentarios. Comentar.


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